domingo, 23 de abril de 2017

Miseria miserable


Supura la gangrena
del lago pestilente de la carne.
No se le encuentra cura
porque no existen médicos.
¡No sanará jamás!

sábado, 22 de abril de 2017

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Salmo del poeta abatido

Dálet
Abatida hasta el polvo está mi alma;
Vivifícame según tu palabra.
(Salmos 119:25 RVR60)

Abatida hasta el polvo está mi alma,
sembrando como Cristo la piedad,
serpentea en la infamia y compungida
pierde las huellas y el azul del mar.

miércoles, 19 de abril de 2017

Ensamble de las noches que parecen ser eternas



El ala del recuerdo flota
sobre el aire caliente de la noche,
y lagrimean infinitos cantos
bajo las estrellas de aquellas madrugadas.

martes, 18 de abril de 2017

Morir sin ganas


Hermano caminante,
que paso a paso reconstruyes el cántaro
roto en pedazos de espejos,
dentro del cual me encuentras siempre
como un sapo dormido:
dime que he vivido para contarlo,
y que nos queda todavía corazón y vino
para sanarnos las miserias del mundo.

viernes, 7 de abril de 2017

Aguardando un amanecer consabido


Afuera, la luna empieza a olvidar su melancolía.
En pocas horas, su cuerpo será de nuevo polvo invisible,
y yo estaré sentado en mi antigua camioneta
sufriendo el calor y la ausencia de mi ser real.

domingo, 26 de marzo de 2017

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Inventario de ansias y zozobras

Te gusta el blues con saxo
y el invierno que te hace más uno, más paciente en tu esperanza
y la lluvia de cualquier naturaleza
y una noche larga sin mosquitos, con vino, leyendo
y las palabras que vuelan y se cruzan como pájaros de la mañana
y los pájaros que pernoctan de a miles en los árboles
y tu casa familiar donde te dejan solo cuando más lo necesitas
y el bullicio silencioso del amanecer
y el mate
y el pan caliente
y la mujer
y el amor
y la poesía.

viernes, 24 de marzo de 2017

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Propiedad privada

Está bien que dudes, que temas;
pero, así y todo, entra si lo deseas. Es tu riesgo.
No te quedes con las ganas.
Mis ojos estarán en cualesquiera
de los árboles a este lado del alambre.
Observarán tus pasos, estudiarán tus intenciones.
Es probable que te deje caminar
todo el bosque, todo el prado
sin hacerte daño alguno.
Puedes disfrutar del río,
de la calma en la arena de su ribera,
del canto del pájaro campana
y de la sombrilla de colores
con que te cubrirán las mariposas;
mas, ay, si intentas apropiarte de sus noches,
porque hasta ahí ya no responde mi cortesía. 

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Creando dioses

No soy la rectitud del árbol milenario,
ni la industriosa abeja soy, ni el virus último,
mutante de otras formas de odiar el alma humana,
ni el protozoo soy, ninguna célula.

La sangre del ancestro surca tenaz el río de la muerte,
sustenta la memoria colectiva,
perdura con razón salvaje en el hombre moderno,
con ímpetu galopa por los páramos
herida de inclemencias.

La voz atávica se enrosca en las entrañas,
deambula por la calles vacías de este siglo,
en silencio de miedos primitivos
y guturales ecos de la carne,
con los gritos de padres sementales
en grutas con olor en las axilas.

No soy la cara repleta de alegrías,
paseando sus duras cicatrices
de antiguo hombre infortunado,
dos mil años después que sangrara la herida.
No soy el cíclico concierto de reforma perpetua.

El cielo es el mismo, la aurora y el crepúsculo,
la bruma de las horas, el color de la espera,
del consuelo, del crédito futuro de la raza.
El sueño es el mismo
en las mil constelaciones de la noche,
en el amor salvaje y anhelada ternura,
en la siembra y colecta de los dioses,
en los ojos y pasmo,
frutos del anhelo de tiempos infinitos.

