jueves, 31 de diciembre de 2015

Observando un árbol


Serenidad del árbol
en la noche sin brisas,
como si la muerte ejerciera
su inapelable encanto,
su dulce tentación traidora.

En el nudo de las sendas




Lógicas sensaciones (¿o acaso absurdas?)
encuentras en las sendas engañosas
(¿o pertinentes tránsitos?, ¿conquista
de conciencia de haberte equivocado?).

miércoles, 30 de diciembre de 2015

Vasto desierto




La intensa luz en el desierto
extiende el horizonte al infinito
ante la tímida mirada. Sabes
que esa comarca es tu memoria,
tu identidad perfecta, tu destino.

martes, 29 de diciembre de 2015

Sigues aún




Estás aún. Estás en esta vida
con poca inmensidad en la mirada,
con la desilusión ya destrabada,
estás con la misión casi cumplida.

La obsesión de amarte




Pender de tu alegría, en cuya brisa
es alivio la tórrida existencia,
y acallar la tristeza de tu ausencia
cuando emerge la fiesta de tu risa.

lunes, 28 de diciembre de 2015

En busca del vuelo




Observas.
La imagen del mundo, cada vez más íntima,
va siendo remarcada con tu propio pincel, 
mientras la tela va esfumándose
día tras día, conciencia tras conciencia.

Sujeción del espíritu





Van sumándose miles los desvelos,
purgando tu deber en la existencia;
y en medio de la amarga penitencia,
en pedazos se rinden los anhelos.

sábado, 26 de diciembre de 2015

Tarea de la ingrata prolijidad




El jardinero abriga la paciencia
de aguardar sigilosamente el brote;
y la lucha frontal contra el azote
del tiempo, su labor convierte en ciencia.

Tímidamente perfecto


El hombre puede tolerar sus tripas derramadas
en la hornacina de un papel periódico
trincado por el cinto.

miércoles, 23 de diciembre de 2015

En el centro de la ciudad




El concierto del tráfico
ha perdido su llevadera agitación.
Ha vuelto a sus viejas andanzas
de solfear a ciegas
con su ritmo de frenos bruscos
y aullidos de ambulancias,
acrecentando mi conciencia de existir.

La calle del mercado




Atestada,
con su punzante sol del mediodía
con sus veloces carretillas.

Perro muerto




En medio de la calle, sobre el asfalto, la animalidad del perro muerto se ha desparramado. Desagradable visión de la carne viva, de los huesos rotos, de los ojos mansos.

“¡Hermoso vacío el que te espera! Sin dioses ni demonios”.

El tráfico es inclemente, la imagen se corta incesante, nadie percibe la prisa de la muerte, pasan los minutos, nadie se fastidia, nadie se asquea ante tanto despliegue de aplastamiento, ante el apisonado sin pausas que va impregnando de piel, de carne machacada, de sangre endurecida, las ruedas, el asfalto.

Nadie mira el cielo.

Nada de cremación, nada de cenizas arrojadas al viento, nada de entierro en fosa alguna, nada de otro mundo, nada de ceremonias, nada de morir en la memoria en otro perro, nada de nada. Su tumba es el desperdigo de su estructura biológica en trozos sobre la siesta calcinada.

“Emprendes el viaje eterno en las gomas de los vehículos y en las suelas de mis zapatos”. Y sobre el asfalto reverberante parece titilar una especie de espíritu o de alma.

Se han visto muchos hombres morir de esta manera.




martes, 22 de diciembre de 2015

Una pareja en la calle



Ayer he espiado el proceder
de dos enamorados
en la calle agitada de la tarde.

