domingo, 26 de junio de 2016

Alquimia del poema


El poema, después de cuánto rigor de la voluntad,
o luego de la consecuencia del encendido estro,
se torna más o menos íntimo,
se aproxima un poco más al espíritu,
se hace más sinuoso, más elevado,
y  empuja a enardecer el alma.


En manos de qué duendes de la eternidad
los versos dejan que sus aguas indecisas tomen el curso
de una escalera que hacia el cielo sube entre las nubes a tientas.

¿Será también en el poema, además de la gnosis, el hechizo,
el material del que está hecho?

Porque si el verso, las metáforas, la cláusula, el vocablo
la entonación sublime, son todos sospechosos 
de casualidad, el poema
se nos hace absolutamente innecesario.


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