Sólo la aguja soy que pincha el globo del misterio,
buscando recoser su angustia en el otoño
y apaciguar a los heraldos de la muerte,
creando dioses (sobre todo, esto), creando dioses,
tantos como sea posible complacer,
y hora tras hora pretendiendo
detener con sus manos la hojarasca.



miércoles, 22 de marzo de 2017

Extraño tus ojos que ardían bajo los efectos de mi amor



Eran como pétalos que se doblaban lánguidamente sobre su núcleo de miel,
como dos luciérnagas en la sombra del jardín derramando luces calladas.
Sin embargo, hoy veo que ya entonces, esbozabas con dulce afectación
un alma dura, otro frío corazón que a aquel reemplazaría

Ay, amor, mi gozoso paroxismo de tantas albas lujuriosas:
yo sigo separando la parte más humana de ti, sigo viendo el rostro puro
que existe aún detrás de esa fisonomía innoble
que hoy me expresa su despego .
Desanimado, serpenteo hacia tu antiguo lado amoroso,
elijo sólo admitir aquella realidad donde ensalzabas mis orgasmos más grises,
donde saltabas sobre mí como una mascota agradecida.

Abandonado hoy de aquellos ritos, escojo estar con mi perfil nostálgico.
Decido advertir que permaneciendo a mi lado no estás,
que ya no te percibo en la risa,
en esos labios que temblaban como la caja añeja de un violín.

Aunque reconozco que sigo esperanzado amándote,
pues espero crédulamente recuperar tu envés.

martes, 21 de marzo de 2017

Rastro del tiempo sobre el alma


Mucho antes de morirse
era un hombre contento con la vida:
subía las escaleras de dos en dos,
su hambre era de cristal, y navegaba mares
que yo desconocía. Acompañarlo en su ostentoso navío
provocaba en mí la emoción de los grandes navegantes.

Aquél día, un dolor de muelas
lo tubo doblado toda la noche, y me pedía a gritos
que no me durmiera, que lo observara sufrir,
como compensación por mi buena salud
(ya que no podía yo sufrir con él).

Hoy que vuelvo tantos años atrás
quisiera haberle dicho:
“qué feo es este dormitorio antiguo,
con su techo excesivamente alto
que sólo facilita la proliferación de arañas”.
No sé qué me hubiera respondido. Tal vez,
una penosa risa lo hubiese distraído
en medio de su agobio.    

martes, 14 de marzo de 2017

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Primer vuelo

Eres libre en espíritu, tu mano
consigue desatarte la atadura
para saltar desde imponente altura
como un pichón robustecido y sano.

Y caes con las alas desplegadas
a la duda y al miedo del abismo,
y pesaroso ves que el atavismo
te exige discernir las coordenadas.

Mientras desciendes de la fría cumbre,
tu instinto, que es timón e incertidumbre,
la infalibilidad del vuelo invoca.

Pues cuánto teme tu razón perderte
al percibir la cara de la muerte
en la visión de la punzante roca.

jueves, 2 de marzo de 2017

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Posverso 
                                                                    "Para el lector es más importante la emoción que la verdad del verso".

Solías sacrificarte en la soledad de tus frustraciones
por lograr un poema completo en las altas horas de la noche,
bebiendo café tras café mientras giraba tu mente sobre las rimas;
pero ahora ya no eres uno de esos principiantes tozudos,
aunque has pasado por encima de íntimos cadáveres.

Ahora sales a caminar por el cielo de las metáforas cuando quieres;
y como esos aviones que escriben letras de nubes,
dejas colgados en el aire los secretos de tus sentimientos,
sin importarte que los lean todos los que levantan la vista.
Sin importarte que descubran tu canción de pájaro literato.

Sabes que a nadie incumbirá tus viejas desazones,
aunque les digas que continúan arrastrándose por tu sueño
y destrozando tu cansado corazón que apenas late
como las antenas de una cucaracha pisoteada.
¡Cuántas cosas que ya no son tuyas siguen acompañándote!

Pero la cosa sucedió de este modo: cuando creíste encontrar
el buque insignia de tu vida y la musa faro de tus fantasías,
has vuelto al rincón de la madrugada una y otra vez,
pues décadas después te dicen que la pasión por navegar
de ninguna manera es (como tampoco será) enteramente tuya.