Gracias querida negra



Estoy enteramente tuyo mi querida negra
Como una cuchillada deshonesta en el callejón
Vaya que te vaya que le he dado a tu impenetrable corazón
Eres una sensual y negra camilla de hospital para locos
Y yo soy uno de los cientos de locos que has cargado
Nuestra alianza te reporta migas para las palomas y paz de las plazas
Acuéstate a jadear a mi lado con el incendio de tus entrepiernas
La sábana es un lugar sagrado para la inmolación de la libido
Ahí van a acechar siempre los hambrientos buitres sexuales
Está bien, me acuesto contigo, creo aventurarme bien profundo
En la oscuridad de tu estructura carnal y ósea No encuentro razones
Razones para reírnos con las costillas rotas De ahí que sólo ámame
Eres la chica más dulce del recuerdo y del día y de la noche y de la nada
Eres como el violín de un pájaro entre las ramas de los árboles
Eres un apetecible trozo de carne para los lobos de mi historia
Te socorreré en alguna alcantarilla sucia de la ciudad En algún raudal
Aunque sé que tú vives en las praderas de los corazones congelados
En las cornisas del aire donde te empeñas en ser madre corriente
Tangentemente te retengo como a una luna conquistada y violada
Y a cada tanto mi acuciado frenesí te invade como un semental
Y mi dorado paño se estremece de tenerte cada vez que se empaña


Razonando con mi descuido




Sé que estoy en el callejón sin salida del unicornio azul,
y todo lo que digo ya lo he dicho cientos de veces.

sábado, 19 de diciembre de 2015

Vuelo perpetuo




Un par de vigorosas alas,
un buen par de apetencias
que resistiese el largo vuelo
con los pies cercenados.


Vuelo del día




Cargas sobre tus alas este día
y su impiedad te abate.
Soportas, cada vez, un gramo más
sobre las quejas de tus hombros.
La insoportable vastedad de agnosticismos
se hizo bosque sobre tu tierra fértil,
copiosa lluvia, viscoso barro,
en el desastre de la inundación.

Mirada crepuscular




En el silencio humano del crepúsculo
es posible recuperar
nuestro llanto infinito de recién nacido,
como si la penumbra
esperanzase el abandono
con el sonido sosegado de la vida.

El otro Borges




En el patio embaldosado
de la casa señorial,
a unos metros del aljibe,
bajo altísima palmera,
el adolescente Borges,
cómodamente sentado
en blanco sillón de hierro,
medita un sobrio poema,
mientras observa extasiado
una caterva de cielo.


viernes, 18 de diciembre de 2015

El sueño de vivir en el morir




Miras cansado frente a tu experiencia
tantas vidas pasar ensimismadas
en sus necesidades enclaustradas,
el caldo del azar y efervescencia.

El robot biológico




Sube las escaleras sin cansarse;
y cuando alguien le dice:
¡párate!, él se para;
le dice: bueno, ¡basta!,
y él deja de ser amable y servicial.

En este otoño que creo amarte todavía




En este otoño que creo amarte todavía
te obsequio esta canción desventurada
y el próximo paisaje de la lluvia.

jueves, 17 de diciembre de 2015

El reino silencioso



En el colmado jardín crecen esbeltas palmeras,
rosas de profusos pétalos y copos de crisantemos.
Me consagro a la labor del espinoso cuidado,
con diligencia y esmero, buenas horas de mi vida.

miércoles, 16 de diciembre de 2015

martes, 15 de diciembre de 2015

A mi madre


Cántame esa vieja canción de las lejanas mariposas
cuando el sol caminaba sobre una mañana amarilla,
sentado yo con el esmero de la mesa servida,
ante el sagrado rito de tu asistencia desinteresada,
mientras en una taza de humeante café
me revelabas el milagro del día, el esplendor del mundo.

Con tus cuerdas melancólicas e infatigables manos
ábreme ese otro tiempo de rabiosos aguaceros,
de aljibes, verdes ranas, caracoles, época de las almohadas tibias,
de tus sueños acariciando mi memoria, sonriendo en paz,
y háblame de la emoción que ha hecho posible mi rostro.
Ante mi reclamo aterrado, derrama la intensa luminosidad de tu amor
que bañará mi corazón, llenando mi futuro aún vacío.

