Después de aquella noche inesperada
em que tuve el placer de conocerte,
casi siempre en mis horas desveladas
soñaba cuándo volvería a verte.
No podía yo buscarte. Pensaba
que la llamada de los sentimientos
de la razón no puede ser esclava,
como es de la distancia y de los vientos.
Ansiosamente pasaba los días,
y mi existencia trémula seguía
soñando terca con que ya me amaras.
Anhelaba yo que, secretamente,
te llegara el aullido de mi mente,
hasta que un día (¡que es hoy!) me llamaras.
lunes, 3 de noviembre de 2014
sábado, 25 de octubre de 2014
Es mi deseo que Dios cambie
Imploro porque Dios
cambie su cara
de inhumano rencor y de
castigo,
que no pregone amigo ni
enemigo
y que nos mida con la
misma vara.
Que sus Ojos observen la
entereza
del hombre, cómo vive en
este mundo
con un dolor eterno y
pudibundo,
en este paraíso de
incerteza.
Que guarde más piedad de
nuestra impura
condición humana envuelta
en velos,
de nuestros desvaríos y
desvelos,
de su obra plagada de
locura.
Imploro porque Dios toque
a mi puerta
y se retracte de la rosa
muerta.jueves, 9 de octubre de 2014
Héroes anónimos
¿Adónde fue
la envanecida gloria,
tanto arrojo,
tanta sangre, tanta guerra
empapando con
lágrimas la tierra
y de sangre de héroes la historia?
Hoy el cielo en la lívida memoria,
a mi mirada lánguida se aferra,
y en la neblina muda se destierra
el arrogante
grito de victoria.
Ay, despojos
del bélico destino,
ruinas de
mausoleos y pendones
cuyo
esplendor eternizaba el mundo.
Hoy borroso se aleja el pergamino
de aquellos
crueles tiempos; y los dones
de la pasión, hacia el olvido inmundo.
jueves, 11 de septiembre de 2014
El cofre de la vida
Es amplio cofre de pasión
la historia;
guarda joyas de anécdotas
perdidas
desde el tiempo
ancestral: valientes vidas
e insignes hechos de
renombre y gloria.
Ajenas de la luz en la
memoria
de la muerte, pasiones
presumidas,
sueños de amor y lágrimas
vertidas
descansan en la yerta
vanagloria.
Percibe el alma el
inmortal latido,
teatro vuelto muda
resonancia
dormitando en la noche
del olvido.
Sé que seré también aquel
gemido
aumentando del tiempo la
distancia
a todo lo vivido y su
arrogancia.martes, 9 de septiembre de 2014
Te amo desnuda
Nunca hubiese podido
amarte
con firme pervivencia
sin tu desnudo cuerpo reposando
en el lecho de mi memoria.
Eran
tus senos temblorosos
ofreciéndose gravitantes,
tu deslizar descalzo
sobre la alfombra de mi dicha,
la profunda quietud
de tu cuerpo dormido en el paréntesis,
algunas de las tórridas alarmas
que resuenan aún irresistibles.
Tu femenina broma
de querer-no querer,
huyendo del delirio y regresando,
retenía invariablemente
mi amarga voluntad de prescindirte;
y como un pájaro de siempre estío,
mis vuelos recorrían órbitas astrales
en torno a tu existencia.
Nunca hubiese podido, por ejemplo,
amarte en las veredas coloniales,
rociado de fragancias del jardín de tu madre,
con la noche negándome tu rosa,
mi loco corazón
latiendo de ansiedad en tus oídos
y saturado de decencia.
Si te amo, así, desnuda,
es porque descubrí las ocultas distancias
de tus zonas erógenas,
y porque al conocer más mujeres desnudas,
un desolado invierno cayó sobre mi cuerpo.
con firme pervivencia
sin tu desnudo cuerpo reposando
en el lecho de mi memoria.
Eran
tus senos temblorosos
ofreciéndose gravitantes,
tu deslizar descalzo
sobre la alfombra de mi dicha,
la profunda quietud
de tu cuerpo dormido en el paréntesis,
algunas de las tórridas alarmas
que resuenan aún irresistibles.
