martes, 7 de abril de 2020

Deuda con mi hermano muerto


Mi hermano muerto
me reclama el dinero que me había prestado,
y yo le digo que me espere,
que no hay forma de remitir la deuda
estando él al otro lado,
donde no existen giros de los bancos.

«Espérame, hermano, no seas tan hijo de puta.
Sabes que siempre pago, sabes que te pagaré.
Nunca he negado que te debo».

La Venus decrépita


Dormita el sol
detrás de los alcores hartos de su piel desnuda,
y en la pradera exigua del delirio
se conjuran los crótalos del tedio,
carentes de las bíblicas manzanas.

El otoño cayó sobre su risa
sin previo aviso,
bordando hoy de ocre el frenesí.
Las dríadas de piel rojiza de sus noches
de hojarascas recubren hoy sus senos.

El macho ausente y la mudez del pubis,
¿qué lujuria, en la noche derramada
por dormidas luciérnagas,
encenderá sus labios?
El viento calla la pasión en fuga.

La amazona sin brío,
valquiria de los prados de la carne,
descabalga por siempre. Su angustia es un eco
de la gloria carnal que consiguiera
la lejana libido.

domingo, 5 de abril de 2020

Lluvia sobre la ausencia

Esta lluvia, cobijo de los ojos,
lame la flor y exhuma el terciopelo,
se escurre en agua arisca por el suelo,
inundando el jardín y los antojos.

Solfa antigua, trovar en ritmo leve
con pulsos del espíritu; ventura
para el hombre perdido en calma impura,
reloj de finitud y canto breve.

Pronta será su cíclica presencia,
empapando la atroz evanescencia
del pétalo en el iris sensitivo,

en innúmeras tardes repetida
sobre la rosa ausente, ya sin vida
tus manos, ya sin manos su cultivo.


Aforism(í)o 124

Morir, pero morir sin agonía.

viernes, 3 de abril de 2020

Múltiples destinos


Repitiendo el andar en la memoria,
sorteando incesantes accidentes,
aquellos pasos, corvos e imprudentes,
por único pasaje han hecho historia.

Pudieron, sin embargo, a cada paso,
torcer su dirección y, otros caminos,
haber determinado mil destinos
de igual aurora mas distinto ocaso.

Aquellas existencias no vividas
por causa del azar, nimios detalles,
ahora son intransitadas calles
definitivamente enmudecidas.

De los destinos múltiples que soy,
uno sólo forjó mi ser y el hoy.

Perdón por el cansancio


Cansado de la búsqueda de mi dios recóndito
y mi memoria hundiéndose en el tiempo,
de tanta astucia y desatino,
de tanto tigre moribundo que sufre su derrota,
he amontonado ruinas con mis piedras caídas
y con mi mala nutrición.

Cansado de ir muriendo de tantas tardes rengas
y el pájaro que nunca emprende el vuelo
y la raíz del árbol que cae en la tormenta
y el fracaso mordiéndome el arrojo
y estoy tardando mucho en comprender la vida.

Sin exigencia de honradez
Sin ambición de superioridad por la sabiduría
Sin ansias ya de conocerme y conocerla
Sin manos reprimidas ni corazón enfermo
Me confieso repletamente hastiado

Un tanto confundido por su íntegra indulgencia
y el corazón que aún la ama y la perdona,
librado del apego, inexorable y firme,
a veces dejo mis libros sobre la cama,
voy hacia las oscuras calles
y me introduzco en los alegres fondos de los prostíbulos.

lunes, 30 de marzo de 2020

Traición imprescriptible


Vivían solos desde añares, desde que el último hijo también se marchó.
No festejaban ya sus cumpleaños (sería como aplaudir cada día un escalón más a la fosa).
Rutinariamente, se trataban con cierta educación y prudente distancia. Se volvieron sensibles a la opinión del otro: le daban importancia. Ambos reaccionaban con cierta histeria ante el menor recuerdo incómodo exhumado.
Una noche, acercándose con ilusión a ella, él le dijo:
—¿Me amas todavía?
—Por supuesto que te amo. No viviría contigo si no.
—Déjame darte un beso, entonces.
—¿Por qué no se la ofreces a tu amante?
—¿Qué amante? ¡Yo no tengo amante! Ni siquiera salgo de casa.
—La que vive en mi mente desde hace treinta años.

sábado, 28 de marzo de 2020

Pandemia


Es un trágico momento
para la gente, la vida,
para el padre responsable
que trabaja día a día
y así llevar el sustento
al seno de su familia,
al hijo que nada entiende
sobre arrancarse la risa,
sobre perder el futuro,
sobre apagarse la dicha.

