martes, 16 de mayo de 2023
Así lo quisiste (Tríptico 3)
En nuestra cama, inundarás de sal
los lienzos del dolor por mi tardanza,
para partir en olas de añoranza
a los mares sin islas ni final.
Navegarás, tortuga en larga pena,
padeciendo evasión sin escondites
hacia el anhelo inútil, aunque grites
sobre blanca verdad y blanca arena.
Tú decidiste que dañara el rayo
la nave mía pletórica de ensueño
y vagase en el mar a la deriva.
Y hoy lamentas, callada y sin desmayo,
surcar con el agobio de mi empeño
nuestra pasión por siempre fugitiva.
lunes, 15 de mayo de 2023
Así lo quisiste (Tríptico 2)
Inundaste de sal
las sábanas con tu silencio;
navegaré sus olas de añoranza
en el océano sin islas ni confín.
Tortuga en soledad,
surcando la extensión sin límites
con el empeño inútil, navegando
sobre las negras aguas sin final.
Miras turbado
la pletórica nave del ensueño
llevándose el amor a la deriva,
tan tuyo y tanta luz.
domingo, 14 de mayo de 2023
Así lo quisiste (Tríptico 1)
con lágrimas mentiras de tus noches,
te llevará en sus olas de añoranza
a una singladura sin islas ni confín,
a una soledad de alta mar
con el alto peligro de un naufragio.
Diciéndolo con saña:
te morirás en una cama fría.
Qué alejados estamos. Noche tras noche,
cíclope solitario, tortuga tímida
sufriendo las distancias imposibles
hacia la playa donde el amor
le brinda su dulzura
a las arenas tibias de las sábanas.
Noche tras noche, en los suburbios
de la desolación, encontrarás
tan sólo la corrupción del deseo.
No deberías ocultar
las cicatrices de mi ausencia,
la infamia de verte abatida
en la prisión de la vacía cama.
Por desgracia, así lo quisiste,
al desdeñar las alas del ensueño,
y atesorar ese maldito cofre
de sangrantes heridas,
de repeticiones irónicas,
de las risas calcadas en el tedio,
lanzándote sobre cualquier
aserción de mi angustia.
La pasión, como el tigre
herido mortalmente en la porfía,
carece de reinicio;
y no logra, con simple obstinación soberbia,
triunfar frente al desprecio.
Negarlo sólo nos provoca
prolongar la agonía.
jueves, 11 de mayo de 2023
Territorios
Aquellos mares navegados, islas
de olvidadas arenas
y de vegetación exuberante,
territorios que frecuentaba
en la edad marinera,
emergen con nostalgia en la memoria.
Evocando las horas
de aquellas singladuras en el tiempo,
me tienta desandar sus horizontes,
entregarme a sus brisas,
seduciendo sirenas lujuriosas
al solaz en sus playas.
Anhelo torpe.
Mi atavismo contiene
otros fecundos territorios,
tentadores parajes
que día a día debo conquistar.
miércoles, 10 de mayo de 2023
Los de adentro
Ya no estamos, nosotros, los de adentro,
viendo nacer la noche en las veredas,
en los bares el vértigo de sedas,
y en las mesas de póker el encuentro.
Algunos pretendemos engañarnos
con fútbol, tenis o tediosa misa;
otros optamos ver pasar de prisa
cada noche leyendo hasta agotarnos.
Rutinarios, en corro nos reunimos,
y con pasión grosera compartimos
crímenes, hurtos, lúdicas historias.
Perdidos en verdades ilusorias,
logramos, en los cielos que intuimos,
pequeños soplos de rufianes glorias.
lunes, 1 de mayo de 2023
La vida se está complicando
La vida se está complicando,
como la de una madre joven con leucemia
que despierta todas las mañanas
pensando en cómo quedarán sus niños,
quien los cuidará, los guiará en su educación,
en corregir a toda hora los malos hábitos,
en su aseo personal, en evitar las desviaciones,
las tentaciones propias de la juventud.
El padre siempre ha sido un fantasma
por no decir un imbécil, un pobre promiscuo.
La vida se está volviendo agonizante: ¿qué hago?
