lunes, 1 de agosto de 2016

Morir todos los días




Es posible morir en este cuarto,
oculto el cielo en la costumbre,
y oculta la vigilia
en la feroz oscuridad.

Es posible morir cuando la sombra,
golpeando los sueños los deshace
para beberse sus esquirlas estalladas.

Cuando grita la voz
en sus vocablos más sonoros,
porque no finge ya el silencio
el nudo en la garganta.

Cuando los labios besan sólo carne,
y la carne enrojece
de angustia inmaculada
en la boca anhelante.

Es posible morir todos los días
por el hábito del naufragio
en el mar de la noche.

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