lunes, 15 de agosto de 2016

Tañe la campana





Tañidos de campana, tañidos que te sueñan,
que tocan al olvido y a mi nostalgia tocan.

Reino de ayer perdido en la noche repica
y escucho destronado mi soledad en sombra.

Cuánto quisiera el cielo me restaure tu amor,
y fulgure de nuevo para encender sus blondas.

Y de nuevo la dicha me aprisione callada,
y en la noche infinita acumule sus horas.

Y danzando repase en su manto tus ojos
que se hicieron estrellas en mi oscura memoria.

Tañidos por tu ausencia, atroz, irrazonable,
en duros sones rotos como lágrimas rotas.

Ya no esperas que atisbe tu corazón oculto,
tu amor desenfrenado y tu alegría loca,

la sellada razón de aquella complacencia
que infundía delirios bajo tupidas frondas,

llenándonos de trinos los árboles del día
por la ventana abierta de tu feliz alcoba.

Cantaba alegre el ave el canto de los cielos,
y cantaba en mi boca el himno de tu boca.

Mientras sigue en la noche tañendo la campana,
evoco nuestra dicha y en tu jardín la rosa.


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