¿Busco refugio en las cadenas de oración,
o voy a lo de las putas, sin reflexionar
sobre la cercanía de la muerte?
como la de una madre joven con leucemia
que despierta todas las mañanas
pensando en cómo quedarán sus niños,
quien los cuidará, los guiará en su educación,
en corregir a toda hora los malos hábitos,
en su aseo personal, en evitar las desviaciones,
las tentaciones propias de la juventud.
El padre siempre ha sido un fantasma
por no decir un imbécil, un pobre promiscuo.
La vida se está volviendo agonizante: ¿qué hago?
¿Busco refugio en las cadenas de oración,
o voy a lo de las putas, sin reflexionar
sobre la cercanía de la muerte?
Represa del gran demonio
Soy el demonio que puede provocar la gran catástrofe.
¡Aguantadme la risa que no consigo contener!
Suponed mi figura rojiza y fulgurante
bajando con las aguas en brutal destrucción.
¡Aguantadme la risa que no consigo contener!
Suponed mi figura rojiza y fulgurante
bajando con las aguas en brutal destrucción.
Aunque se me ha otorgado poder discrecional
por parte de los cojonudos dioses, no abriré las compuertas,
no dejaré a las aguas arrasar los poblados.
Yo soy el buen demonio para el hombre gregario,
y debo como tal encauzar los caudales.
No es bueno para nadie que torrentes anárquicos,
cual vómitos de dioses destructivos,
empujen los navíos de la muerte,
y asalten, cual piratas execrables,
vidas y haciendas de los valles bajos.
No es bueno para nadie que negras turbulencias
precipiten los ánimos de los sobrevivientes;
y es menos bueno aún envenenar las almas
de tristes habitantes confundidos
que siguen adorando un solo Dios
por miedo a la vehemencia de los cielos.
Como tantos otros demonios, amo
yo también a los hombres, y deseo
cuidar de sus cosechas;
y gozoso, dejar que las muchachas
se reconozcan en la carne;
y dejar que el anciano se sirva de su cántaro,
para el sacro brebaje de los ritos
en las praderas ancestrales.
Agradables murmullos
del curso heroicamente controlado
llevarán en las noches las tranquilas corrientes
dominadas por mi gran voluntad.
Así pues, hombres de dudosa fe:
ofrendadme vuestras doncellas núbiles,
tenedme como único demonio, y jamás olvidéis
que un enojo causado por vuestra traición
abrirá la fisura y romperá el gran muro.
Hombres que vivís en los valles:
jamás provoquéis mi arrebato.
Y, por las dudas, como a Dios, ¡adoradme!
Ja ja ja
por parte de los cojonudos dioses, no abriré las compuertas,
no dejaré a las aguas arrasar los poblados.
Yo soy el buen demonio para el hombre gregario,
y debo como tal encauzar los caudales.
No es bueno para nadie que torrentes anárquicos,
cual vómitos de dioses destructivos,
empujen los navíos de la muerte,
y asalten, cual piratas execrables,
vidas y haciendas de los valles bajos.
No es bueno para nadie que negras turbulencias
precipiten los ánimos de los sobrevivientes;
y es menos bueno aún envenenar las almas
de tristes habitantes confundidos
que siguen adorando un solo Dios
por miedo a la vehemencia de los cielos.
Como tantos otros demonios, amo
yo también a los hombres, y deseo
cuidar de sus cosechas;
y gozoso, dejar que las muchachas
se reconozcan en la carne;
y dejar que el anciano se sirva de su cántaro,
para el sacro brebaje de los ritos
en las praderas ancestrales.
Agradables murmullos
del curso heroicamente controlado
llevarán en las noches las tranquilas corrientes
dominadas por mi gran voluntad.
Así pues, hombres de dudosa fe:
ofrendadme vuestras doncellas núbiles,
tenedme como único demonio, y jamás olvidéis
que un enojo causado por vuestra traición
abrirá la fisura y romperá el gran muro.
Hombres que vivís en los valles:
jamás provoquéis mi arrebato.
Y, por las dudas, como a Dios, ¡adoradme!
Ja ja ja
El ciervo sublime
Sufro la soledad
de un fugitivo criminal
cuyo rostro aparece
en todas las paredes
de la ciudad.
El crepúsculo ha perdido
la intensidad de su color,
y las aves se han vuelto grises
y desafortunadamente melancólicas;
los árboles dejaron de repente
de apantallar las brisas:
un cruce de marañas es mi diario
trajinar en las junglas de los días.
de un fugitivo criminal
cuyo rostro aparece
en todas las paredes
de la ciudad.
