martes, 23 de mayo de 2017

Deus ex Machina



En el trono de la gloria dulce conquistada
sus incomprensibles cantos repiten los dioses.
Ambicionan entonar verdaderos himnos,
pero el aire se enrarece y opaca sus notas.

En los jardines amables del edén tedioso,
una y otra vez corean sus viejas canciones,
arremeten por los siglos sobre el blanco pentagrama,
en búsqueda de los códigos de una nueva melodía.

“Ay, desorientados dioses,
¿no sabéis que existe un truco, antiguo y corriente,
más allá de vuestro brío de composición,
rayos de voces y honduras y de hondos silencios?
La emulación de los cantos de ranas puede servir
como aquellas salvadoras escenas de caballería
en los filmes épicos de Hollywood.”

                                                               

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