Aquel jardín. . .
ya no sé si es más mío
que éste evocado.
viernes, 12 de enero de 2018
miércoles, 10 de enero de 2018
Hombre viejo
Dentro de un hombre viejo cabe todo:
desamparo, obediencia, un gato,
el aroma de un vino clandestino,
un vegano con hambre de churrasco,
miedo, insomnio, pupilas dilatadas,
el alzhéimer, la gota, la diabetes,
lentos peces al último desove,
la infancia iluminada en la memoria,
un traje ajado, un peine, una corbata,
la sinrazón de los domingos.
Dentro de un hombre viejo cabe todo:
el goteo que va colmando el vaso,
el amor-odio hacia la cama,
caricias a las bestias del espíritu,
menosprecio a la luna, a las estrellas,
aprendizaje de la muerte, dormitando,
un reloj de pulsera con la hora exacta,
cualquier itinerario a cualquier parte,
un monje que cuida su salvación eterna,
un fármaco rigor establecido.
Dentro de un hombre viejo cabe todo:
hasta el cuerpo desnudo de una mujer hermosa.
sábado, 23 de diciembre de 2017
Cuatro dos puntos cuarenta y cuatro
4:44 y no sé
si despertarán los duendes
Unas monedas
sueñan sobre un papel blanco
en la
superficie rústica del familiar escritorio
Sueñan lo
que valen
quizá los
pequeños
objetos disponibles
para su
valor comercial
Un chicle Un
yogur Una cerveza
Un paseo en
ómnibus por toda la ciudad
En la
superficie rústica del viejo escritorio
Unos
anteojos de lectura de libros de bolsillo
Un pendrai
gastado mas que sigue acopiando
Un tomo de
Góngora luchando ante el tiempo
gélido con su
lentamente vetusto castellano
Un termo de
mate que calienta mis tripas
4:55 y no
despiertan todavía los duendes
El perro
rabioso del tiempo destripando
once pasados
minutos y va por más
repeticiones
de rutinarios anhelos
rituales
cómplices que serán
bárbaramente
cercenados
5:05 y no se
avista el reflujo del aire mágico
Mutis se
halla la luna y polvo y roca y planetaria
Vieja pálida
cenicienta desecada y sin fascinación
Ya no llegan
los duendes con el regalo de la musa
y caigo
jadeante ante el vacío placer de lo absoluto
viernes, 17 de noviembre de 2017
Las cadenas de Utopía
Nunca estarás
conteste,
encadenado
a la tendencia
de inmolarte
en intrigas de la corte,
yendo por trochas
insufribles,
con el cric
repetido en las ventanas carcomidas,
comadreando
con tediosos tecnócratas del arte,
al compás
de la abulia: sabuesa de los pasos.
Recuerda que en las noches todo es júbilo:
las mujeres
se aturden de lúbricas miradas,
sus senos
palpitantes de emoción
acampanados
vibran para tus tímpanos remotos,
sus cuerpos
se desnudan sobre las blancas páginas;
y tú, vampiro
de unos cisnes a tu alcance,
sordo al
crujir de sus deseos,
persigues
espejismos en las remotas nubes.
Nunca podrás
librarte de tus nudos:
las rutas
se han poblado de fantasmas;
tus colegas,
de a poco,
cenizas son
en urnas del pasado.
Van
perdiendo tus ojos su arco iris,
el río de
la sangre va dejando de nutrir tu memoria,
y eres el
hacedor de los días hostiles,
atrapado en
la inercia de un avance ilusorio.
viernes, 6 de octubre de 2017
Desde mi angustia existencial
Cuando el futuro
se arroja sobre mi
conciencia frágil
y me asedia en el lecho,
pasado el mediodía,
empiezo a batallar
con mis demonios caras de
ángeles.
(Esta visión destrozaría
el alma más robusta;
el de un sepulturero, por
ejemplo).
Cuando la vida suelta sus
amarras
y me muestra a lo lejos el mar
meciéndose en el infinito,
sé que emprendo una torpe
fuga:
la ingenua travesía hacia
el naufragio.
martes, 3 de octubre de 2017
Adhesión a la belleza
Ayer te sometía duro el
frío,
celebrando con ráfagas su
imperio,
y en la infame opresión
del cautiverio
envolvía el cristal de tu
albedrío.
Cuando el viento ululaba en el hastío,
yacía en tu pagano monasterio
y en la tenue armonía del
misterio
de tu manual agnóstico el
estío.