El crepúsculo ha perdido
la intensidad de su color,
y las aves se han vuelto grises
y desafortunadamente melancólicas;
los árboles dejaron de repente
de apantallar las brisas:
un cruce de marañas es mi diario
trajinar en las junglas de los días.
Siento que ninguna región es apta
para mi hambre de cazar,
ni apoyado en las avanzadas trampas
y el coraje de mi obsesión.
Es un vacío inmenso el bosque
donde no obstante sigo
buscando la sublime imagen
del ciervo que ilumine mi esperanza.
Y gracias a mi terca voluntad,
aquí lo he encontrado,
y aquí lo he matado.
para mi hambre de cazar,
ni apoyado en las avanzadas trampas
y el coraje de mi obsesión.
Es un vacío inmenso el bosque
donde no obstante sigo
buscando la sublime imagen
del ciervo que ilumine mi esperanza.
Y gracias a mi terca voluntad,
aquí lo he encontrado,
y aquí lo he matado.
domingo, 30 de abril de 2023
¿Dónde estás?
sin Dios a quien clamar,
si no estás arañando revertir
la turbación que siento al verte
en placidez dormida?
Antes no conciliabas el sueño sin mí.
Si estás tan próxima existiendo
y yo te veo al otro lado de mis mares,
es como si jamás hubiésemos jurado
la pasión que nos tuvo
por años caminando a besos las arenas.
Ahora, sólo en el invierno duro
te rozas, huyendo del frío, a mí,
como una rama tímida
que toca el agua del arroyo
en época de lluvias
y luego de una gran crecida.
Es como si uno de los dos
se hallase muerto para el otro,
o como si uno de los dos
compartiera alcoba con un cadáver.
Aquellos años de amor
Entonces el verano estaba en la espiral de nuestras risas;
y eran los bosques de tus labios, para mi alma migrante,
nidos que pretendían reponer las aves
traviesas de mi juventud.
Me sentía seguro al caminar la cuerda floja,
de vencer el trapecio de la muerte, de herir mi soledad,
trasponiendo los vértigos
donde luchaba por vencer mi hombría inútil.
Hace años que cae mi mirada
sobre tu pecho, sobre tus piernas rectas,
sobre tu manera de caminar
que alborota el supermercado.
Pero recién ahora veo
mis convicciones que nacieron
del oculto misterio
de una pasión de sangre de incandescente carne y hueso.
sábado, 29 de abril de 2023
Lento de ilusiones
De la noche, no logro hace tiempo
compartir sus recónditos temblores,
verterme en el espejo de su hambre
y atiborrar mi tigre,
porque la luna miente y se desliza lóbrega
por el despeñadero de su espalda,
porque la noche miente y le musita
sus canciones de olvido,
porque soy lento de ilusiones,
de consentir las mimosas argucias
que encienden los indicios
en la costumbre de los otros días.
lunes, 24 de abril de 2023
El glóbulo perdido
En tus entrañas, mundo mío,
desorientado anduve por tus ríos de sangre,
nadando con aprieto las espesas corrientes,
tímido, siempre temeroso de enfrentarme a los virus de la angustia.
Cuánto quería yo volverme tamborillero de mi infancia
y luego monaguillo, recolector de canastillas, hijo de todas las iglesias,
y luego hijo de papá, con anteojos, risa dorada, modales afectados,
y luego el chico alegre confesándole al tiempo: «cuando grande seré aviador»,
y luego rápido a crecer porque el orgasmo rastreaba ya su término primario.
Úlcera me causaban las calles donde yerra la miseria,
me derramé sobre las casas cerradas por el gran dictador,
y en sus nocturnas plazas vacías me iba a orinar canciones
con la incontinencia del joven rebelde que adora la libertad.
—¡Salud! —me decía un mendigo que huía del frío por toda la eternidad,
y los cuervos con sus roncas siringes cantaban sus preludios de muerte.
Mi ataúd era espuma de las noches, donde hermosas rameras
desinhibidamente fornicaban en lento amanecer.
¡Qué delirio de azul inmensidad me sostenía!
Rico en agobios suspiraba por cornisas de altas azoteas
esperando mensajes de palomas, noticias de otras guerras,
invitación al odio donde gastar mi tedio matando grillos de canciones átonas.
