viernes, 18 de marzo de 2016

La dignidad del llanto




Has aprendido el llanto, como lo hace
el animal que en su porfía pierde
su vástago ante el tigre, y sobre el verde
consuelo de los prados se deshace
del agudo pesar de haber perdido
el grato amor y la alegría tierna,
recuperando la índole materna,
ocultada su herida en el olvido.

Es noble, así, llorar la absurda prisa
del buen amigo, que en la eterna brisa
descansa ya de infiernos terrenales,
muy lejos ya de ti, rememorado
su espíritu guerrero, venerado
el valiente martirio de sus males.



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