Mas hoy, en el jardín,
porque la cala
en el invierno expira, y
la tristeza
unta de pardos su lechosa
gala,
del sol imploras sus
verdores cálidos,
aunque irrumpan insectos
y maleza
y tu añoranza por los
días pálidos.
domingo, 17 de septiembre de 2017
La musa absuelta
Se ha ido —¡quién sabría
a qué regiones,
y cómo revertir su
alejamiento!—,
entonando quizás en otro
viento
la mítica belleza de sus
dones.
Te perturba el silencio
de sus sones,
de los susurros en el
hondo aliento
derramando en el labio
del tormento
hechizos de las pulcras
expresiones.
Versos plenos de noble
poesía
cuyo regreso exige
absolución:
en la recuperada
sumisión,
indulto a su frialdad y
rebeldía.
Sea (aguardo) la orilla
de mi frío:
frontera del dolor, de lo
sombrío.
viernes, 1 de septiembre de 2017
No más cumpleaños
En la adolescencia querías ser
poeta,
pero tu pelo enmarañado no caía
sobre tus ojos,
te era improbable poseer el bastón y
la pipa del dandi,
y la milanesa de lomo de buey con
ensalada rusa
era insustituible y aumentaba siempre tu hambre.
Masticabas con soberbia de tigre en la
sabana.
Te adentrabas en la sangre como un tiburón
ciego
que vence todos los arpones del
mundo.
Hoy tu viuda madre lleva ya ochenta y coma de años,
y luce espléndida aunque ella
sostiene lo contrario:
sólo quiere hablar de achaques, de
huesos doloridos,
de los árboles que siguen charlando
en el patio,
de tu indiferencia a las amenazas
bíblicas,
de la divinidad que le acogerá in
límine.
Y recupera a su padre (tu abuelo
asesinado) en un tango
donde el bandoneón destroza una copa
de vino.
Eres ahora el dueño de la mansión que
va perdiendo
su glamour, su fascinación de élite,
su glamour, su fascinación de élite,
y provoca fugarse a pie a las bellas maniquíes,
a las frías cucarachas que huyen de
la adversidad,
de las risas fingidoras en los
cumpleaños sin whisky.
Holgar es un trabajo, una tarea heroica,
un canto de rana
en la laguna que va secándose sin
piedad, «oh, socorro:
no dejemos que su ruina se convierta
en agonía,
respetemos su música donde va nota
tras nota
luchando sobre las cuerdas de su pobre guitarra».
Tus padres soñaban que serías alguien en la vida:
un sorprendente campeón surgido de la
modesta casita;
pero tenían las manos blandas, el
ritmo blando
que te llevó a la pena de dudar de tus sandalias.
Tus ambiciones hoy se toman su santo
día libre
y recogen las aguas que llegan de la negra
suerte,
del gen que te exige emular la
memoria de tu padre,
mientras comprendes cómo en su redimida
vejez
le gustaban más y más las púberes
muchachas;
y cómo, tibias todavía por la edad,
con leve olor
a lavanda, ellas siguen mostrando en los cumpleaños
sus gracias y sus muslos blancos.
sus gracias y sus muslos blancos.
martes, 29 de agosto de 2017
Espejo social
No muevas
un solo pie,
no
pretendas intentar un solo paso,
no
pretendas lacrarme.
Aborrecido
de los dioses,
sin
privilegios, títulos, prosapia,
sin el azar
de un cielo hereditario.
Lombriz que
hace su camino en el barro,
soltándose,
afinándose,
en el
inmundo mundo de los excrementos.
Carroña y
crápula,
pudor y
vergüenza,
lo innoble.
Cuerpo
combado
presumiendo
su indecencia.
Atrás,
atrás, atrás. . .
Espejo que
me mira,
que me mira
y se cubre.
martes, 6 de junio de 2017
Poema confuso
La luna está rodando sobre el alba.
Abate a la ciudad, muy femenina, la tormenta carnal de las libidos.
Veo rubias llegando del crepúsculo.
El agua de la lluvia sube al sexo.
Vibra mi corazón en su destreza.
Caminan por las calles
las aves ateridas
que bajaron del cielo
casi muertas de frío.
Sin embargo, no han perdido el plas plas
rítmico de sus alas.
