jueves, 2 de marzo de 2017

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Posverso 
                                                                    "Para el lector es más importante la emoción que la verdad del verso".

Solías sacrificarte en la soledad de tus frustraciones
por lograr un poema completo en las altas horas de la noche,
bebiendo café tras café mientras giraba tu mente sobre las rimas;
pero ahora ya no eres uno de esos principiantes tozudos,
aunque has pasado por encima de íntimos cadáveres.

Ahora sales a caminar por el cielo de las metáforas cuando quieres;
y como esos aviones que escriben letras de nubes,
dejas colgados en el aire los secretos de tus sentimientos,
sin importarte que los lean todos los que levantan la vista.
Sin importarte que descubran tu canción de pájaro literato.

Sabes que a nadie incumbirá tus viejas desazones,
aunque les digas que continúan arrastrándose por tu sueño
y destrozando tu cansado corazón que apenas late
como las antenas de una cucaracha pisoteada.
¡Cuántas cosas que ya no son tuyas siguen acompañándote!

Pero la cosa sucedió de este modo: cuando creíste encontrar
el buque insignia de tu vida y la musa faro de tus fantasías,
has vuelto al rincón de la madrugada una y otra vez,
pues décadas después te dicen que la pasión por navegar
de ninguna manera es (como tampoco será) enteramente tuya.

Y así, ahora estás sentado frente al ordenador
con las ventanas del escritorio neuróticamente cerradas 
a causa de los aullidos lascivos de los gatos en los tejados,
sufriendo el verso que anhela nacer del pensamiento,
mientras bebes las tres últimas latas de cerveza de la nevera.

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