lunes, 30 de noviembre de 2015

Helena




Volviendo Menelao de la guerra,
le transmiten que Helena fue raptada
por los hombres de Troya. Con la espada
en alto el rey prorrumpe: “¡Cielo y tierra,

Te espero




De una jaula de labios ateridos
y nueva brisa y prisa en la mirada,
con rumbo de pasión resplandeciente
regresarás con tu pasión intacta.

Te amo



 
dando tumbos
rodeado de estrellas

El poema del día




En medio del camino
se ve reverdecer la hierba de los prados distantes;
mi corazón se agita
porque llego al portal de la ciudad
(tantas cosas me han dicho de su locura adormecida,
de su eterna estridencia, sus muertes misteriosas,
sus noches húmedas, sus calles de nostalgia).

El viejo en la plaza




Distraído en el banco de la plaza,
el viejo corazón ya no practica
su lenguaje en las lágrimas
de la lluvia y la brisa.
Me perturban sus rotas alas.

domingo, 29 de noviembre de 2015

En el circo romano




La gente enardecida vive ávida
la liturgia del ocio, la cólera del bronce,
los músculos tajados,
la sacra eucaristía de la sangre.

Cada quien elije un último lugar en la vida




Los hombres se ubican, tarde o temprano,
en algún sitio de la vida,
desde donde podrán autodestruirse sin piedad,
oscuros y tensos y desdoblados
en trozos distintos que no armonizan entre sí,
en segmentos de seres que no se comprenden,
que no dialogan sino vociferan,
mientras en sus ciudades interiores,
en sus heroicas catedrales,
se arrastran día a día, con penuria,
sólo para pedir la extremaunción.



Las mariposas




Rondan, ostentan, rondan
las bellas mariposas
su alquimia de colores
con la brisa y el sol.

Caracoles de la infancia




Frescura de la brisa
y una bulla estival.
El copioso aguacero
ya nos trae al raudal.

sábado, 28 de noviembre de 2015

El bailarín de los callados




Sobre servidas aguas repelentes,
se elevan ágiles los pies alados.
Bajo el sueño apacible de las gentes
practica la pasión de los callados.

viernes, 27 de noviembre de 2015

jueves, 26 de noviembre de 2015

Tu presencia




A veces, como ahora,
al observar tus manos ocupadas,
la rubia mariposa dormida en tus cabellos,
olvido que mañana brillará nuestra ausencia
sobre el jardín con esta misma lluvia
en un extraño día a nuestros ojos.

Estoy muy enamorado de ti




Yo te quiero mucho, cariño.
Estoy muy enamorado de ti.
Adoro tus berrinches cuando voy de juergas.

Incordio




Porque le canto a la luna,
su mirada es oblicua,
y me increpa como al perro
que insistentemente ladra
en la oscura noche
la misma canción.


Frente a tu ausencia repetida




Frente a tu ausencia -sombra repetida-
dejo de oír tus fútiles excusas,
aunque aparece siempre en el silencio
atronador tu eternidad desnuda.

miércoles, 25 de noviembre de 2015

El barco de otra vida




Ha perdido el navío que presagia
los calmos esplendores de otros cielos:
los paisajes al sur de la rutina,
donde el hielo se vuelve duende recluido,
donde el silencio late en el dolor ausente
sobre la edad eterna de los pinos.

Flores marchitas




Flores mustias, ajadas, casi muertas,
agonías hirientes, desconsuelos
anhelando escapar del infortunio
que depara la muerte. Tristes rosas.

Oda a Pablo Neruda




I

Cantando para ti con versos de tu canto,
pues mi espíritu moja tu interminable mar,
descifro los misterios de tus piedras indígenas,
mientras aspiro el aire fresco cordillerano.
(Ah, cuánta fantasía, poeta del derroche,
poeta de la eterna canción desesperada).
     Te veo ciudadano con un terno de sport
paseando callejas de barrios marginales,
saludando vecinos de pobres vecindarios,
buscando pescadores en negocios de pesca,
aprendiendo tonadas de alegres lavanderas
y abriendo puertas rústicas a lo largo del mar.

lunes, 23 de noviembre de 2015

La regresión




En verdad, no te fuiste;
más bien, no pude retenerte.
Como un buque fantasma te alejaste,
y yo amarrado al muelle te miraba.

Ella en mi vigilia


Qué tardío silencio.
Como atascado,
en la noche
detiene sus cristales
de puras pedrerías

hechizo de los ojos
los juegos del amor.