Hoy quiero confundirme (ser confuso)
sin pretensión alguna de razones,
buscando aparecer incomprendido
para ganar con trucos
tu devoción, lector (mi gran porfía).
viernes, 26 de mayo de 2017
La muerte de Sócrates
por impiedad, la condición humana
advierte su destino: lucha vana
ante el severo oráculo del hado.
De excesos lujuriosos acusado,
Atenas lo abomina y mal se ufana
de su fealdad grosera, de su arcana
esgrima, de su genio disipado.
Consiente su razón el largo viaje
hasta la eterna soledad umbría,
ahíto de la saña y del ultraje,
dejándonos su gran filosofía.
La indulgente cicuta mata al hombre
para engendrar la gloria y el renombre.
viernes, 19 de mayo de 2017
Los demonios del orden
Ante
la llegada inminente,
tiemblan
los músculos honestos.
Aterrada,
la espera
se
resiste a seguir un paso más
la
progresión del tiempo.
Vienen
y no vienen.
La
atmósfera se carga de nubes tenebrosas
que
hace emigrar las aves disparadas cual flechas.
Pareciera
que acechan como hienas
al
doblar las esquinas.
Los
viejos intestinos se doblan y se tienden.
¡Cuánto
duele la calle
sospechosamente
dormida!
Se
viven los segundos, expectantes,
alarmados
susurros de la vida
más
allá de las rígidas murallas.
El
cuerpo, duro como el mármol,
pareciera
romperse en miles de partículas,
buscando
libertad y aplacamiento
en
la amplitud del cosmos.
¡Ah!
Ahí llegan los verdugos
a
cara descubierta, crujiéndoles los dedos,
sonriendo
a las paredes.
En
tanto entona el uno, y el otro a la trompeta,
formulan
sendos cargos, y ríen entre dientes
la
gravedad sumaria.
Al
besar las mejillas sonrosadas
de
los niños que nunca
encubrirán
la felonía
—y
por ello se ablandan—, voltean la vergüenza,
y
le guiñan un ojo a la blanca serpiente,
tratando
de aplacar la ira del ofidio.
Fragmentos
del poder, los trozos de la carne
insensibilizados
por el miedo,
se
cuadran a destiempo.
Hormigas
carniceras devotas al programa:
la
caza de rebeldes con órdenes estrictas
de
acabar cuanta vida opusiera entereza.
Ríos
de sangre tiñen de bermejo
las
calles asfaltadas;
y
dos conejos blancos como nieves
corren
desesperados de las risas burlonas,
de
la fría impiedad.
Sin
embargo, en las casas, nadie mira la calle;
ni
siquiera, curiosas, las persianas
buscarán
la verdad.
Pero,
así
como se sientan con las piernas dobladas
y
total comodidad,
el
hombre imperceptible,
con
fuerza gigantesca,
los
desmanes impunes vengará.
Y
el canto de los cisnes
hasta
el frío rincón del universo
su
adiós esparcirá.
El
legítimo dueño de la tierra,
lejos
ya de la bestia,
su
cetro alcanzará;
y
en ausencia de dioses permisivos,
en
los desfiladeros de la suerte,
a
estos demonios modernos,
a
la luz de la ley arrojará.
lunes, 15 de mayo de 2017
Sigues desnuda en mí, Marion
¡Oye, Marion!,
ahora que estás muerta:
¿para qué
lado queda mi destino?
Hoy que te añoro,
me descubro extraviado
sin nuestra
estrella de Belén,
con mi
brújula litigando en cada bocacalle,
los cuadros
de la sala
sonriendo
caricaturescos,
mientras al mundo todo
—hoy que te añoro,
hoy que quisiera haberte dado un beso último—
canto el secreto de aquella gran pasión.
hoy que quisiera haberte dado un beso último—
En los años ochenta penetraba la música
en nuestra piel,
y puedo
comentar que fuimos
unos adictos de
todo tiempo al rock.
¡La música
era todo para nosotros!:
recuerdo aquellas melodías
que resbalaban en las noches por tus muslos,
que resbalaban en las noches por tus muslos,
sobre tu
vientre almidonado.
Recuerdo
cómo los altoparlantes
retumbaban en nuestro barrio,
y todos nos
volvíamos
bailarines frenéticos con Elvis, a sabiendas
de que el
sexo lo encontraríamos
debajo de
las madrugadas,
mientras la seducción se
derramaba
sobre
nuestra perpetua juventud.
Nunca sentí el apremio
de sofocar nuestras hogueras
—ni en el recuerdo—;
quiero
decir:
ningún otro arrebato me ha vencido
con la
fuerza que tu desnuda
tibieza me vencía
tibieza me vencía
en las noches de invierno
cuando me
dormía pegado a ti.
Mi inolvidable Marion.
domingo, 23 de abril de 2017
Miseria miserable
Supura la gangrena
del lago pestilente de la carne.
No se le encuentra cura
porque no existen médicos para ello.
¡No sanará jamás!
Los demonios rojizos,
cual cuervos del crepúsculo,
cual hienas aprensivas,
merodean la angustia,
el lento perecer.
¡El vertedero es lugar celeste!
Solo acceden las almas torturadas.
Ahí reinan las negras moscas,
los obesos gusanos
y las voraces alimañas.
Y tú, dios Sol, que bañas
las campiñas con rayos tiernos,
que enciendes de locura
los pétalos del mundo,
que cubres con tu manto verde
la triste soledad de este planeta;
tú, que eres el alma de la vida,
¿por qué tan fétido olor a restos bacanales
emanan de este sitio y no el olor a tierra?
¿En qué conjuro fuiste escarnecido?
¿En qué traición de dioses
se esconden las semillas
que no se hacen ver?
Fantástica quimera de mendigo:
buscar esperanzado
restos de manzanas semipodridas
o mendrugos de pan endurecidos.
¡Ay, Miseria miserable!:
como incurable llaga
reinas sobre la piel del ignorante,
sobre la áspera piel de los mendigos,
sobre la extremidad social.
del lago pestilente de la carne.
No se le encuentra cura
porque no existen médicos para ello.
¡No sanará jamás!
Los demonios rojizos,
cual cuervos del crepúsculo,
cual hienas aprensivas,
merodean la angustia,
el lento perecer.
¡El vertedero es lugar celeste!
Solo acceden las almas torturadas.
Ahí reinan las negras moscas,
los obesos gusanos
y las voraces alimañas.
Y tú, dios Sol, que bañas
las campiñas con rayos tiernos,
que enciendes de locura
los pétalos del mundo,
que cubres con tu manto verde
la triste soledad de este planeta;
tú, que eres el alma de la vida,
¿por qué tan fétido olor a restos bacanales
emanan de este sitio y no el olor a tierra?
¿En qué conjuro fuiste escarnecido?
¿En qué traición de dioses
se esconden las semillas
que no se hacen ver?
Fantástica quimera de mendigo:
buscar esperanzado
restos de manzanas semipodridas
o mendrugos de pan endurecidos.
¡Ay, Miseria miserable!:
como incurable llaga
reinas sobre la piel del ignorante,
sobre la áspera piel de los mendigos,
sobre la extremidad social.
miércoles, 12 de abril de 2017
Daños colaterales en la guerra de Siria
Siria y su dolor
Vengo a invocar la vida. Vengo a gritar una vergüenza más de la humanidad: la cruenta masacre en Siria. Me cuesta escribir sobre Siria porque, indefectiblemente, debo hablar de destrucción y muerte, de la miserable tarea que la «civilización» está llevando a cabo, del miserable espíritu de los homínidos. Y descreo del reconocimiento humano, consciente, reflexivo, del mea culpa ante el asesinato colectivo de mujeres y niños.
Vengo a invocar la vida. Vengo a gritar una vergüenza más de la humanidad: la cruenta masacre en Siria. Me cuesta escribir sobre Siria porque, indefectiblemente, debo hablar de destrucción y muerte, de la miserable tarea que la «civilización» está llevando a cabo, del miserable espíritu de los homínidos. Y descreo del reconocimiento humano, consciente, reflexivo, del mea culpa ante el asesinato colectivo de mujeres y niños.
No tengo amigos en
ninguno de los bandos. Y carezco de todo interés comercial, o del deseo de
conocer Palmira. Ayer era un bullicio la vida en los mercados, eran silencios
de abejas las mezquitas, eran animados y largos regateos en las tiendas de
Alepo, eran las tertulias poéticas en las tabernas de Damasco. Era la fe en la
vida, en el hombre.