Ahora soy el glóbulo perdido de este cuerpo atomizado,
el hematoma atroz, la purulencia fétida, la bacinica de las monjas azules,
hermanas de la caridad que adoran con candor mi agonía.
Soy la célula cambiaria, el detritus que resbala
por las alcantarillas de mi digestión hasta el pozo ciego cada día.
y luego monaguillo, recolector de canastillas, hijo de todas las iglesias,
y luego hijo de papá, con anteojos, risa dorada, modales afectados,
y luego el chico alegre confesándole al tiempo: «cuando grande seré aviador»,
y luego rápido a crecer porque el orgasmo rastreaba ya su término primario.
Úlcera me causaban las calles donde yerra la miseria,
me derramé sobre las casas cerradas por el gran dictador,
y en sus nocturnas plazas vacías me iba a orinar canciones
con la incontinencia del joven rebelde que adora la libertad.
—¡Salud! —me decía un mendigo que huía del frío por toda la eternidad,
y los cuervos con sus roncas siringes cantaban sus preludios de muerte.
Mi ataúd era espuma de las noches, donde hermosas rameras
desinhibidamente fornicaban en lento amanecer.
¡Qué delirio de azul inmensidad me sostenía!
Rico en agobios suspiraba por cornisas de altas azoteas
esperando mensajes de palomas, noticias de otras guerras,
invitación al odio donde gastar mi tedio matando grillos de canciones átonas.
Ahora soy el glóbulo perdido de este cuerpo atomizado,
el hematoma atroz, la purulencia fétida, la bacinica de las monjas azules,
hermanas de la caridad que adoran con candor mi agonía.
Soy la célula cambiaria, el detritus que resbala
por las alcantarillas de mi digestión hasta el pozo ciego cada día.
domingo, 23 de abril de 2023
La lucha de no ser nadie
¿Qué haces con tu tiempo todo el tiempo?
¿Qué haces en la casa todo el tiempo,
con la guitarra, con el celular,
con los libros desempolvados,
frente al televisor,
acostado, parado, sentado tecleando,
yéndote al baño, a la cocina,
discutiendo por nimiedades,
sin pensar el pasado ni el futuro, inmune a la melancolía,
cruzando de este mundo a otro mundo,
del abismo a las nubes,
de la probidad a la infamia,
del entusiasmo a la carencia de propósitos?
¿Qué sufres en tus sueños?
¿Qué le ha pasado a tu pasión?
¿Qué aventuras sonoras has enmudecido?
¿De dónde te ha llegado el afán del sabueso
para el rastreo de tu nombre,
para asumir los rostros de tus máscaras?
Sé que te encuentras páramo abatido
descubriendo alegrías viejas debajo de tus expresiones,
alegrías ajenas a tu espejo,
dichas-ríos llevando lo que eras
y hoy ejercen pesada impavidez;
costumbre que calienta, mañana tras mañana,
la cocina a gas para el mate,
apaga el aire frío y el ventilador
y abre las ventanas para los rayos del sol sobre tu cama.
¡A girar por la casa. Vamos, vamos!,
a dar vueltas y vueltas por el patio,
a existir solo a cada tanto callado en las palabras,
siguiendo la intuición —filosa idea que corta el sí mismo—,
entre trampas tendidas a lo ya asimilado,
extinguiendo esperanzas de encontrar
la paciencia infinita,
el danzante cuello del cisne,
ese cuerpo de sombra que asoma en la memoria
y que intencionalmente recuerda el fin de nuestra suerte.
Si fuera un hombre libre, les ahorraría la carga
de seguir monitoreando mi ostracismo;
y sin mucho pensarlo, sin cuestionar a qué juego jugamos,
ensalzaría a esos héroes que luchan en medio de cadáveres.
descubriendo alegrías viejas debajo de tus expresiones,
alegrías ajenas a tu espejo,
dichas-ríos llevando lo que eras
y hoy ejercen pesada impavidez;
costumbre que calienta, mañana tras mañana,
la cocina a gas para el mate,
apaga el aire frío y el ventilador
y abre las ventanas para los rayos del sol sobre tu cama.
