sábado, 7 de noviembre de 2015

Como una lagartija en el desierto




Cuando el verdugo sol,
día tras día,
caiga con su plomizo odio,
los buitres en las nubes
acecharán en vano.

En el oasis,
frente al espejo de la fuente,
donde la luna y la serena infinitud
retozan en la noche,
como paciente lagartija,
me haré habitante del desierto.

De ahí en más,
reptil de sangre fría,
caminaré por las arenas tórridas
sin el apremio
de levitar.


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