Tu femenina broma
de querer-no querer,
huyendo del delirio y regresando,
retenía invariablemente
mi amarga voluntad de prescindirte;
y como un pájaro de siempre estío,
mis vuelos recorrían órbitas astrales
en torno a tu existencia.
Nunca hubiese podido, por ejemplo,
amarte en las veredas coloniales,
rociado de fragancias del jardín de tu madre,
con la noche negándome tu rosa,
mi loco corazón
latiendo de ansiedad en tus oídos
y saturado de decencia.
Si te amo, así, desnuda,
es porque descubrí las ocultas distancias
de tus zonas erógenas,
y porque al conocer más mujeres desnudas,
un desolado invierno cayó sobre mi cuerpo.
martes, 2 de septiembre de 2014
Te robaré la duda
Espérame en la sombra de
tu risa
bajo la parra mustia.
Oscurecido por acorde angustia
recobraré la claridad omisa,
el entrañable cielo
donde los dioses hierven maceradas
hierbas de amor, creando alabeadas
plumas meridionales para el vuelo.
Sueña que me deslizo, cual ladrón
en la noche desnuda,
por tu hendija de blanca evanescencia,
hurtándote la duda,
para que logres presentir mi urgencia
por preparar valija y corazón.
bajo la parra mustia.
Oscurecido por acorde angustia
recobraré la claridad omisa,
el entrañable cielo
donde los dioses hierven maceradas
hierbas de amor, creando alabeadas
plumas meridionales para el vuelo.
Sueña que me deslizo, cual ladrón
en la noche desnuda,
por tu hendija de blanca evanescencia,
hurtándote la duda,
para que logres presentir mi urgencia
por preparar valija y corazón.
viernes, 29 de agosto de 2014
El emplazado
Buscan acometer contra la
mole
de mi feudo muy bien
amurallado.
Las ansias del pillaje y
la piel tersa
de nuestra reina tientan
sus deseos.
Así mismo, vencer la
testaruda
negación a los ímpetus
tiranos,
pues odian que los
simios, en las ramas,
contra el león regente
satiricen.
Me advertirán en vano sus
palabras:
«He aquí el hombre que
vino a desplazarte»,
señalándome un pobre
desdichado
a quien acucian hambre y
mil demonios.
Les digo a los que buscan
intimarme:
«el hombre que trajeron
soy yo mismo,
que vino aquella vez,
cuando creyó
que era, del que fue, su
reemplazante».
martes, 19 de agosto de 2014
La calle de mi niño
ni ladridos de perros furiosos tras las verjas
logran interrumpir
la placidez de su paseo.
Camina como si nunca
fuese a conocer las calles oscuras,
las calles implacables
infestadas de prostitutas y borrachos.
La risa pelirroja también se encuentra ahí,
a media cuadra de la bocacalle,
sobre la misma acera,
para insistir en la coloración de los sucesos.
No intuye el niño que la calle
dejará de ser suya para ser solo mía.
No sabe que las cosas
fijas en sus lugares: el asfalto,
los cables atestados, las verjas
exageradamente altas,
son entes semiahogados por el tiempo
tratando, sin embargo,
No intuye el niño que la calle
dejará de ser suya para ser solo mía.
No sabe que las cosas
fijas en sus lugares: el asfalto,
los cables atestados, las verjas
exageradamente altas,
son entes semiahogados por el tiempo
tratando, sin embargo,
de salvar a mi niño del olvido.
martes, 20 de mayo de 2014
Lucrecia
Estimara saber si un día
—amaranto jardín en
primavera—,
deseares bordar en la
ribera
de mi alma baldía
tu amor con hilos de
herejía.
Naturaleza palpitante
—terrible tempestad a
toda hora—:
suene en mi oído tu
canción sonora,
melodía quemante,
ahogo dulce, furia
amante...
Sacia, Lucrecia, la
aridez
de mi jardín sin flores,
sin destino,
con noches de placer y
desatino.