¡A girar por la casa. Vamos, vamos!,
a dar vueltas y vueltas por el patio,
a existir solo a cada tanto callado en las palabras,
siguiendo la intuición —filosa idea que corta el sí mismo—,
entre trampas tendidas a lo ya asimilado,
extinguiendo esperanzas de encontrar
la paciencia infinita,
el danzante cuello del cisne,
ese cuerpo de sombra que asoma en la memoria
y que intencionalmente recuerda el fin de nuestra suerte.
Si fuera un hombre libre, les ahorraría la carga
de seguir monitoreando mi ostracismo;
y sin mucho pensarlo, sin cuestionar a qué juego jugamos,
ensalzaría a esos héroes que luchan en medio de cadáveres.
Luego de finalizar una tarea difícil
Arañado calígines cristales
de íntimos edenes,
pretendido los labios dulces de la diosa
cautiva del amor humano,
exhausto de la altura...,
te avienes a la voz atávica del polvo.
Irrealizar el sueño,
oponerte a la luz que ciega y renunciar
al néctar de su cáliz prometido,
a tantas nubes como capas de cebolla
tengan su corazón baldío,
finalizar el vuelo
en los mercados y prostíbulos,
en sórdidas callejas del bajo y alto mundo,
y en tertulias ociosas...
son las pinzas que arrancan
los emplastos de imágenes
cubriendo la epidermis del instinto.
viernes, 21 de abril de 2023
Impasible
Disfrutaba su ingenio departiendo
en el círculo joven.
Saltaba chispeante sobre anécdotas
de su diario vivir.
Miro sus manos,
indago cada gesto suyo,
procuro sostener
el cascabel de su mirada,
observo los jardines de sus labios,
las olas de su pecho,
sus pupilas, como el verde en la lluvia,
donando plenitud a la belleza.
¿De dónde esos aullidos que me llaman?
Absorta en sus historias,
reía y cautivaba al auditorio
ajena por completo a mi ilusión.
lunes, 17 de abril de 2023
Vida eterna
¿Vivir eternamente, transitando
una senda infinita de la vida,
más allá de los siglos, ya vencida
toda pasión del alma, no expirando?
¿Y el amor? ¿Qué sería, agonizando
con su edad arruinada, deslucida
la flor en sus colores, recogida
el ansia, y cualquier ímpetu apagando?
¡No, inmortales!, reclamo, en todo caso,
hastiada que esta vida se termine,
con la buena salud que da la suerte;
que persista el poema hasta el ocaso,
y un hartazgo de vida que domine
el corazón para admitir la muerte.
una senda infinita de la vida,
más allá de los siglos, ya vencida
toda pasión del alma, no expirando?
¿Y el amor? ¿Qué sería, agonizando
con su edad arruinada, deslucida
la flor en sus colores, recogida
el ansia, y cualquier ímpetu apagando?
¡No, inmortales!, reclamo, en todo caso,
hastiada que esta vida se termine,
con la buena salud que da la suerte;
que persista el poema hasta el ocaso,
y un hartazgo de vida que domine
el corazón para admitir la muerte.
Vida retirada
«Qué descansada vida
la del que huye del mundanal ruïdo!»
Fray Luís de León
¿ Cómo dice: escapará de la ciudad,
por causa de su terrorismo telefónico,
por sus odiosas aglomeraciones,
fugitivo, dinámico,
por sus odiosas aglomeraciones,
fugitivo, dinámico,
en busca de la purificación?
¿Que nada desea hacer ya
en esta agitación de voluntades,
en estas calles
donde los cuerpos colisionan
con brusquedad,
y el cielo se escabulle todo el tiempo?
¿Ahí donde ha sido arruinada la quimera,
y nadie quiere detenerse ya
bajo los árboles del parque?
¿Ahí donde los médicos te dicen
que no te dejarán morir,
hasta que ganes un proceso de eutanasia?
Ah, me mira usted y me dice:
«¡huya, huya también usted.
Volemos a los prados,
nademos hacia la nostalgia,
hacia los ríos,
dejemos caminar a los caballos!
No se arrepentirá de huir
del mundanal ruïdo.
El único encanto que guarda la ciudad
es el de sus farmacias y sus putas
¿Que nada desea hacer ya
en esta agitación de voluntades,
en estas calles
donde los cuerpos colisionan
con brusquedad,
y el cielo se escabulle todo el tiempo?
