martes, 12 de enero de 2016

Romance de la luna que siempre llega




Enredada en el silencio
de la noche adormecida, 
pena la visión estéril
en la inquietante vigilia.

Escudo que siempre alumbra
con desolada caricia.
La luna cae en la sombra
con redonda melodía.

No revela el parpadeo
de su mirada infinita,
en la noche de cerrojos
y de un dios que recrimina.

Lejos relucen los lirios
en la verdad florecida.
Lejos cantan las alondras
en las mañanas, cautivas.

Y aún más lejos los trigos
en soledad se acarician,
mientras los vientos se ondulan
para peinar las espigas.

La luna cae en la sombra
sobre la noche vacía.
La luna siempre retorna
como una perra sumisa.


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