Sea tu desnudez
el ego en paz de mi
vejez.
martes, 10 de septiembre de 2013
Río azul
Río azul, que nunca
acallas tu lecho
y bajas tranquilo
y bajas violento,
con tu voz antigua
al compás del viento.
Río azul, que siempre
te vistes de espumas
y azul transparencia,
y en noches de luna
danzan en tus playas
las ninfas desnudas.
Cuánto, río azul,
yo también quisiera
fluir los recodos,
regar las praderas,
embeber los bosques,
alisar las piedras,
rebullir cantando,
lamiendo la arena,
en los días suaves
de la primavera.
Y formar remansos
de azul cristalinos
donde inquietos peces
dancen coloridos.
Cuánto yo quisiera,
al igual que tú,
morirme cantando
en la infinitud.
jueves, 15 de agosto de 2013
Mi flor perenne
Mi bella flor de adversas estaciones
y del jardín de la sombría aurora,
cuando la duda del futuro aflora
y no advierte mi espíritu sus dones.
Tu esencia se derrama a borbotones
mientras su eternidad el alma añora,
y tu fuego de musa seductora
reaviva las agónicas canciones.
Eres siempre recóndita conciencia
de sentir que la antigua convivencia
sólo perdura por tu afán sincero.
Y eres un sol con ímpetu que alumbra
mi constante caer en la penumbra
de esa forma de muerte donde muero.
miércoles, 14 de agosto de 2013
El paseo
Al invitarla a nuestro
prometido paseo atenazó mi brazo como una ciega —sus despliegues me hacían
sonreír—. Me alegraba que nuestro amor hiciera de la tarde y las nubes sublime
beatitud. ¡Cómo admiraba yo las golondrinas que estallaban de sus ojos!
Ondulante en la luz del
latente crepúsculo, descifraba al manto de la brisa sinónimos de suaves
remolinos del diálogo, mientras mirábamos el sol cayéndose como si el mundo
fuese a acabarse esa noche —¡qué profusión de cielos y qué conjura de
eternidad!
La tarde olía a vírgenes
praderas, a senos palpitantes, desbocados suspiros, a viejas esperanzas de
victorias, a hábito y hallazgo, la tarde olía a que siempre me amó.
Complacido sentía a mi
alma girar, y yo la dejaba en su órbita con emoción verter sus mil anécdotas,
mientras la luna iba niquelando, como a mi espíritu, su risa; y la tarde,
apagando sus temblores.
Entonces, ay, de su volar
sabueso, el pájaro de eternas alas descendió para advertir triunfante: "La
vida te dará, no siempre, la gloria de tenerla", en tanto iba —infame
predador de los momentos— nutriéndose de la serena dicha que emanábamos.
jueves, 20 de junio de 2013
El último canto
Persigo confundirme con
los anélidos del cielo,
retorcerme en el lodo de las nubes, en la voraz espera,
beber la lluvia de los dioses
que hace siglos no cae
sobre nosotros,
deglutir una estrella oscura que gira en vano,
los misiles de un caza
con la lista de todos sus cadáveres,
perforar el ozono con mi hambre maldita,
asumirme asesino de mí mismo
para volarme el alma inútil.
No más ofrenda a los misterios, no más suplicio;
tan solo apologías del fracaso,
la vanagloria de los dioses
y la infidelidad a los jazmines.
Nunca más la apetencia de gloria del baboso.
Desde mañana aplaudiré la ruina
de mi templo romántico.
Será mi canto último la melodía
ronca que arranque afrodisíacos a los astros,
blasfemias a los sueños,
escupitajos a la inspiración encorsetada,
desprecio al ritmo acentual de la metáfora.
No tengo nada que perder;
ya libre de mis alas
me adaptaré como gusano de los cielos.
retorcerme en el lodo de las nubes, en la voraz espera,
beber la lluvia de los dioses
que hace siglos no cae
sobre nosotros,
deglutir una estrella oscura que gira en vano,
los misiles de un caza
con la lista de todos sus cadáveres,
perforar el ozono con mi hambre maldita,
asumirme asesino de mí mismo
para volarme el alma inútil.
No más ofrenda a los misterios, no más suplicio;
tan solo apologías del fracaso,
la vanagloria de los dioses
y la infidelidad a los jazmines.
