martes, 1 de diciembre de 2015

Vida eterna




  ¿Vivir eternamente, transitando
la senda inacabada de esa vida,
más allá de los siglos, ya vencida
toda pasión del alma, y no expirando?

¿Y el amor? ¿Qué sería, agonizando
con su edad arruinada, deslucida
la flor en sus colores, recogida
el ansia, y cualquier ímpetu apagando?

¡No, inmortales!, reclamo, en todo caso,
hastiada que esta vida se termine,
con la buena salud que da la suerte.

Que persista el poema hasta el ocaso,
y una gradual resignación domine
el corazón para admitir la muerte.


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