Pero vemos que ha surgido
el espíritu gregario,
la enorme fraternidad
de médicos abnegados
que arriesgan sus propias vidas
para salvarnos del diablo.
Demos gracias a este gremio
que con su oficio magnánimo
nos mantiene en la esperanza
de recobrar el abrazo.

viernes, 27 de marzo de 2020

Ella me quiere

Ella coge el sándwich en la nevera
y se roba a sí misma para ofrendármelo.

Se ocupa de comprarme calcetines,
cortarme las uñas,
indagar mi apariencia:
el largor de mi pelo,
y hace conjeturas
sobre mi yo circunstancial.

Ella me quiere —lo proclama—.
Con sonrisa franca me quiere,
con embarazo tal que busca distraerse
en cualquier detalle
y amonestarme con falso enojo
cuando la miro cautivado.

Y yo también la quiero,
tanto la quiero que no podría vivir sin ella,
tanto la quiero que quisiera
morir primero.


martes, 24 de marzo de 2020

Petrarca

Inmortalmente herido por la flecha
de Cupido —dios sádico y bromista—,
un viernes santo —infortunada fecha—,
emprende la quimérica conquista.

El canto dulce de incesante endecha
desoye Laura y niega la entrevista,
mas la ilusión del vate firme acecha
mientras esculpe su laurel de artista.

¿Fue Amor el que produjo tantos daños
a la pasión, al sentimiento puro,
a la turbada fuerza que lo anima?

¿O acaso fue su vida, en esos años,
artería que enuncia: «Yo no abjuro
de este amor como esencia de mi rima»?

domingo, 22 de marzo de 2020

Versos rebeldes


Hay versos que se esconden del talento
como frecuencias de ondas inaudibles,
que están ahí, que viven imposibles
memorias de la luz en aislamiento.

Su reflejo descarga el ardimiento
como imágenes ciertas y visibles,
aunque frías se muestran e intangibles
al ávido latir del sentimiento.

Pero una noche prófuga y vacía,
de la muda mazmorra, tembloroso,
un rumor de cadenas rotas sube,

un sonido de tierna rebeldía,
un rayo que se prende prodigioso
en la matriz del alma de una nube.

sábado, 21 de marzo de 2020

Asfixia urbana


Quiero ahuyentar de mí
a mi ángel de la guarda,
su sobreprotección,
su excesiva conciencia.

Perder en el casino
fondos que no poseo,
batir con mi automóvil
grandes velocidades,
beber ríos de whisky,
cortejar prostitutas,
bailar toda la noche
ritmos desenfrenados,
reprimir mi quimera
con horas de placeres,
regresar a mi cuarto
cuando despunta el alba,
y dormir como un muerto
durante todo el día.


viernes, 20 de marzo de 2020

Al buscador

Cuando el ámbar, el sándalo, insurgente
tu espíritu arrebate a los jardines
del reino de tu meta, y sus festines
surtan pociones de la azul serpiente;

cuando alcances el río evanescente,
donde el curso, ante sones de violines
y retozos de dulces serafines,
es pura luz de la inmortal corriente...,

glorioso pájaro de nunca olvido,
entre briznas de intrépidas verdades
disfrutarás de atiborrado nido.

Y cuando su soflama ceda el fuego
—porque cíclicas son las heredades—
recogerá tus lentes otro ciego.

martes, 17 de marzo de 2020

Arte poética

En aguas del misterio, con arrojo,
discurro los recónditos lugares,
buscando cuentas claras de collares
oscurecidas más allá del ojo.

Más allá del deseo, del antojo,
donde hostigan demonios de los mares:
hastío, ansia, miedo, confesares
ocultos de la máscara en cerrojo.