Y así, ahora estás sentado frente al ordenador
con las ventanas del escritorio neuróticamente cerradas 
a causa de los aullidos lascivos de los gatos en los tejados,
sufriendo el verso que anhela nacer del pensamiento,
mientras bebes las tres últimas latas de cerveza de la nevera.

sábado, 11 de febrero de 2017

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Reconciliación

Sucedió lo que siempre 
nos nutre a los amantes,
cuando el silencio se hace mar
que ahonda la distancia 

de nuestras islas, 
cuando ya no afloraba tu entusiasmo
cubierta por la bruma de ocho noches.

domingo, 29 de enero de 2017

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Chofer de un autobús destartalado

Él nunca le pondrá cadencia
a su marcha en el ruido de la calle.
Día a día practica la liturgia
del caos, de los tumbos, de la exacerbación,
dentro de su pequeña libertad.

jueves, 19 de enero de 2017

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La calle de mi niño

El niño
se desplaza por una calle rutinaria.
El ladrido de perros tras las verjas,
por suerte, no interrumpen
la placidez de su paseo.

Camina como si nunca
fuese a conocer las calles oscuras,
las calles implacables
infestadas de prostitutas y borrachos,
las calles mías.

La risa pelirroja también se encuentra ahí,
a media cuadra de la bocacalle,
sobre la misma calle,
para insistir
en la coloración de los sucesos.

No intuye el niño que la calle
dejará de ser suya para ser sólo mía;
no sabe que las cosas
fijas en sus lugares: el asfalto,
los cables atestados, las verjas
y los perros ladrando exactamente igual,
las iría grabando 
irrevocablemente
en mi memoria, 
paseo tras paseo.


domingo, 8 de enero de 2017

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Hundidos en la noche 


Un viento inoportuno ha apagado la tea
dejando a oscuras el camino.

Aunque acogidos en la noche repentina,
el mal presagio que despierta con la sombra
cierne amenaza de maldad sobre nosotros.

—¡Una cueva! Busquemos una gruta,
el regazo de las piedras.

—¿Una cueva en las sombras? ¿Otra noche
en medio de la noche? ¡No!

—¡Las ramas de algún árbol! El susurro
de sus hojas espantará nuestro temor.

—Siempre se filtra el hambre entre sus ramas
donde acechan los pájaros carnívoros.
¡Definitivamente, no!

—¡Por Dios! Entonces, ¿qué sugieres?

—Que esperemos el alba, aquí, sin movernos,
soportando el temblor hasta que llegue,
victoriosos del miedo y de la sombra.



viernes, 30 de diciembre de 2016

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¿Libre de ti?


Hoy vivo en la belleza,
como en la noche de suaves brisas
y cielos estrellados;
y lo sensible de la sombra
converge ante mis ojos, pulida por la luz
que llega del recuerdo de tu amor.

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¿Libre de ti?


Hoy vivo en la belleza,
como en la noche de suaves brisas
y cielos estrellados;
y lo sensible de la sombra
converge ante mis ojos, pulida por la luz
que llega del recuerdo de tu amor.

Un día más sin ti:
el fulgor de mi arrebatado ímpetu,
con evidente merma
por el derrumbe de tu nombre,
aunque ondea en cada visión
de un rostro femenino,
en la placa de luz de los cuerpos desnudos,
en mis introspecciones cuando expresan
lo intrusa que hoy resulta tu morada,
reposa en su triunfal convalecencia.

Y sobre aquellos besos exaltados,
aquellas risas tuyas
que arrebataban mi aburrido ocio,
sobre aquella elocuencia del deseo,
hoy desando los días
libre de las cadenas de tu amor,
del suplicio de atarme al loco sentimiento,
pero siempre serpenteando con mi espíritu
ante la tentación de tu infausta lujuria.



jueves, 15 de diciembre de 2016

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Múltiples destinos


Repitiendo el andar en la memoria,
sorteando incesantes accidentes,
aquellos pasos, corvos e imprudentes,
por único pasaje han hecho historia.

Pudieron, sin embargo, a cada paso,
torcer su dirección y, otros caminos,
haber determinado mil destinos
de igual aurora mas distinto ocaso.

Aquellas existencias no vividas
por causa del azar, nimios detalles,
ahora son intransitadas calles
definitivamente enmudecidas.

De los destinos múltiples que soy,
uno sólo forjó mi ser y el hoy.

jueves, 8 de diciembre de 2016

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Una manera triste de mirar atrás


Cuando pienso que tuve la razón
me quedo silencioso
y no me veo bien frente al espejo,
y por dentro me siento desolado.