Nunca más la apetencia de gloria del baboso.
Desde mañana aplaudiré la ruina
de mi templo romántico.
Será mi canto último la melodía
ronca que arranque afrodisíacos a los astros,
blasfemias a los sueños,
escupitajos a la inspiración encorsetada,
desprecio al ritmo acentual de la metáfora.
No tengo nada que perder;
ya libre de mis alas
me adaptaré como gusano de los cielos.
domingo, 16 de junio de 2013
Tu recuerdo es lo último que perdería
Estoy sentado en la silla que
abandonaste,
con los mismos ademanes, los mismos
tics,
y la idéntica manera de sentarte.
No heredé tus ojos verdes,
pero también tuve suerte
en los placeres mundanos
(un tanto más que tú, creo).
Te recuerdo siempre todo el tiempo;
y cuando me encuentro solo,
lejos de la humanidad,
más te necesito,
más necesito tu amor.
Quisiera que el mundo fuese menos
real.
martes, 21 de mayo de 2013
El nuevo camino
Se construyó un camino
que cortaba un país
entero,
y como consecuencia de
ello
nació una casta de prostitutas.
jueves, 17 de enero de 2013
En la mesa de naipes
Amistosamente están
dispuestos para alegrarse,
mas con ellos se instaló
frente a la mesa de naipes
un demonio que codicia
súbitas enemistades.
Trae una siniestra sed
de sangre, de amiga sangre,
porque la suerte celebre
su luctuoso desenlace.
Cuanto más amigos sean,
apetece el cuerpo exánime,
el festín de los leones,
de las hienas expectantes.
Y cuando el juego se embroma
y el corazón fuerte late,
resuenan las dentelladas
rítmicas e incontrolables.
¡No se ha visto jamás
un demonio más infame!
Cuando el amigo más débil
de espíritu, en el combate
no resigna su jactancia,
pierde apostura y empaque,
y renuncia a la amistad
ante las burlas constantes,
ante el sentirse ofendido
por sarcasmos detestables.
¡Fatal predestinación
hace su ingreso triunfante!
En la mesa, la embriaguez
el espíritu deshace
y arma el pérfido
demonio
un gran tumulto en la calle.
Todo apunta a la sandez
de que una voz disonante
ha colmado la paciencia
con ironías infames.
¡Y amigablemente están
decididos a matarse!
viernes, 12 de octubre de 2012
Váyanse al diablo con sus malditas guerras
Hemos visto desatinadas y horrorosas guerras en este mundo, suficientes
amaneceres de campos de batalla infestados de buitres y alimañas,
batallones perdidos cantando canciones de autoestímulo dentro de sus tanques,
hospitales saturados de heridos, de amputados, y cárceles repletas de sombies,
pacifistas desnudándose en las calles de las grandes urbes, repartiendo
sus ingenuos panfletos mojados por las aguas cloacales de las tanquetas,
y amoratados por lluvias de perdigones de goma de la maquinaria represiva.
Hemos visto soldadesca de viciosos sexuales atropellando caseríos enteros, violando
a muchachas que temblaban bajo el aliento a alcohol, tabaco y sudores
de marchas en los desiertos, en las junglas, en las zonas urbanas, y luego sollozando
en una esquinas con sus piernas y vaginas adoloridas y manchadas de semen,
en medio de pensamientos suicidas, algunas intentando colgarse de los dinteles,
saltar de los puentes, agarrarse a cables de alta tensión, clavarse en el pecho,
otras quemarse «a lo bonzo» luego de vomitar el alcohol de los victimarios.
Hemos visto niños famélicos con los rostros desencajados y los ojos saltones,
llorando la eternidad de sus calvarios, corriendo por calles incoherentes,
tosiendo espumas de tanto haber llorado, pidiendo agua y comida a gritos.
Y hemos visto ancianos buscando la muerte en rebeliones que hacían reír
a los victoriosos, y que los mataban cantando sus canciones favoritas,
ancianas que eran violadas por curiosidad de conocer sus reacciones sexuales.