Al solaz de una playa y buenos vientos,
mitigo los constantes desalientos
sellando la razón de mi porfía:

combatir y vencer las marejadas,
reparando las velas averiadas
en la tozuda tempestad impía.


viernes, 13 de marzo de 2020

Masturbación política


Quieres un orgasmo de emociones que logre
recomponer el mundo desde el mundo antiguo,
y lo llene de nuevos puentes y nuevas torres de babeles.
¡Ah, qué hermoso sería suicidar al hombre moderno
y crear nuevos cuerpos, nuevos rostros, bellos
como las estatuas griegas, pero rebosantes de vida!
Estás cansado de este mundo moderno autoflagelado,
harto de vivir en la pugna de psicópatas poderosos.

Aquí, hasta los medios parecen monstruos inmorales,
voraces que degluten tu cerebro luego de vilipendiarte,
y las parroquias mañana ordenarán misas. La religión
siempre se mantiene como la heroína de los ajusticiados
y te repone la vida eterna con abundante cristianismo.

Pobre Europa: no eres ya medieval con tu poder omnipotente,
castrando ardientes sacerdotes viriles en medio de la cópula,
y escondiendo sacerdotes pederastas debajo de los púlpitos.
Hoy toda la lujuria de los santos se ha hecho evidente
Y ni el papa Francisco niega ya el maldito escozor de la libido.

Y a ti las redes sociales te observan y registran tu conducta
vergonzosa que no puedes confesar en los confesionarios.
Han hecho de ti registros, catálogos, prontuarios
que te acusan muy fuerte con música en los discos duros.
Ahí se encuentra apretujado en un archivo compilado
toda la historia de tus amaneceres con tus putas feas,
y están tus retratos abrazando, besando, sonriendo
con tu sexualidad bien definida, tus aventuras delincuenciales,
tus dejos de emoción tratando de llegar a la arrogancia.

Esta mañana leí en las noticias la llegada de un virus letal,
de nombre: coronavirus o covid-19 o “virus creado en laboratorio
para iniciar la tercera guerra mundial biológica”;
leí que calles y aeropuertos se encuentran desolados,
hermosos parques solitarios rendidos a pájaros y serpientes.
Brilla el sol en la espléndida mañana, y los obreros piensan
que la vida es del que cuenta con la suerte de vivir,
que no vale la pena cuidarse de los murciélagos,
pues sus vuelos son impredecibles y sus colmillos indetectables.

Esta otra mañana leí que el coronavirus de acercó a mi barrio
e hizo que una bandada de golondrinas se fugara hacia el infierno.
Hoy viernes hasta el próximo lunes si no vuelve a sangrar la herida
estaré en cuarentena, alejado de las bellas vecinas presuntuosas,
y me ladran los malditos perros que desean su ración de restos
(arañan mi puerta metálica reclamando, exigiendo la costumbre
que yo, imbécil, fui instaurando en un rincón de la vereda).

Pero no creo que deba hablar solo del despreciable virus,
como si fuera yo un político que busca distraer al pueblo
de los ingentes problemas sociales: pobreza, hambre, corrupción.
Los avisos publicitarios muestran los buenos proyectos oficiales
con una antorcha encendida en la mano que nunca se apaga;
y Cristo que no aparece para salvarnos de los temblores
y de los demonios que juegan a torcer nuestros brazos.
Ya no creo en las sirenas, en las bellas mecanógrafas con anteojos,
ya no creo que la tierra pueda reverdecer sin gritos de guerra,
sin directores de banco farsantes, sin sacerdotes llenos de lujuria.

Sufro el calor de Dante, y bajo los escalones llevando mis quejas.
Estoy cansado de oír los discursos de mafiosos venerables
que te escupen en la cara el honor, la honradez, la buena madre que tuvieron,
y también el amor como una gracia de familia bien educada,
y también haber disfrutado de su existencia sin insomnios,
Y también aquí estás en América del Sur, probablemente en Paraguay,
escuchando cantar polcas en los bares de los suburbios,
como un traficante barato acuciado por la dependencia.
Sufro --mierda que sufro--, la mentira del amor, la traza del planeta,
y nuestro Dios que agoniza en los brazos de madres que amamantan a sus hijos
y usa una violeta peluca para disimular su santidad.

