Mostrando entradas con la etiqueta Verso rimado. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Verso rimado. Mostrar todas las entradas

lunes, 14 de noviembre de 2022

La belleza demoniaca

La belleza del lodo y de la muerte,
de la traición artera y de la intriga,
del que, una vez perdida toda suerte,
reta al arma enemiga.

En mera conjunción de los colores
y en la seda real con que se enviste,
cuando trasmite amores y dolores,
la belleza no existe.

Pero, sí, ella emerge cuando apaña
el súcubo doblez de las serpientes,
y con matices ígneos engaña
los ojos inocentes.

jueves, 3 de noviembre de 2022

miércoles, 17 de agosto de 2022

La construcción del muro

    “¡Basta ya! La palabra es un ladrillo. ¿Me oísteis?” León Felipe.


Mañana alcanzarás en el empeño 
de levantar el imponente muro,
más allá de los límites del sueño,
la visión del edénico futuro,                   

armonizando arpegios de guitarra,
trinando sobre rígidos esquemas,
liberado de injurias, de anatemas,
y del trato vulgar que te desgarra.

Ágilmente, la plástica argamasa,
irá creciendo hasta encender la umbría
hora del dios que niega simpatía
al hacedor de la estructura y masa;

al mortal noble que jamás se atrasa
en elevar su ofrenda escrupulosa,
pese a que sea escasa y azarosa,
en el sediento páramo la caza.

Cuando con suma rapidez, el muro
se eleve hasta la altura no esperada
por los fracasos, ganarás el puro
aire de libertad y gloria alada;

y hollarás desde lo alto la gregaria
y gris costumbre del insecto humano:
la socarronería del cristiano
y el petulante idealismo paria.

¡Basta! En la infancia, malicioso daño
haz recibido de los monasterios,
con sus odiosas loas al rebaño,
que hoy prefieres las dudas, los misterios.

Te han dicho que la mole construida,
por causa de impensados accidentes
propiciados por traicioneras gentes,
puede ceder cimiento y ser destruida;

y en ese caso, el corazón y todo
el esfuerzo: tesón, brío y coraje,
se hundirán en el repugnante lodo
del imposible orden que lo ataje.

Es una posibilidad muy fuerte,
pues no desconocemos lo siniestros
que son los enemigos, y cuán diestros
se muestran en aniquilar la suerte

del hombre luchador, del paradigma
en levantar el firme y elevado
muro; mas, no te sientas abrumado,
porque tu voluntad guarda su estigma.

No eres ajeno a las dificultades
que presenta la construcción de muros,
pues cada quien expone sus oscuros
análisis y mil contrariedades.

Mas, pese a la amenaza de los males,
la obra que principias a entrever,
no podrán los demonios detener,
aunque antepongan armas demenciales.

Dejarás, en extremo, tus jardines:
la poda del rosal policromado
y de aquel crisantemo descuidado,
pues son en tu labor futuros fines.

Seguirás trabajando con la piedra,
exento del espíritu remiso,
con firme y duradero compromiso,
como el tesón de la sufrida hiedra.

Y con finas molduras de acabado
tu trabajo darás por concluido,
tu esfuerzo inagotable por pagado,
y tu existir contento por vivido.

Y cada mano tuya que levanta
un ladrillo, reviste la manera
de requerirle a Dios y a la Quimera
el grito triunfador de tu garganta.



domingo, 14 de agosto de 2022

Tañe la campana

Tañidos de campana, tañidos que te sueñan,
que tocan al olvido y a mi nostalgia tocan.

Reino de ayer perdido que en la noche repica
y escucho destronado mi soledad en sombra.

Cuánto quisiera el cielo me restaure tu amor,
y fulgure de nuevo para encender sus blondas.

Y de nuevo la dicha me aprisione callada,
y en la noche infinita acumule sus horas.

Y danzando repase en su manto tus ojos
que se hicieron estrellas en mi oscura memoria.

Tañidos por tu ausencia, atroz, irrazonable,
en duros sones rotos como lágrimas rotas.