Nos lo hemos repetido tantas veces.
No queremos saber de guerras, nada .
Ni de las patrióticas
ni de las religiosas
ni de las ideológicas
ni de las moralmente correctas
ni de las preventivas
ni de las frente a frente
ni de las subsidiadas.
Y menos aún de las intestinas.
La única guerra que nos gustaría hacer
es la guerra contra las guerras.
No nos vengan con que son guerras defensivas.
No nos arenguen que la guerra es un arte.
No nos catequicen que es un mal necesario.
No queremos oír ni de Dios ni del diablo,
ni del norte ni del sur, ni de oriente ni de occidente.
Todos vienen a matar y a matar y a matar
mientras los medios cuentan los muertos de 1 a 1.000,
y vuelta a contar de 1.001 hasta 2.000, y nuevamente
a empezar, de lunes a lunes: 3.001, 4.000 . . . 10.001 . . .
Corre la sangre sobre el alma inocente de las madres.
Salimos a las calles palpando a ciegas
los cuerpos chamuscados (¿SERÁ MI HIJO?).
¡No nos vengan con explicaciones,
con esa farsa de los efectos colaterales!
La única conclusión que sacamos
es que matan a millones de inocentes que no tienen
por qué morir, y los dejan sin dioses, sin patria y sin familia.
La tierra se llena de tumbas jóvenes, enfrentados
sin pizcas de odio, sin conocerse siquiera entre ellos,
cuerpos jóvenes apilados como sardinas en fosas comunes,
o llevados pomposamente en lujosos ataúdes para ceremonias
que reafirmen el patriotismo para reclutar más jóvenes
orgullosos dispuestos a luchar la guerra eterna hasta la muerte .
Se viene eternizando siglo a siglo. Ya van milenios.
Nadie consigue pararlas, ni las iglesias, ni las ongs,
ni el miedo al exterminio, ni los gritos de dolor,
ni los bombardeos indiscriminados, ni los cadáveres
convertidos en santos, ni los tullidos que regresan a sus casas.
Nada los escarmienta: ni las protestas mudas de los rencorosos.
Ni siquiera deseamos estar en el carro de los vencedores.
Sentimos ganas de defecar sobre todos
los que día y noche piensan en tácticas de guerra,
sin escrúpulos, sin respetar vida y hacienda.
Nos dan ganas de mear en sus zapatos,
de ponerles bigotes y cuernos a sus cínicas expresiones.
Abastecen con devastaciones sus codicias.
¿Cuándo se cansarán de destruir poblados enteros
para detener el progreso del país soberano y rebelde?
¡Llévense de acá sus enfermas belicosidades!
Dejen de lavar cerebros de soldados con drogas alucinantes,
falsas ambiciones de heroísmo y falso amor por la bandera.
Si guardan algo de humanidad, mátense entre ustedes,
aniquilen sus vicios con sus propias sangres, ¡carajo!
No queremos saber de conquistas, de pillajes, de medallas,
de cargos en gobiernos coloniales, de privilegios imperialistas,
de fiestas, de bailes sobre alfombras manchadas de sangre.
No nos ofrezcan un contrato de mercenario, ¡por Dios!
No queremos saber de lujos ni de mujeres de embajadas.
¿Qué mal hicimos a nuestros libros sagrados?
Existe un espacio infinito que conquistar en el cosmos
y nosotros, los seres civilizados, perdiendo tiempo en matarnos.
Tenemos el derecho de buscar y encontrar una fuerza mayor
que termine con esta locura de sangre y fuego.
¿Acaso somos los pobres idealistas, los que niegan la realidad?
¿Acaso debemos entender que el mundo fue diseñado
para guerrear, para curar la ansiedad del hombre con batallas cruentas?
¿Pero, acaso están luchando por el hombre? ¿Les importa el hombre?
Claro que lo entendemos, pero no para destruir hospitales,
para ensangrentar niños en brazos de sus padres desconsolados.
¿Acaso estamos más locos que ustedes, sin derecho a estarlo?
¿Oyeron dictadores, falsos estadistas, agitadores hipócritas,
morbosos y letales ajedrecistas de la muerte?
