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domingo, 26 de mayo de 2024

Preludio

Viento súbito
Árboles agitados
Remolinos de hojarascas y polvaredas
Bambolear de bombillas eléctricas
Relámpagos intermitentes
Resplandores violetas
Golpes de puertas y ventanas
Flamear en los alambres
Crepúsculo repentino
Silencio de aves
Encierro
Espera
Miedo 
Madre
Jesús


jueves, 23 de mayo de 2024

El pozo del cielo



mi tristeza 
dolerme
dejo

esfuerzo agigantado
equilibrarme quiero
al brocal de la vida

envolverme vértigo
inclinarme leve
ver el negro abismo

alguna forma de senda
algún pardo de la sombra
alguna victoria nada

alguna senda claroscura
tan sólo un pálido fulgor
señalándonos algún cielo

jueves, 3 de noviembre de 2022

El jardín

Ya no sé
si es más real
aquel jardín florecido
o éste, abandonado.

Cuarenta años

Ahora soy el tiempo de un verano casi ido,
un mediodía que se aleja de su aurora.
Calcinado deshojo las hojas de mi vida.
Voy matándome irremediablemente para vivir.

domingo, 3 de julio de 2022

Inventario de ansias y zozobras


Te gusta el blues con saxo
y el invierno que te hace más uno, más paciente en tu esperanza
y la lluvia de cualquier naturaleza
y una noche larga sin mosquitos, con vino, leyendo
y las palabras que vuelan y se cruzan como pájaros de la mañana
y los pájaros que pernoctan de a miles en los árboles
y tu casa familiar donde te dejan solo cuando más lo necesitas
y el bullicio silencioso del amanecer
y el mate
y el pan caliente
y la mujer
y el amor
y la poesía.

¿Por qué, entonces, no has aprendido a cocinar bien, como un chef
y no has cultivado el francés para ver el alma de los poetas malditos
y no has dicho las verdades más relevantes si lo tienes en la punta de la lengua
y no has encarado tu vida por caminos más escarpados que conducen a alturas más iluminadas
y no has besado nunca la tierra como hacen los Papas en sus visitas evangélicas
y siempre piensas en viajar, conocer mundo, razas, culturas, historia, tesoros arquitectónicos
y no visitas con mayor asiduidad a tu madre que aún está viva y sana mentalmente
y dejas a cada tanto que un mal menor se apodere de tu rutina
y escondes tus ambiciones
y menos tiempo te alegras
y más tiempo padeces
y todo el tiempo te mueres tontamente?



martes, 28 de junio de 2022

La limpiadora de menajes

No hay abismos insondables entre ella y nosotros.
Ella no está más triste ni más feliz que nosotros.

¿A causa de qué razón, por qué milagro de la existencia,
en nombre de qué dios esta mujer se dedica a su tarea,
hunde sus manos en el agua jabonosa; y sus ojos,
entre las nubes de su sonrisa? ¿Tal vez algún amor oculto?

Da varias vueltas por los contornos de un plato.
Se mira en el espejo de una bandeja de acero inoxidable.
Parece recobrar cenicientas de una vida noble.
Parece que quisiera ser lo que nunca ha existido.

Callada, deja que sus temblores sigan su intuición.
Pretende conquistar la costumbre del júbilo.
Cuánta humilde dignidad forja ese rostro fino, pálido,
esa luz que estalla, esa golondrina en la ventana.

Esa actitud en éxtasis de hacer esmero en las vasijas.
Ese ascenso íntimo que le proporciona su destreza.
Ese impulso total al minucioso infinito de su labor.

Esa cúspide del Yo de trascenderse a sí mismo.
No está más descansada ni más sola que nosotros.
La melancolía no la tortura como a muchos de nosotros.

domingo, 19 de junio de 2022

Las huellas del espanto

Esta noche no vienes a vencerte a ti mismo
sino a batir señales de tu cansado corazón:
relámpagos, razones por las que arrojaste
la dura tempestad sobre tu cuerpo,
y por las que tus familiares hoy se atreven
a censurar tus borracheras.

Has bregado en la angustia de las altas olas, estremecido
de oír tus pesadillas, deshecho en el pánico;
pues hienden en la madrugada su puñal en tus muslos,
en las partes sin hemorragia
solo para verter dolor, tortura e inacabable pánico.
Como un devoto en susto, te has mentido
en oración para admitir la muerte
del que ha vuelto a la vida a los tres días.

Tras las murallas de tus fármacos,
te has vuelto estéril a la dicha,
confuso por el síntoma
de tu chatura humana,
de tus absurdas chances de heroísmo.

