viernes, 22 de abril de 2016

Invierno del subtrópico




El moderado invierno del subtrópico
ha expulsado 
con esforzada ayuda del otoño
al verano agobiante
(estación rigurosa cuyo calor aplasta);
y en mi espíritu,
en el que el decaimiento imperaba,
como un vampiro al advertir la noche,
despierta lentamente
la fantasía
con su expresión de regodeo.

Se templan en mis ojos
los carmesíes del crepúsculo
encerrados en un inmenso mar
lujurioso y latente,
que me hace percibir contornos vagos
pero bellos
en esas aguas donde la vida
secretamente se recrea.

Fortalecido, luego, exploro
las penínsulas de colores,
y mi mirada encuentra
un lugar ideal para mi sueño,
alegrando a las nubes sombreadas
donde brotan hermosos tulipanes negros.

Mientras mi energía se eleva
hacia comarcas insondables,
el fresco me acaricia en el jardín desierto,
donde los pájaros,
amigos leales del sol ardiente,
han partido por unos meses a su encuentro.

Y cerraré ese tiempo mis cristales,
necesitado de mi sangre íntima
(poderoso color), y del que intuye
en acechanza 
(como un vampiro al advertir la noche)
el cuello humano de la luna.



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