¿Vieron por televisión las imágenes retorcidas y las muecas
congeladas de soldados muertos bajo una lluvia de polvo?
Ya no seremos los ingenuos padres de familia que trabajan
deslomándose para pagar impuestos que pagarán las guerras.
Ahora seremos lo contrario de lo que pretenden de nosotros.
Nuestra rebelión será una bomba verdadera que traerá
la paz explosiva. Una bomba llamada «Conciencia».
¡Empezaremos a tomar conciencia! ¡Conciencia, camaradas!
Empezaremos a cantar «Imagine» todos los días porque
es la guerra contra las guerras.
No nos vengan con que son guerras defensivas.
No nos arenguen que la guerra es un arte.
No nos catequicen que es un mal necesario.
No queremos oír ni de Dios ni del diablo,
ni del norte ni del sur, ni de oriente ni de occidente.
Todos vienen a matar y a matar y a matar
mientras los medios cuentan los muertos de 1 a 1.000,
y vuelta a contar de 1.001 hasta 2.000, y nuevamente
a empezar, de lunes a lunes: 3.001, 4.000 . . . 10.001 . . .
Corre la sangre sobre el alma inocente de las madres.
Salimos a las calles palpando a ciegas
los cuerpos chamuscados (¿SERÁ MI HIJO?).
¡No nos vengan con explicaciones,
con esa farsa de los efectos colaterales!
La única conclusión que sacamos
es que matan a millones de inocentes que no tienen
por qué morir, y los dejan sin dioses, sin patria y sin familia.
La tierra se llena de tumbas jóvenes, enfrentados
sin pizcas de odio, sin conocerse siquiera entre ellos,
cuerpos jóvenes apilados como sardinas en fosas comunes,
o llevados pomposamente en lujosos ataúdes para ceremonias
que reafirmen el patriotismo para reclutar más jóvenes
orgullosos dispuestos a luchar la guerra eterna hasta la muerte .
Se viene eternizando siglo a siglo. Ya van milenios.
Nadie consigue pararlas, ni las iglesias, ni las ongs,
ni el miedo al exterminio, ni los gritos de dolor,
ni los bombardeos indiscriminados, ni los cadáveres
convertidos en santos, ni los tullidos que regresan a sus casas.
Nada los escarmienta: ni las protestas mudas de los rencorosos.
Ni siquiera deseamos estar en el carro de los vencedores.
Sentimos ganas de defecar sobre todos
los que día y noche piensan en tácticas de guerra,
sin escrúpulos, sin respetar vida y hacienda.
Nos dan ganas de mear en sus zapatos,
de ponerles bigotes y cuernos a sus cínicas expresiones.
Abastecen con devastaciones sus codicias.
¿Cuándo se cansarán de destruir poblados enteros
para detener el progreso del país soberano y rebelde?
¡Llévense de acá sus enfermas belicosidades!
Dejen de lavar cerebros de soldados con drogas alucinantes,
falsas ambiciones de heroísmo y falso amor por la bandera.
Si guardan algo de humanidad, mátense entre ustedes,
aniquilen sus vicios con sus propias sangres, ¡carajo!
No queremos saber de conquistas, de pillajes, de medallas,
de cargos en gobiernos coloniales, de privilegios imperialistas,
de fiestas, de bailes sobre alfombras manchadas de sangre.
No nos ofrezcan un contrato de mercenario, ¡por Dios!
No queremos saber de lujos ni de mujeres de embajadas.
¿Qué mal hicimos a nuestros libros sagrados?
Existe un espacio infinito que conquistar en el cosmos
y nosotros, los seres civilizados, perdiendo tiempo en matarnos.
Tenemos el derecho de buscar y encontrar una fuerza mayor
que termine con esta locura de sangre y fuego.
¿Acaso somos los pobres idealistas, los que niegan la realidad?
¿Acaso debemos entender que el mundo fue diseñado
para guerrear, para curar la ansiedad del hombre con batallas cruentas?
¿Pero, acaso están luchando por el hombre? ¿Les importa el hombre?