Enróscame, en la infeliz imprudencia,
con tus brazos elásticos de guardiana serpiente.
Con tu vida colgando en los percheros del ropero,
posponiendo deber de esposa y compañera, devota de convento,
vigila el cielo de mi algarabía, mi destino, mis miedos, mi horizonte.

La gris ondulación de tus cabellos, las mil desilusiones,
no deslucirán la dulzura de tu canto, tus guiños a mis diabluras incautas,
mi fe ciega para crecer, las puertas para entrar a la adultez.
Sé que si te obsequio un corriente comentario, una leve atención
o sólo una mirada de soslayo, encontrarás el simbolismo exacto.
Sé que bastará para irradiar tu sonrisa.



Hombre de vertedero




En el sopor del caluroso siglo, por la colina plástica y vidriada,
traes tu corazón vacío bajo la cruz sin gólgota.
Vives ahí entre los deshechos, desde ayer y anteayer,
y no te irás mañana ni pasado: la basura, como al cuervo, te excita.

lunes, 14 de diciembre de 2015

Cortesía




Me cuido
para no despertar en ti
la sospecha de que estoy revolviendo
el cofre donde guardas
aquellos síndromes innobles tuyos
que te avergüenzan.


Serenamente en el ocaso




Serenamente recostado
en el indicio de la noche,
invoca en las imágenes del cielo
su propio acontecer.

domingo, 13 de diciembre de 2015

La lucha de no ser nadie




¿Qué haces en la casa todo el tiempo, guitarreando,
acostado, parado, leyendo, escribiendo,
yéndote al baño, a la cocina, sin remorderte
el futuro ni el pasado, inmune a la melancolía,
cruzando de un mundo a otro, del abismo al cielo,
de la probidad a la infamia,
del entusiasmo a la carencia de propósitos?

sábado, 12 de diciembre de 2015

Sublime adolescencia




La guitarra ladea su contorno
a contraluz de la ventana;
y un ángel delicado, sin músculos aún,
entona su balada favorita,
ajeno a la belleza que trasmite,
a su propia sublime juventud.

Ella está cantando en la cocina




Ella está en la cocina
con su fiel corazón de platos y cubiertos
en vez de descansar. 

Territorios




Aquellos mares navegados, islas
de olvidadas arenas
y de vegetación exuberante,
territorios que frecuentaba
en la edad marinera,
emergen con nostalgia en la memoria.

a sangre y fuego


 

bajo el cielo de plomo
por las laderas
entre los árboles
por las rutas de asfalto
con los carros de asalto
por las calles urbanas
por las ciudades incendiadas
por las balas
por los obuses
por los misiles
por los niños
por los sordos
por las mujeres
entonan la canción de la batalla
la marcha ingrata
un dos tresssss cuatro

viernes, 11 de diciembre de 2015

Venciendo tus escrúpulos




Empleas tus argucias
para seguir con alas desplegadas
en las brisas nocturnas
robándole las máscaras al cielo.

Madre y mujer




Ella ama a sus hijos
más que a sí misma.
Es feliz
cuando una palabra suya
despierta la sonrisa en ellos,
cuando disfrutan
el almuerzo caliente en la mesa de los días.

Vigilia del instinto




Con el mudo lenguaje de los cuerpos
la dicha del encuentro frente a frente.

El campesino




Pues bien, llévate mi cosecha,
acepto tus semillas para la siembra próxima,
acepto el interés, la usura de tus préstamos,
y allá en la capuera se encuentra mi hija
esperando una orden tuya para desnudarse;
préñala, por favor, a ver si el ADN me favorece
para perfeccionar la raza, blanquear los hijos
y cobrar con orgullo la injusticia.

El recluso




Resistiendo en los laberintos de cerrojos,
de la vida pretérita desnudos,
observamos perplejos
deslizarse una rata,
libre de la inquietud nerviosa
que provoca el peligro de la muerte.