¿Ahí donde ha sido arruinada la quimera,
y nadie quiere detenerse ya
bajo los árboles del parque?
¿Ahí donde los médicos te dicen
que no te dejarán morir,
hasta que ganes un proceso de eutanasia?
Ah, me mira usted y me dice:
«¡huya, huya también usted.
Volemos a los prados,
nademos hacia la nostalgia,
hacia los ríos,
dejemos caminar a los caballos!
No se arrepentirá de huir
del mundanal ruïdo.
El único encanto que guarda la ciudad
es el de sus farmacias y sus putas
en sus vacías madrugadas».
sábado, 15 de abril de 2023
En el centro de la ciudad
El concierto del tráfico
ha perdido su llevadera agitación.
Ha vuelto a sus viejas andanzas
de solfear a ciegas
con su ritmo de frenos bruscos
y aullidos de ambulancias,
acrecentando mi conciencia de existir.
Una mordedura de hierros
y caos auditivo,
una música fría y deshonesta,
despellejan mi idea de apreciar
su rancia arquitectura
y la belleza de su espíritu sinfónico.
Han perdido su encanto los balcones,
las cornisas que anidan
ensueños de otros tiempos,
y las risas de jóvenes que ostentan
la luz de tierras prometidas.
La ciudad me ha rendido
a la vieja argucia, a la ley discorde
de atarme con suave cordel
de luces y lujuria en mi cerebro,
a los escaparates
de sus vitrinas comerciales.
ha perdido su llevadera agitación.
Ha vuelto a sus viejas andanzas
de solfear a ciegas
con su ritmo de frenos bruscos
y aullidos de ambulancias,
acrecentando mi conciencia de existir.
Una mordedura de hierros
y caos auditivo,
una música fría y deshonesta,
despellejan mi idea de apreciar
su rancia arquitectura
y la belleza de su espíritu sinfónico.
Han perdido su encanto los balcones,
las cornisas que anidan
ensueños de otros tiempos,
y las risas de jóvenes que ostentan
la luz de tierras prometidas.
La ciudad me ha rendido
a la vieja argucia, a la ley discorde
de atarme con suave cordel
de luces y lujuria en mi cerebro,
a los escaparates
de sus vitrinas comerciales.
Sigues aún
Estás aún. Estás en esta vida
con poca inmensidad en la mirada,
con la desilusión ya destrabada.
Estás con la misión casi cumplida.
Tus pasos son la plenitud perdida
en el camino azul de la cruzada,
y hoy esa senda casi ya borrada
reconoce el carril de la partida.
Pero sigues aún y es lo importante,
pues tu sangre recorre hoy tus venas,
libre de la agonía y sus cadenas.
Y llevas en tu pecho lo restante:
la materia esencial, el elemento
de tus obras dictando el testamento.
miércoles, 12 de abril de 2023
El puente
Entre nuestras orillas
busco zanjar
nuestro último abismo
para unificar nuestras ganas.
Extiéndase al deseo,
a la sed táctil que placiera,
al libre tránsito carnal,
al son de las campanas y los vítores.
Expectante en el tiempo,
tiéndase el puente;
sus bloques, asentados sean
por la ilusión de dicha y besos.
Como un cable con pájaros, temblar
sediento de los diarios trinos,
de los rodeos de cintura en sus barandas,
de nuestras hambres de cruzarlo.
busco zanjar
nuestro último abismo
para unificar nuestras ganas.
Extiéndase al deseo,
a la sed táctil que placiera,
al libre tránsito carnal,
al son de las campanas y los vítores.
Expectante en el tiempo,
tiéndase el puente;
sus bloques, asentados sean
por la ilusión de dicha y besos.
Como un cable con pájaros, temblar
sediento de los diarios trinos,
de los rodeos de cintura en sus barandas,
de nuestras hambres de cruzarlo.
martes, 11 de abril de 2023
El amor que te tengo ha leído a Neruda
«Y como yo te amo, los pinos en el viento,
quieren cantar tu nombre con
sus hojas de alambre»:
Pablo Neruda. Poema 18.
El amor que te tengo
está ligado a las antiguas ciencias,
puede leer sin manchas
tus oscuras constelaciones,
futuros que los astros predicen sin rodeos,
y con matemática conjetura sabe
cortar el nudo gordiano del fracaso.