Claro que lo entendemos, pero no para destruir hospitales,
para ensangrentar niños en brazos de sus padres desconsolados.
¿Acaso estamos más locos que ustedes, sin derecho a estarlo?
¿Oyeron dictadores, falsos estadistas, agitadores hipócritas,
morbosos y letales ajedrecistas de la muerte?
¿Vieron por televisión las imágenes retorcidas y las muecas
congeladas de soldados muertos bajo una lluvia de polvo?
Ya no seremos los ingenuos padres de familia que trabajan
deslomándose para pagar impuestos que pagarán las guerras.
Ahora seremos lo contrario de lo que pretenden de nosotros.
Nuestra rebelión será una bomba verdadera que traerá
la paz explosiva. Una bomba llamada «Conciencia».
¡Empezaremos a tomar conciencia! ¡Conciencia, camaradas!
Empezaremos a cantar «Imagine» todos los días porque
estando asustados nos sentimos terriblemente encolerizados.
¡Basta ya de mozalbetes en avanzadas aterrorizados por el peligro,
padres de familia reclinados en sus viejos sofás, llorando y rezando
por ver a sus muchachos volver sanos y salvos de la masacre!
¡Basta ya de sanguinarios que calculan las cantidades de muertes
necesarias para acceder a la victoria, y sonríen contentos
cuando las sumas se ajustan a la tolerancia de los medios!
¡Basta de abrir manicomios y sanatorios para excombatientes
que sufren alucinaciones o terribles secuelas postraumáticas crónicas!
Váyanse al diablo sin nosotros, los pacifistas,
todos juntos abrazados en el barro, en la muerte.
Todos juntos háganse compañía en el infierno.
Déjennos en paz de una buena vez por todas
para que podamos vivir y morir sin sus crímenes,
con la tierra y el mar y el cielo y las estaciones
en perfecta armonía con el futuro del hombre.
Por la irresponsable locura de ustedes, los psicópatas,
hoy nos sentimos decepcionados de la civilización.
¡Basta ya de mozalbetes en avanzadas aterrorizados por el peligro,
padres de familia reclinados en sus viejos sofás, llorando y rezando
por ver a sus muchachos volver sanos y salvos de la masacre!
¡Basta ya de sanguinarios que calculan las cantidades de muertes
necesarias para acceder a la victoria, y sonríen contentos
cuando las sumas se ajustan a la tolerancia de los medios!
¡Basta de abrir manicomios y sanatorios para excombatientes
que sufren alucinaciones o terribles secuelas postraumáticas crónicas!
Váyanse al diablo sin nosotros, los pacifistas,
todos juntos abrazados en el barro, en la muerte.
Todos juntos háganse compañía en el infierno.
Déjennos en paz de una buena vez por todas
para que podamos vivir y morir sin sus crímenes,
con la tierra y el mar y el cielo y las estaciones
en perfecta armonía con el futuro del hombre.
Por la irresponsable locura de ustedes, los psicópatas,
hoy nos sentimos decepcionados de la civilización.
martes, 11 de septiembre de 2012
Demonio de la postración
Sangrando estoy por
lanzas del demonio eviterno.
Tortura sin clemencia con
infame sadismo
mi índole eremita.
Sumido en pesadumbre,
fluyo sobre la copla ansiada
pues nunca en estos
prados cantará el ruiseñor acorde.
Emigraré al averno con la
humana torpeza
de haber desatendido
a las musas de cánticos
sublimes.
El demonio consiente sólo
metas arcanas
donde manchar, borracho
de licores impuros,
los pechos y las ingles
de diosas prostitutas.
Herido estoy y sufro el
revés del nirvana,
la muerte de mi dios,
y estoy en deuda afónica
con los métricos pájaros,
en titánica lucha con la
implacable rima
y anulo manuscritos bajo
nubes de errores.
Sobre este mar -piloto
jadeante-, en cruel calafateo,
en el bote del tiempo que
navega al olvido.
lunes, 10 de septiembre de 2012
Crueldad de los verdugos
Viendo a nuestros verdugos esperar
muy sensibles a nuestras aflicciones,
respetuosos de nuestros desalientos,
como lobos que son domesticados
para aullar con fingidas cortesías...,
veladamente preguntamos:
¿Dónde fueron sus crueldades?