Paraíso terrenal




No se sabe cómo fue a parar a ese oasis
salvador de vidas perdidas en los desiertos.
O tal vez lo sabe pero nunca tuvo
la necesidad de exteriorizarlo.
Quizás fue su mujer quien lo impulsó
a rebelarse de su despreocupada forma
de soportar su cautiverio anterior.

miércoles, 9 de diciembre de 2015

Tiempo y existencia




Siento miedo, casi pánico,
de enfrentar la baraúnda
desolada de mi cuarto,
del insomnio en soledad.

Profecía: año 4.000 DC




Jamás pueden faltar los cósmicos lugares
para saciar la sed de destrucción del hombre.

Resonancias




Siempre en las tardes como ésta,
cuando el sol moribundo
se escurre entre las hojas,
y agoniza en la tapia amarillenta
de aquellas antiguas pupilas,
me cubro de nostalgia.

Trabajo sucio




Existe en el jardín la labor pestilente:
la penosa tarea para ser delegada.
Si las flores son olvidadas,
sólo reclamarán supervivencia.

martes, 8 de diciembre de 2015

La casa de la infancia





Todos se han ido.
El patio está deshabitado,
la casa está desatendida,
con telarañas,
no hay nada que se pueda hacer.

Vamos vamos




Vamos, vamos,
juguémonos la vida en este acopio.
Ya estamos sumergidos en el aire
de donde resbala la lluvia antigua,
la lluvia que ha encontrado su canción.

Valoración del tiempo



El tiempo -ese eterno discurrir
impasible hacia otras vidas-,
ya no es el mismo: apura
en el alma las aguas de su río.

lunes, 7 de diciembre de 2015

Tu ausencia cotidiana




En tu ausencia, la casa es una triste pajarera
donde los pájaros parecen dormitar
con sus alegres melodías bajo las alas.
La habitación ya no es tuya ni mía. Ya no es un nido.

Elegía para un hombre bueno


                                                                                                       A Ricard Monforte Vidal (+)


En la garganta, el nudo,
con fuerza, para siempre está apretado.
Su silencio provoca tristes lágrimas,
sacude nuestras vidas.
Su imagen llama en el presente afónico,
la memoria prescinde de sus velos,
estampida de angustia insuperable
recorrerá nuestras sensibles venas.

El presidiario




Abriendo la ventana el amarillo
vence el coraje, grita contra el muro,
y oxidadas reprimen las cadenas
míseras horas del hostil insomnio.

Sepulcro en la memoria




1
La entrada

Bien, razonemos:
no es posible encontrarme aquí
—aunque hice todo para merecerlo—.

El último poema




Eres pájaro que jamás supo emprender el vuelo
(sólo tristes corridas, duras elevaciones casi a ras del suelo).
Nunca has surcado el aire como vuelan las águilas,
y tu alma está desalentada, y agoniza detrás de tus quimeras.

sábado, 5 de diciembre de 2015

El vuelo irrefrenable




El ave no desprende la tristeza
para volar la ruta milenaria.
Surcará con su instinto
de alturas emigrantes este día;
y mañana tal vez será
graznido excelso, canto y alboroto
sobre un trémulo gajo en la laguna.

miércoles, 2 de diciembre de 2015

Recordándote en el patio de naranjos




A veces oigo tu voz y tu risa en el patio de naranjos
y percibo tu amor de hermano con su corazón solitario,
inmerso en la travesura de los días;
y un mundo encantado se abre en mi memoria,
y se despiertan duendes infantiles
que retozan a la sombra de los árboles;
y al ver que vas y vuelves intermitentemente
-fantasma en la realidad de la tarde-,
una tristeza inmensa se apodera del silencio.

Razonando sobre el instinto




Para encontrar la voz del taciturno instinto
uno debe encontrarse al borde de la suerte
y usar potentes microscopios
de la imaginación,
liberar las compuertas del desorden mental,
de las palabras que hacen enrojecer los labios
y ejercen el dominio sobre el ansioso espíritu.