Reconoce la gloria del instante,
el alfabeto del orgasmo,
los miedos del instinto,
la evocación de la inocencia,
las ciudades que fueron incendiadas
por furiosos amantes,
y las horas del día que te traen a casa.
El amor que te tengo
ha leído a Neruda hasta el cansancio,
y sabe convertirse en labios humeantes,
el canto que te ama, la lluvia que te nombra,
los pinos en el viento con sus hojas de alambre.
lunes, 10 de abril de 2023
Vasto desierto
La intensa luz en el desierto
extiende el horizonte al infinito
ante la tímida mirada. Sabes
que esa comarca es tu memoria,
tu identidad perfecta, tu destino.
Vasto silencio y honda inmensidad
surgen ante la urgencia peregrina.
En el orden perfecto de la arena
vas construyendo surcos
de colina en colina.
Andando sobre las candentes dunas
hacia el orgullo calcinado,
hormiguea en la blanca arena,
como el reflejo de señales tristes
que llegan desde el cielo,
el hombre cíclico.
Sin lluvias, sin ríos, sin mares,
el aire hierve áspero y hostil.
Vulnerable y expuesto, sin saberlo,
sin otro rumbo en la arena infinita,
oliscas la impiedad de los depredadores.
el aire hierve áspero y hostil.
Vulnerable y expuesto, sin saberlo,
sin otro rumbo en la arena infinita,
oliscas la impiedad de los depredadores.
domingo, 2 de abril de 2023
La irrupción impertinente del canto de los grillos
Me detengo a oír un estrepitoso coro de grillos
tratando de ajustar el tono de su bulla. Pero oír su tono
de empalago es insoportable. No deseo participar
de esta monodia auditiva. ¡Cállense ya, apaguen
ese traqueteo, esa desilusión armónica!
Después de la llegada del silencio,
en el oído sigue retumbando esa forma primitiva de intentar el canto,
esa aún victoria de la cadencia, esa lucha tediosa por el ritmo.
Y la mente sufre la callada repentina de los grillos
pues volverán para practicar con la animosidad de mi madre
en su máquina a pedal, acompañando el repiqueteo de la lluvia.
Me espera una noche espesa como los pétalos de los pimpollos,
y voy a mirar en el silencio la señal de arranque, el primer trueno.
Me han dicho que el humo del cigarro puede traerme la paz,
pero ya no concibo envenenar mis pulmones, ni siquiera pasivamente.
Tal vez las ganas de comer un pedazo de pan con queso
acompañado de un buen vino
no sea mala idea, mientras espero la irrupción insoportable,
impertinente, del canto primitivo de los grillos.
sábado, 1 de abril de 2023
Sublime adolescencia
La guitarra ladea su contorno
a contraluz de la ventana;
y un ángel delicado, sin músculos aún,
entona su balada favorita,
ajeno a la belleza que trasmite,
a su propia sublime juventud.
La vida, en su rigor tajante,
desiste, sin embargo, todavía
de apuntar con sus dedos índices
para exigirle saco, corbatas y rutina.
Las vírgenes vestales le besan la mejilla
con labios en la miel de las abejas,
y atesoran el fuego en su virtud,
pues libre existe él, aún,
del artero puñal
que hiere el corazón de los amantes.
Alegres aleteos de rubias mariposas
orbitan las caléndulas del día;
duendes locos se adueñan de la casa,
trinchando panes, abriendo la heladera;
y un pájaro gigante, en marcha hacia el futuro,
se para en el alféizar y le ofrece
sus alas poderosas
para el volar azul en la existencia.
Ahí está, bajo el zumo de la tarde,
abierto el corazón a la ventura,
clausurada la puerta de su mundo
a todo mi presente,
cantando la nostálgica canción
de lo que he perdido.
Este día será para los ojos
los ojos deberán primar en este día,
deberán las imágenes del mundo
meterse en las retinas
y llegar a los tuétanos profundos del espíritu.
No imperará fatiga
para el dulce mirar en la ventana,
como si el cuerpo sólo
existiese sentado y tieso
para que la existencia se apiñara en los ojos,
para que el infinito azul tiñese
las marrones pupilas.
Para que otro hombre estalle
desde el mórbido cuerpo,
tapado con las alas gigantescas del futuro;
para que el mismo hombre pueda seguir su vida
con la mirada puesta en el instante.
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