Ya no esperas que atisbe tu corazón oculto,
tu amor desenfrenado y tu alegría loca,

la sellada razón de aquella complacencia
que infundía delirios bajo tupidas frondas,

llenándonos de trinos los árboles del día
por la ventana abierta de tu feliz alcoba.

Cantaba alegre el ave el canto de los cielos,
y cantaba en mi boca el himno de tu boca.

Mientras sigue en la noche tañendo la campana,
evoco nuestra dicha y en mi jardín tu rosa.

martes, 19 de abril de 2022

Lucha diaria


Siempre somos ansiosos confidentes
en la noche del lóbrego infinito,
de las penas y rémoras silentes:
aquellas que desgarran en un grito
mudo y que, envenenando nuestras mentes,
fatal nos lleva al hábito del rito.

jueves, 9 de diciembre de 2021

Razón



Pirámide suntuosa del absurdo almático,
oculta bajo arenas del desierto,
ofrece el infinito abierto
al corazón apático.

viernes, 26 de noviembre de 2021

Ecce homo




Si el verso ya no anima
para subir curioso por la senda
de alguna histórica pasión romana;
con la severa rima,
mi asombrado mirar, mi voz descienda
sobre la sangre de la intriga humana.

miércoles, 10 de noviembre de 2021

Tuya es la noche




Tuyos son su sombra y eterno cobijo,
y puedes llamarla soledad intensa,
sufrir en su abrazo
el ardor oscuro de su fiel caricia.

sábado, 6 de febrero de 2016

Frente al palacio de gobierno



Manifestación popular en Asunción del Paraguay
el 23 de octubre de 1931.

¡Salid! ¡Salid patriotas a las calles!
¡Alzad la voz! ¡Gritad con alma y vida!
Nadie debe callarse ante el agravio.
¿Qué dirán vuestros hijos de vosotros?
¡Salid! ¡Salid patriotas a las calles!
La patria fue ultrajada gravemente.

El ánimo exaltado traspone los zaguanes
y trunca la modorra de la oscura enramada.
Sobresalta al chiquillo que dormía en la hamaca
y enmudece de miedo el alma femenina.
El ánimo exaltado reclama en los jardines:
¡Echad a los intrusos! . . . ¡Muerte al invasor! . . . ¡Guerra!


El palacio de gobierno
fue testigo de aquel grito;
el palacio de gobierno
y la sangre derramada.
Los jardines son testigos
de los cuerpos que cayeron;
los jardines y las balas
y la rugiente metralla.

¡Callad! ¡Callad patriotas en las calles!
Vuestro reclamo es innecesario.
Sangrando en los jardines del palacio,
con fuerza de racimo y en silencio,
los muertos gritarán vuestra protesta,
los muertos en la historia para siempre.



martes, 22 de septiembre de 2015

Arrojado de tu cielo








Partir abatido por tu hambre rota,
traspasar la linde, el verdugo eco
de tu risa última, mártir de tu boca,
añorando lumbres de tu rojo cielo.


Cicatriz grabada por tu sed de hembra
esconde el tejido, la infame sangría
del atroz destierro —aleve condena—,
el lacrado pórtico de mi alma herida.


Marchar y sufrir el arduo destino,
abandono, noche, luna, desamor.
¿Olvidas que era tu almohada y nido mi pecho desnudo; mi hombre, tu dios?



jueves, 17 de septiembre de 2009

Vuelve timonel



Sin bríos, azul velero
de letras, se fue surcando
por el río aguas abajo,
hace ya miles de versos.

¿Se habrá quedado dormido
en una pinza del río;
o, entre sueños, encallado,
en las arenas de un banco?

El timonel solitario
muerto estará de frío,
o quizás esté jugando
con los peces del olvido.

Echo en falta su presencia,
su canto escarbando arenas
de eternidades, su sueño
que llovía sobre el tiempo.

¡Oh, timonel, timonel:
deja tu angustia verter
y ven surcando con brío
como el salmón río arriba.
Nuevos veleros ansían
los astilleros vacíos.