Ella duerme
sobre su propio
perfume derramado

y un sueño de sandalias
explora su pradera.

Insinuantes colinas
llegan hasta la playa
donde el sol la provoca,
y ahí viene
envuelta en porcelana
con sus ojos
¿cielo o mar?

Ella duerme
hermosa en mi vigilia.

Qué tardío silencio
se acerca.


Gravidez de la lira




Escucha, oye cómo vibra,
en el nudo callado de la noche recóndita,
la cuerda insomne.

Predestinación




La tierra ya existió
cuando aún no existía;
las lejanas estrellas,
antes que esas masas incandescentes
que salpican la inmensidad del cielo;
antes que el hombre,
fue ya el hombre;
y yo soy lo que fui
hace millones de años.


sábado, 21 de noviembre de 2015

Vida inmóvil




Las manos invisibles
abren los surcos en la fértil tierra.
Arrojadas las semillas,
la memoria aprisionada
despierta en acto germinal,
y un nuevo ser fecundado
prosigue la infinita evolución.

Él, el supremo


  
José Gaspar Rodríguez de Francia
Dictador Perpetuo de la República del Paraguay


Como sombra que surca el cielo,
y extiende la otra sombra
sobre el silencio de la gente,
barriada por barriada
cabalga el dictador sobre brioso corcel.

Destinos paralelos




Tuvimos los parajes amurados
y el rencor que espumaba con los fríos
días, cuando nos fueron arrancados
los árboles, dejándonos baldíos.

viernes, 20 de noviembre de 2015

Bajo el cielo de la ciudad




La ciudad, como siempre,
al encender sus luces en la noche,
se inunda de pasiones ebrias.

Los árboles de tus días




Los días que te suman
van abatiendo sin piedad tus árboles.

Al obstinado demonio de mi mundo interior




Me propongo acallar tu voz
destruyendo tus sucias intenciones.
Te rastrearé en las crujías
secretas de mi espíritu,
pues en una de esas oscuras
esferas siempre acechas.
Abiertas las despóticas cancelas
caminaré los pasajes oscuros.
Con las virtudes del galgo,
olfatearé la inconfundible
bascosidad de tu rastro.

Al regreso de la calma




Después de la tormenta,
al inicio de la quietud en la mañana,
sobrevivientes de la ira nocturna
hasta el amanecer desahogado,
en el trigal de la memoria,
vuelven las aves a inmortalizarse,
y el viento como soplo de los dioses
levanta el sembradío aplastado y triste.

jueves, 19 de noviembre de 2015

Dar la espalda




No ambiciono charlar
con el hombre que estoy muriendo.
Bañan sus gemebundas lágrimas
mis más impermeables expresiones.

miércoles, 18 de noviembre de 2015

La última vez




Bien, hagamos un trato:
hoy será la última vez que les hable
de estar solo porque profundamente se durmió,
y ustedes me darán la escucha inmaculada.

Sólo la pena del adiós





Con nula perspectiva, sin premura,
sumergido en la noche disonante,
porfiada voluntad y voz errante,
vienes surcando en vieja singladura.

Todo es triste en este día




Me entristece
no cobrar mi verso acumulado:
cientos de duendes,
miles de nenúfares callados,
diez miles de brillantes mariposas,
millones de explosiones de alegría,
y una luz dispuesta y perfumada
tendida sobre sábanas del viento.

Deseo muerto




Ya no eres aquella melodía
de perfección y luz desparramada,
esa oferta de fuga en tu mirada,
ese caer consciente en la herejía.

lunes, 16 de noviembre de 2015

domingo, 15 de noviembre de 2015

El dilema de nuestra civilización




El dilema del hombre es la caída de un imperio arrastrando tras sí la hermosa sonrisa social forjada con triste tiempo, amor y esfuerzo; y el surgimiento de otro, que antepone su glotonería al alimento milenario de la raza humana. Pero el dilema nuestro no es intercambiar imperios, gritar la voz de la supremacía, dar cátedras de espanto, no:
nosotros abogamos por el gran líder, el que despelleja el rostro de los bárbaros con una serena reacción para mostrarnos los rictus de la mala interpretación del poder.

