jueves, 18 de agosto de 2016

Eres el gran amor de mi vida




Tú eres el amor, el amor de mi vida,
aunque esta noche estás roncando,
aunque tu rostro ladeado parece estar en contraluz,
aunque no obstante tu facción es la de una mujerzuela.

Estás lloviendo, mi corazón,
estás empapada de mi sudor del día,
estás casi enojada porque no acepté tu último berrinche,
estás boca abajo en la fuente del deseo (expectante).

He sacralizado los paseos en coche por el barrio
con tu cuello de cisne tras las ventanillas cerradas,
y tu porte de reina acrecentando mi gloria,
mi fama de imponderable macho suertudo.

El recuerdo del beso sale a pasear esta noche,
y la noche se vuelve caricias ostensibles,
y yo me arrojo en el abismo de nuestro gran pasado
donde jamás dejabas de consentir mis ímpetus.

Tú eres el amor de mi vida;
indudablemente, mi hembra, mi codicia sexual.
Tú eres la que me abre los brazos (y las piernas)
cuando me siento crónicamente tuyo.

No hay comentarios: