viernes, 9 de octubre de 2015

A la caída del imperio romano




¿Adónde fue la envanecida gloria,
tanto arrojo, tanta sangre, tanta guerra
empapando de lágrimas la tierra
y de muertes de héroes la historia?

El imperio, en la lívida memoria,
en su ceniza pálida se encierra,
y en la neblina eterna se destierra
el arrogante grito de victoria.

Ay, despojos del bélico destino,
ruinas de mausoleos y legiones
cuyo esplendor eternizaba el mundo.

Están borrándose en el pergamino
de las brumas del tiempo, y las pasiones
siguen gimiendo en el olvido inmundo.


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