domingo, 31 de enero de 2016

Tríptico 1 de Así lo quisiste




Esa cama que inundarás de sal
con lágrimas mentiras de tus noches,
te llevará en sus olas de añoranza
a una singladura sin islas ni confín,
a una soledad de alta mar
con el alto peligro de un naufragio.
Diciéndolo con saña:
te morirás en una cama fría.

Qué alejados estamos. Noche tras noche,
cíclope solitario, tortuga tímida
sufriendo las distancias imposibles
hacia la playa donde el amor
le brinda su dulzura
a las arenas tibias de las sábanas.

Noche tras noche, en los suburbios
de la desolación, encontrarás
tan sólo la corrupción del deseo.

No deberías ocultar
las cicatrices de mi ausencia,
la infamia de verte abatida
en la prisión de la vacía cama.

Por desgracia, así lo quisiste,
al desdeñar las alas del ensueño,
y atesorar ese maldito cofre
de sangrantes heridas,
de repeticiones irónicas,
de las risas calcadas en el tedio,
lanzándote sobre cualquier
aserción de mi angustia.

La pasión, como el tigre
herido mortalmente en la porfía,
carece de reinicio;
y no logra, con simple obstinación soberbia,
triunfar frente al desprecio.
Negarlo sólo nos provoca
prolongar la agonía.



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