¿Qué excusa retarda la ejecución?
¿Acaso en los detalles del cadalso
y en la excavación de las fosas
nosotros mismos no hemos trabajado?
miércoles, 5 de septiembre de 2012
Aprendizaje del grito
Cae una lluvia eterna en
el crepúsculo,
crepitante desde el ayer,
y baña los desvelos de mi
espíritu.
Los antiguos deseos, las
amargas
esperanzas cesantes, mis
sombrías
turbaciones en los
espejos.
Las penas del amor
remotas
hieren el pecho de esta
noche yerta,
y lloran por sus luces
miserables.
Ahora que el dolor ha
madurado
y hace punzar el alma sin abrirla,
debo aprender los gritos en silencio.
y hace punzar el alma sin abrirla,
debo aprender los gritos en silencio.
martes, 4 de septiembre de 2012
Del fuego que encendiste
¿Que de dónde me
nace
tanto deseo brusco:
urgencia de tu boca,
instinto de asediar tus
noches
con el fauno que llevo en
las entrañas?
¿De dónde la pasión de
hundirme
en la sal de tus sábanas
alertas,
amaneciendo invicto de tu
rosa,
dichoso amante en el
cansancio?
Anarquista en las calles
de tu cuerpo,
soy memoria que puede
recordar
todo el suplicio de la
sed,
cuando fuiste la nube que
traía
promesa de aguacero en la
distancia.
Y me preguntas tú, ¿de
dónde…?
jueves, 17 de mayo de 2012
Navegando
No es el rumbo calculado,
pilotaje que imprime a la apatía
la emoción de avistar la lumbre
creciendo en lontananza.
Ni los asomos pueblan
estas horas de duro sol,
donde el céfiro calla inerte
al garete de nuestras ambiciones.
Viva inquietud,
naufragio lento
en la tarea inútil de medir distancias.
Debería volver al punto de partida
para ajustar
los matices del sueño.
La travesía espera de las nubes
oráculos de buena singladura:
vuelos de pájaros
y el resplandor creciente
del puerto de jamás llegada.
domingo, 6 de mayo de 2012
Perro guardián
En el jardín el mirto se ha llenado de estrellas.
La casa flota bajo el perezoso abanicar
de las altas palmeras. Es muy tarde.
Qué celo la del perro enloquecido
detrás de las forjadas verjas;
su fajina se colma de eficacia.
Temor contra temor,
el extraño se aleja,
mientras la bestia vira a su rincón
para apoyar su hocico sobre el suelo.
Vuelve el mundo a su cómodo silencio.
Las sombras bailan sobre la pared.
En el jardín un duende lo acaricia:
de los que hallaron su atributo.
de los que hallaron su atributo.
jueves, 29 de diciembre de 2011
La obsesión de amarte
Pender de tu contento, en cuya brisa
es alivio la tórrida existencia, y acallar la tristeza de tu ausencia
cuando emerge la fiesta de tu risa.
Estar sufriendo el malhumor que avisa
con artero desplante la indolencia;
y en un oscuro infierno, a mi insistencia,
sometiendo con lámpara indecisa.
Aunque engaña el color tornasolado
que a cada tanto en el jardín la rosa
a nuestros ojos se descubre ardiente,
para luego caer también ajado
el pétalo feliz sobre la losa. . . ,
nunca serás cadáver en mi mente.
lunes, 3 de octubre de 2011
Juana la lavandera
Juana la que está cantando
donaires por el sendero,
entre risas va llevando
mis ropas del maletero.
La flores que va palpando
del perfumado cantero,
de amarillos van regando
su blusa y el caminero.
Juana la que está lavando
siempre mis ropas primero.
No sabe que está matando,
que yo por ella me muero.
En el río está espejando
firmes muslos que venero,
y mi pasión se va hinchando
como un sapo en el estero.
Ay, Juana, que estás mirando
como el distante lucero:
cuando regreses, lunando,
te confiaré mi te quiero.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)