Ay, ay, ay, mis ojos se llenan de lágrimas, de horror en cajas de pizzas,
por volver a mi país como un emigrante fracasado, sin ahorros,
expulsado por el color de mi piel, por mi rasgo indígena.
Váyanse a la puta, malditos desgraciados, insensibles, inhumanos,
muy pronto las estrellas se encargarán de vuestras fortunas;
muy pronto el rencor será ira, y la ira será un policía desertor.
Vengan a beber conmigo en la bodega de la Filomena,
la que parió veintisiete veces para la gloria de Sudamérica.
Vengan que hasta la más fea, hasta la más marrón, tiene
una sonrisa encantadora y una actitud desenfrenada para el sexo.
Bebamos, brindemos, y hagamos que el mundo sea de nuevo
una esperanza, una caza de mamuts, un infinito inexplorado.

jueves, 12 de marzo de 2020

Insomnio

Quizá la noche no se vuelva larga
y voltee su atmósfera aburrida.
Es penoso el desvelo: agua herida
tratando de saciar la sed amarga.

En esta lenta eternidad, la mente
del ensueño no es sino carcoma.
Quizás retorne el vino en la redoma,
aquella forma de vivir sonriente.

Alimentando el nocturnal derroche,
la memoria compurga el desaliento
en las adversas márgenes del brío.

Y espera persistir en esta noche
hasta que con la aurora el nuevo aliento
vea volar los pájaros del frío.

miércoles, 11 de marzo de 2020

Condición de hombre


¿Quién negará mi condición de hombre?
¿Tú, él, vosotros, ellos?

Con mi figura humana,
hablo,
río,
seduzco,
carraspeo,
compongo algún poema

y en el crepúsculo
me asalta a veces la melancolía.

Grito, además,
contra las sinrazones,
del justo que apetece coronarse de espinas.

Rujo,
protesto siempre contra Óscar mismo,
cuando reclama
mi condición de hombre.

domingo, 8 de marzo de 2020

Aforism(í)o 38


Luchar contra las influencias es una forma de estar atado a ellas.

Proposición

Arrojadme las piedras rencorosas,
las piedras más hirientes,
mas preservadme de la muerte; pues, así,
restablecido de cualquier magulladura
seguiré soportando nuevas piedras.

Os hago esta cordial proposición:
lanzadme tantas piedras
tantas como anheléis,
asegurándoos de no arrancarme
la preciada, la única, la milagrosa vida,
y juzguémonos todos satisfechos.

¿O es que a toda costa
queréis mi muerte, brutos?

sábado, 7 de marzo de 2020

Aforism(í)o 8

Los niños castigan con cruel inocencia: dibujan chanzas sobre las espaldas del merecedor, le ponen gruesos bigotes a la fotografía de la persona a quien detestan.

César Vallejo


 De tanta muerte en vida te moriste
con una cruz de angustia sobre el hombro.
César Vallejo, en mi canción te nombro
y en esas piedras de París que ungiste.

Te desterraste en un adiós lluvioso,
un cielo santo de un azul violeta,
sobrellevando el corazón poeta
las manos frías y el gabán rotoso.

Deja ya de morir, inca salvaje,
ven a engrosar la lucha narrativa,
ven a la voz del grito, sensitiva
metralla de talento y mestizaje.

Con lluvia, soledad y tus decesos,
adiéstranos en el dolor de huesos.

miércoles, 4 de marzo de 2020

Carta a Guido Cavalcanti



Poeta florentino (125? – 1300). Uno de los creadores,
con Dante, del Dolce stil novo (Dulce estilo nuevo),
donde pregona que el Amor (con mayúsculas) es el
motor del mundo y, por tanto, la razón de su poesía.
                                                         
        
Acaso, Guido, igual que tú, mañana
logre retar al despreciable olvido,
tentando suerte en el soneto urdido
con los tropos de idéntica campana.

Has macerado tu rotunda rima
en el crisol de setecientos años;
y ante el vivo laúd, otros peldaños
ascenderá de la rebelde cima.

En tu canción de luz y sentimiento
es Amor quien brindara el justo acento
a tus métricos sones y a tu gloria.

Y te guardara libre de la noria,
intacto del despótico tormento
de girar en la eterna desmemoria.