Los guerreros antiguos
entraban en trance de guerra dominados por la furia y el deseo de conquista, de
gloria. Los actuales, simples mercenarios viciosos se estimulan con Captagon*, para correr hacia
las orgías de sangre. El objetivo de uno y otro bando es llegar a la macabra
meta sobre miles de cadáveres, puentes de cadáveres para la victoria, puentes
de cadáveres para la derrota. Hubo guerras que se hicieron lejos de las
ciudades. Así deberían de ser siempre, como mandan las normas del humanismo; pero,
hoy, para disuadir al enemigo, algunos vuelven a las prácticas primitivas
de la crueldad extrema: arrojan sus bombas en las calles atestadas, y lo hacen
con impudicia, como perros rabiosos, como hienas hambrientas.
Detrás de cada bala y
delante de ella se encuentran seres humanos indefensos, pero esto carece de
atención por parte de los psicópatas del poder, a nadie importa: el desierto
se encuentra ahí, y el petróleo mana ahí, y la miseria, el hambre, la tristeza
y las bombas están ahí, caen ahí, matan ahí. Y los pobres civiles sobrellevan
sus rutinas bajo el capricho de la fatalidad. Cada día son decenas de mártires
que dejan caer sus cruces, sin lograr volver a levantar sus desvanecidas
esperanzas.
Es difícil escribir sobre
cualquier guerra, porque existen dos bandos, tantas naciones que crean el
terror en estricto secreto. Y digas lo que digas, a uno de ellos no le gustará
lo que dices, y tal vez serás amenazado por los «pacifistas», por las oenegés.
Pero, con cautela, diremos que en los mapas de Siria, en medio de su gran
desierto se han trazado líneas cruciales por donde desean construir oleoductos
y gasoductos, o en todo caso crear nuevas fronteras, nuevos protectorados.
¿Acaso existe una propuesta mejor? ¿Algún plan B? ¿La emigración en masa como
los voraces saltamontes? ¡Jamás debemos aceptar las aberrantes tiendas de
refugiados!
Y que las casas de sus
milenarios pueblos se encuentran llenas de niños que desean jugar a las armas
sin balas, lo sabemos; pero que tiemblan de susto con cada bomba que oyen caer,
también. Y que cada noche en mi mente no hay espacio para albergar las imágenes
de sus pequeños cuerpos acallados, lo sé. Y que estoy condenado a bañarme con
la sangre de los decapitados, so pena de ser atacado por un dron en una fiesta
familiar, también. Pero yo no pediré clemencia a ninguno por mi temeridad. Soy
un idealista que llora en la fiesta de la matanza. Soy una voz amiga, de
esperanza para el pueblo de Siria. Soy un cuervo que denuncia el gen carroñero
de su especie.
*La fenetilina (INN) es
una unión química de anfetamina y cafeína. Se comercializa para su uso como
psicoestimulante bajo las marcas Captagon, Biocapton y Fitton
viernes, 7 de abril de 2017
Rutina
Afuera, la luna empieza a
olvidar su melancolía.
En pocas horas, su cuerpo
será de nuevo polvo invisible,
y yo estaré sentado en mi
antigua camioneta
sufriendo el calor y la
ausencia de mi ser real.
En la aurora se refugian
todos los amantes de la vida,
incluidos tú y yo y las
ranas y los sapos.
Todos semejamos pequeños
bichos de luz,
como valiosas piedrecitas
que pugnan en el magma.
Estoy desperezándome,
luego de dormir sensatamente;
y la voz de la soledad me
dice que no existen los ensueños,
exceptuando las féminas
de mi fantasía,
quienes se alejan del
claror con sus caderas flotantes.
Estoy indefenso en las
puertas del alba. Antes de ir
a trabajar debo matarme.
¡Alguien tiene que vivir por mí!
El amanecer arruina mi
presente: me exige admitir el hábito
que todo el mundo no sé
cómo con indiferencia lo soporta.
martes, 14 de marzo de 2017
Primer vuelo
Eres libre en espíritu. Tu mano
consigue desatarte la atadura
para saltar desde imponente altura
como un pichón robustecido y sano.
Y caes con las alas desplegadas
a la duda y al miedo del abismo;
y, pesaroso, ves que el atavismo
te exige discernir las coordenadas.
Mientras desciendes de la fría cumbre,
tu instinto, que es timón e incertidumbre,
la infalibilidad del vuelo invoca.
Pues cuánto teme tu razón perderte
al percibir la cara de la muerte
en la visión de la punzante roca.sábado, 11 de febrero de 2017
Reconciliación
Sucedió lo que
siempre
nos nutre a los amantes,
cuando el silencio se hace mar
que ahonda la distancia
cuando el silencio se hace mar
que ahonda la distancia
de nuestras islas,
cuando a tu débil entusiasmo
le cubría la bruma de tres noches.
le cubría la bruma de tres noches.