Te hablo a través de mi tristeza,
a través de los besos que dormitan
sobre tu nuca suave y temblorosa.
Te hablo desde el amor eterno
como una ciudad inundada para siempre.

Lloro la perfección perdida de nuestro jardín,
donde de cincuenta especies de orquídeas
lográbamos matices de colores
que alegraban nuestros atardeceres.

Lloro esta manera de mirar hoy el mundo,
estas calles urbanas que perdieron
sus risas de recuerdos hondos,
entre paso y paso de soledad,
de inmensa nocturnidad que te arrulla.

En mi espíritu recrudecen
esas habitaciones plenas
donde me convencí, sin ninguna razón,
de nuestra fuerte intimidad
libre de alteraciones y fantasmas. 



lunes, 5 de diciembre de 2016

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Poetas que me habitan


Cada poeta que amanezco
encarnizadamente me destruye,
rehusando las imágenes logradas.

Las superpone, las permuta, las retoca
o les arranca sus colores que dice deslucidos,
y emergen mariposas del gusano.

Cada día el inédito poeta
amanece sin requerir a ningún dios
la identificación de lo inexacto.


sábado, 19 de noviembre de 2016

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Una manera triste de mirar atrás

Cuando pienso que tuve la razón
me quedo silencioso
y no me veo bien frente al espejo,
y por dentro me siento desolado.

Te hablo a través de mi tristeza,
a través de los besos que dormitan
sobre tu nuca suave y temblorosa.
Te hablo de amor eterno
como una ciudad inundada para siempre.

Lloro la perfección perdida de nuestro jardín,
donde de cincuenta especies de orquídeas
lográbamos matices de colores
que alegraban nuestros atardeceres.

Lloro esta manera de mirar hoy el mundo,
estas calles urbanas que perdieron
sus risas de recuerdos hondos,
entre paso y paso de soledad,
de inmensa nocturnidad que te arrulla.

En mi espíritu recrudecen
esas habitaciones plenas
donde me convencí, sin ninguna razón,
de nuestra fuerte intimidad
libre de alteraciones y fantasmas.


domingo, 13 de noviembre de 2016

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Mariposas de los días

Vuelan las mariposas, vuelan
mudas, con alas
de acato y rendimiento.

Recuerda el alma su canción de cuna,
su libre despertar en las auroras
con leche de colores.

En el río del tiempo,
donde ya dócil fluye la corriente,
se observa, en el cristal de sus entrañas,
la dicha de los patios
traseros de los mundos idos
ahogándose sin pena en la impiedad.

Ay, triste mariposa de los sueños:
¿en qué pérfida brisa has confiado?,
¿en qué desdén del curso
ofreciste tu púrpura mejilla
buscando el beso de la eterna fuente?

Ya no surques, no surques,
mi pobre mariposa confundida:
late el adiós del mundo
como un sollozo de guijarros
en los limos del lecho.



viernes, 4 de noviembre de 2016

Guarda por ahí




Pájaros con formas extrañas
buscan los cielos y se pierden
en los umbrales de la vía
donde ahúman los aguaceros
para forjar los desalientos.

jueves, 3 de noviembre de 2016

Mi mujer ante el espejo




Como en grácil actividad
se desprende del traje fatigado del día,
observa en el espejo su rutina
y mete allí dentro sus ganas de velar.

domingo, 30 de octubre de 2016

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Pesada carga


En mis brazos
y en algunas canciones retenidas
pesa tu mundo,
su fatiga.

A veces quiero percibirme adiós,
librarme en la ceguera
de un desierto,
en la callada emanación de piedra.

Yo creí en los jamases daños,
la casa donde inventaríamos el aire
del sonido de lluvia. Creí en los promontorios
donde enterraste el tiempo
para nacer cada mañana a mi costado.

La parte que me pesa más de ti
—la fatigada parte—
es ese ir-venir por los días siguiéndote,
porque temo encontrarte
yendo-viniendo por las noches huyéndome.


jueves, 27 de octubre de 2016

Poesía




Siembra y cosecha de todos los tiempos,
lozanas briznas que prorrumpen
de los parajes misteriosos y fecundos.