Hoy, en tu corazón, luego de ver a tus amigos
marchar alegres hacia la locura,
se enmudece la fiesta de la vida,
encerrado en el ataúd del tiempo, temeroso
de caer ante el sexo/saxo menos imaginado.

Aunque ambicionas retener destellos de la luna
en el desierto de tu cielo fatigado
todo me indica que nunca fuiste un poeta «beat»
que salía de la pesada realidad
flotando por las drogas consumidas.

viernes, 3 de junio de 2022

Rastro del tiempo sobre el alma


Mucho antes de morirse
era un hombre contento con la vida:
subía las escaleras de dos en dos,
su hambre era de cristal, y navegaba mares
que yo desconocía. Acompañarlo en su ostentoso navío
provocaba en mí la emoción de los grandes navegantes.

Aquél día, un dolor de muelas
lo tubo doblado toda la noche, y me pedía a gritos
que no me durmiera, que lo observara sufrir,
como compensación por mi buena salud.

Hoy que vuelvo tantos años atrás
quisiera haberle dicho:
“qué feo es este dormitorio antiguo,
con su techo excesivamente alto
que sólo facilita la proliferación de arañas”.
No sé qué me hubiera respondido. Tal vez,
una penosa risa lo hubiese distraído un tanto
en medio de su agobio.

viernes, 26 de noviembre de 2021

Propiedad privada

Está bien que dudes, que temas;
pero, así y todo, entra si lo deseas. Es tu riesgo.
No te quedes con las ganas.
Mis ojos estarán en cualesquiera
de los árboles a este lado del alambre.
Observarán tus pasos, estudiarán tus intenciones.
Es probable que te deje caminar
todo el bosque, todo el prado
sin hacerte daño alguno.
Puedes disfrutar del río,
de la calma en la arena de su ribera,
del canto del pájaro campana
y de la sombrilla de colores
con que te cubrirán las mariposas;
mas, ay, si intentas apropiarte de sus noches, 
porque hasta ahí ya no responde mi cortesía.

miércoles, 17 de noviembre de 2021

Posverso

Posverso 
                                                                    "Para el lector es más importante la emoción que la verdad del verso".

Solías sacrificarte en la soledad de tus frustraciones
por lograr un poema completo en las altas horas de la noche,
bebiendo café tras café mientras giraba tu mente sobre las rimas;
pero ahora ya no eres uno de esos principiantes tozudos,
aunque has pasado por encima de íntimos cadáveres.
Ahora sales a caminar por el cielo de las metáforas cuando quieres;
y como esos aviones que escriben letras de nubes,
dejas colgados en el aire los secretos de tus sentimientos,
sin importarte que los lean todos los que levantan la vista.
Sin importarte que descubran tu canción de pájaro liberado.
Sabes que a nadie incumbirá tus viejas desazones,
aunque les digas que continúan arrastrándose por tu sueño
y destrozando tu cansado corazón que apenas late
como las antenas de una cucaracha pisoteada.
¡Cuántas cosas que ya no son tuyas siguen acompañándote!
Pero la cosa sucedió de este modo: cuando creíste encontrar
el buque insignia de tu vida y la musa faro de tus fantasías,
has vuelto al rincón de la madrugada una y otra vez,
pues décadas después te dicen que la pasión por navegar
de ninguna manera es (como tampoco será) enteramente tuya.
Y así, ahora estás sentado frente al ordenador
con las ventanas del escritorio neuróticamente cerradas 
a causa de los aullidos lascivos de los gatos en los tejados,
sufriendo el verso que anhela nacer del pensamiento,
mientras bebes las tres últimas latas de cerveza de la nevera.

jueves, 14 de octubre de 2021

Ensamble de las noches que parecen ser eternas

El ala del recuerdo se desplaza
sobre el aire caliente de la noche,
y lagrimean infinitos cantos
bajo las estrellas de aquellas madrugadas.

Siempre seremos jóvenes gracias a los recuerdos,
jóvenes pintarrajeados de rostros con arrugas,
de miradas perdidas en cuerpos femeninos,
de piernas pálidas.

Esto siempre será de esta manera,
pues no se cansan de enunciar los días
su proclama ardorosa con la eternidad,
su proclama de prescindencia
de tu debilitado músculo.

