lunes, 5 de octubre de 2015

Cuando llueve




La lluvia nace en ti. Te vuelves novia
y risa en el cristal bruñido al viento,
vierte tu piel crepúsculo de sal
donde el cielo a suspiros se subleva.

Son tus labios galopes sin memoria,
un buque que deriva hacia mi puerto,
los brazos ateridos de un rosal
donde alas de pájaros chorrean.

Volcán rendido, prado de lujuria,
tu sangre arría de su sed, te duermes
en una sorda infinitud de ráfagas.

Entonces tus efluvios me circundan,
la viva luz del frenesí que muere,
y es nuestra tumba la canción del agua.


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