Los emperadores de hoy escarnecen a los periodistas con dádivas estatales, con la orden de trasmitir astutos artículos de la torcida misión, hechos consumados de torturas ya cicatrizadas por nuevos compadrazgos, donde la víctima es capaz de sonreír gracias al síndrome monetario de Estocolmo, en tanto nuestros cancilleres hablan de las novedosas armas, del formidable arsenal con que cuentan para la mutua disuasión. Nuestro dilema es interpretar estos ejemplares hechos de desilusión, y no rendirnos al menos brutal de los criminales artistas fabricantes de nuestros miedos, que poseen la forma de matarnos selectivamente.
  
El dilema del hombre es manadearse, correr tras el grito de guerra que corre tras otro, y éste tras otro que llega hasta un falso grito de Dios, mientras su noción de humanidad se desliza por los canales de la droga, de la cultura chatarra, del analfabetismo del resentimiento, de la vacuidad del espíritu y de la razón envenenada. También por la soledad.
El dilema es haberse enamorado del dolor, de la tortura, del stress, y anhelar matar más que el último suicida con su mayor gloria que es morir. Ser el mejor cuerpo mortal que explota.

Yo propongo que volvamos a enterrarnos uno a uno, con campanas que toquen a difuntos, con oficios religiosos y flores de la vecindad. Propongo el silencio ante la muerte, el respeto a las lágrimas del prójimo, a la soledad del ataúd que se lleva el ramillete de la agonía.
Yo propongo la interpelación a la barbarie, a los psicópatas de ambos bandos.
Yo propongo desenmascarar a los periódicos que esconden las verdades bajo llaves. 
Yo propongo devolver los jardines y las aves a la civilización. Sin rodeos, sin romanticismo.


sábado, 14 de noviembre de 2015

El último poema




Soy pájaro que nunca supo emprender el vuelo
(sólo tristes corridas, duras elevaciones casi a ras del suelo)
Nunca he surcado el aire como vuelan las águilas,
y mi alma está desalentada, y agoniza detrás de mis quimeras.

Tanto tiempo para oírme




Para escuchar las voces, y en sus tonos 
cifrados adentrarme, necesito  
detenerme en las postas  
donde auscultar mis turbios espejismos,
surgentes cual espanto
de aves, que en sus nidos
dormitan en el bosque del espíritu.

El regreso inevitable




Vuelve porque el dolor de no aprehender la brisa
laceraba su pecho creado para el ocio.

viernes, 13 de noviembre de 2015

Cumplir el ciclo




Si la aflicción de haber inadvertido
el presagio en aquella bocacalle
fue creciendo cual polvo que acumula la suela del zapato,
y hoy ensucia el felpudo del vestíbulo
donde la vida es cansancio, paréntesis de tiempo.

Señales




Si la avidez por las figuras lujuriosas
deja de ser la clave 
de la compañía que buscas,
si en el contacto y en el beso
descubres la sinceridad 
de tu propia torpeza,
si sientes que en las flores 
existe el enigma de la belleza,
si vuelves a entrever 
el infinito de la infancia
con el asombro de las mágicas revelaciones,
si días y noches se vuelven 
una perfecta ostentación de la existencia,
si recuperas tu interés en las canciones
que hablan de las humanas costumbres de la vida,
sabrás entonces que has hallado
las señales concretas 
de una bifurcación de tu destino.


Vislumbrando la danza de la mano




¿Será posible que la mano olvide de repente
sus huesos y su carne,
como si de las últimas páginas del invierno
lograra el cierre del poema sin sangrar?

El camino del hombre




No me acosa sentir lo acaecido
ni renovar constantemente el velo
de los ásperos días del desvelo.
No me abate lo nunca restituido.

El libro de Borges




En esta mañana productiva, mientras escribo en el ordenador,
me llama la atención a un costado de mi escritorio
un libro: “Borges, Obra Poética”.

Al mezquino





Insiste y persiste en violar las leyes
que al hombre otorga su destino grato:
recorriendo el planeta y bien viviendo,
disfrutando el dinero amontonado.

Apostasía




¿Qué te crees, retazo de animal milenario,
al pretender que el mundo se vuelva tu bosque encantado?
Ni siquiera eres un felino, una serpiente astuta,
dinámico y artero, invisible al peligro.
En las tinieblas, al menor aullido,
te apresuras en encender fogatas frente a tu gruta.

La caza



En la intrincada selva de tu espíritu,
detrás de las marañas, agazapado y listo,
la acechas todo el tiempo.

El jardín




Ya no sé
si es más bello
aquel jardín florecido
o éste, abandonado.