Hienas, buitres, caimanes, carniceros
rabiosos e insolentes,
encandilados por la carne,
arquetipos del diablo siempre visto,
bestias que razonan con diapasón,
todos se acercan a besar tu paso, tu despaso,
para acechar tu arrastre por la postrera sombra,
bajo los árboles de la resignación.

miércoles, 15 de septiembre de 2021

Carta a mi querida negra

Sigo enteramente tuyo mi querida negra
Como una cuchillada traicionera en el callejón
Vaya que te vaya que le he dado a tu impenetrable corazón
Eres una sensual y negra camilla de hospital para locos
Y yo soy uno de los cientos de locos que has cargado
Nuestra alianza te reporta migas para las palomas y paz de las plazas
Acuéstate a jadear a mi lado con el incendio de tus entrepiernas
Tu cama es un altar sagrado para la inmolación de mi libido
Ahí van a acechar siempre los hambrientos buitres de mis fantasías
Creo haberme aventurado bien profundo
En la oscuridad de tu estructura carnal y ósea No encuentro razones
Ninguna para reírnos con las costillas rotas De ahí que sólo recuérdame
Eres la chica más dulce del pasado y del día y de la noche y de la nada
Eres como el violín de un pájaro entre las ramas de los árboles
Eres un apetecible trozo de carne para los lobos del instinto
Te socorreré en alguna alcantarilla de la ciudad En algún raudal
Aunque sé que tú vives en las praderas de los corazones congelados
En las cornisas del aire donde te empeñas en ser hembra corriente
Tangentemente te recuerdo como a una reina conquistada y violada
Y a cada tanto mi acuciado frenesí te invade como un semental
Y mi dorado espejo se estremece de tenerte cada vez que se empaña

Gracias por amar así tan humildemente siendo requerida
Gracias por el satisfactorio sexo que me prodigabas cada vez menos
Gracias por comprender la furia de mi destino sin ti
Gracias mil por tu morena piel que se zambulle en mi mirada
Gracias negra querida por esos labios incansables de besar como nadie
Gracias mi deseada fémina a quien desnudé ceremoniosamente
Gracias por ser tan poca cosa en el espectro social de los soberbios
Gracias negra por consentirme depredador de tu moral
Gracias mil mi negra que tanto ya te has acoplado a mí
Gracias Gracias Gracias por no reclamar mi soledad para siempre
Deseaba que lo supieras mi negra inolvidable 
Tu examante agradecido

jueves, 24 de junio de 2021

Tirria entre dos poetas ideológicos




Cuando dos poetas medianamente humildes se enfrentan
por cuestiones de extrema poesía:
“tú esto, tú aquello”,
surge en las almas de las sensibles musas
un franco malestar y unas ganas de suprimir ambos talentos.

El afecto, la tirria (la ofuscación disimulada),
no necesitan aclaración directa
ni pedidos hipócritas de disculpas; como tampoco, abogadas del diablo con el cerebro lavado;
deben, esto sí, llevar el duelo a las metáforas, a los epigramas, 
al indirecto lenguaje del contrapunto de los payadores,
porque ya no pertenecen al arte de la poesía,
sino al ingenio y la destreza de un trapecista de circo.
Avergüenzan al lector y al verdadero poeta.
Constituye un mal cálculo de altura para el vuelo.

Y no existe un avión de papel
que logre elevar el manuscrito de sus poemas con exceso de equipaje,
aunque haya tocado todos los registros de la aceleración,
y golpeado las puertas de cada ángulo de la irrealidad.
Afecto y tirria se necesitan como los polos eléctricos.

Poeta aquél:
"Musa querida: asegúrate de que fue verdad
todo lo que dijo hasta hoy mi poesía,
aunque todo lo dicho realmente me lo guardo yo,
y que tú nunca fuiste una casualidad de mi destino,
donde unas metáforas ambiguas se convirtieron,
por gracia del alpiste diario,
en el ruiseñor de agradable canto lírico,
más allá de lo que superficialmente haya dicho el poema."

Poeta éste:
"Querida musa: yo no sé él,
pero mi boca nunca profiere significados
que no se logran entramar con los hilos de la conciencia.
Jamás se entusiasma mi espíritu
con los histéricos bocinazos de la escritura robótica,
y menos aún con simbolismos íntimos de la vida privada
que buscan la aclamación por sus puertas selladas 
para el pobre lector desconcertado."


domingo, 16 de junio de 2013

Tu recuerdo es lo último que perdería




Estoy sentado en la silla que abandonaste,
con los mismos ademanes, los mismos tics,
y la idéntica manera de sentarte.

No heredé tus ojos verdes,
pero también tuve suerte 
en los placeres mundanos
(un tanto más que tú, creo).

Te recuerdo siempre todo el tiempo;
y cuando me encuentro solo,
lejos de la humanidad,
más te necesito,
más necesito tu amor.
Quisiera que el mundo fuese menos real.