jueves, 16 de junio de 2016

Respeto es lo último que perdería




Estoy sentado en la silla que abandonaste,
con los mismos ademanes, los mismos tics,
y la manera de sentarme idéntica.

No traje tus ojos verdes,
pero también tuve suerte con las mujeres,
mejor aún que tú, creo.

Te recuerdo siempre todo el tiempo;
y cuando como hoy me encuentro solo,
desamparado de la humanidad,
más te necesito,
más entiendo tu amor,
más quisiera que el mundo fuese menos real.


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