Sucedió cuando el polvo
se iba espesando
sobre la tapa de mi libro favorito,
y en la cama me hacía rollo
para escapar de la vigilia muerta
y del deber social establecido.
Una azul mariposa te soltó la risa
cuando observaste mi mirada
repleta ya de adiós indeseado.
Y con sus alas te lanzaste
al abismo atrapándome.
Era la hora exacta del amor.
Por el celeste vuelo resurgido,
¡mi venus libre de desdén!,
te perdono tu frío corazón
de los días pasados sin hablarnos.
Cada día, al final de la jornada,
volveremos a rescatar
la cómplice sonrisa
y el sagrado ritual del beso.
domingo, 29 de enero de 2017
Chofer de un autobús destartalado
Él nunca le
pondrá cadencia
a su marcha
en el ruido de la calle.
Día a día
practica la liturgia
del caos,
de los tumbos, de la exacerbación,
dentro de
su pequeña libertad.
Advierte con
temor, en cada tramo,
la lucha por
ganar el equilibrio
en la
convulsa cuerda.
Fatal sería
una caída, arrastrando tras si
al
precipicio tanta gente protegida
por su
experimentado arte.
Debe ganar,
segundo por segundo,
mecánica
destreza,
a cambio de
vencer un cierto ritmo.
Sueña cómo resiste
un engranaje:
corroerse lo
más lentamente posible,
como una
danza del agotamiento.
Lo sostiene
el orgullo de saberse
señor de
los resortes.
Doce horas
por día, agujas de un reloj,
la radio
todo el tiempo, y mil presentimientos
salvándolo
de una muerte segura.
El
desvencijo nunca fue motivo
de
angustia, de ansiedad por renovar el bus.
Casi
siempre, aplazar los cumpleaños,
limitarse a
vivir la navidad
de las
luces, de los petardos,
pensando en
las cenizas de esa noche
como una
forma de trivializar.
¿Hijos,
esposa, amantes? Bien y gracias.
Para tal
caso, para recordarlos,
fueron
creadas las fotografías
que penden
del retrovisor
en camafeos
de carey.
miércoles, 16 de noviembre de 2016
Poetas que me deshabitan
Cada poeta que amanezco
encarnizadamente me destruye,
rehusando las imágenes logradas.
Las superpone, las permuta, las retoca
o les arranca sus colores que dice deslucidos,
y emergen mariposas del gusano.
Cada día el inédito poeta
amanece sin requerir a ningún dios
la identificación de lo inexacto.
domingo, 13 de noviembre de 2016
Mariposa de los días
Mariposa de los días
Vuela la mariposa, vuela
muda, con alas
de acato y rendimiento.
Recuerda el alma su canción de cuna,
su libre despertar en las auroras
con leche de colores.
En el río del tiempo,
donde ya dócil fluye la corriente,
se observa, en el cristal de sus entrañas,
la dicha de los patios de los mundos idos
ahogándose sin pena en la impiedad.
Ay, triste mariposa de los sueños:
¿en qué pérfida brisa has confiado?,
¿en qué desdén del curso
ofreciste tu púrpura mejilla
buscando el beso de la eterna fuente?
Ya no surques, no surques,
mi pobre mariposa confundida:
late tu adiós al mundo
como un sollozo de guijarros
en los limos del tiempo.
viernes, 4 de noviembre de 2016
Guarda por ahí
buscan los cielos y se pierden
en los umbrales de la vía
donde ahúman los aguaceros.
Para truncar los desalientos
deberé permitir me azoten
porque el día menos pensado
seréis soñando al lado mío.
sábado, 15 de octubre de 2016
.Razón de nuestro viejo amor
Nuestro maduro amor se ha
vuelto racional,
tan meditado que
nuestras desavenencias
desaparecen rápidamente
bajo las charlas lógicas.
Nuestra armonía nace de
las amenazas
de fuerzas
temporales,
como de aquellos dioses
griegos
que forjaban sus reinos
de trozos de rutinas
(había dioses para casi
todos
los actos de la vida).
Fue penoso, al principio,
amarte bajo condiciones
tan dogmáticas;
pero, más tarde, poco a
poco,
fui consintiendo amarte
así,
porque mi corazón ya no
soportaría
el ímpetu animal
absuelto.
domingo, 9 de octubre de 2016
Más allá de los pasos
¿Advierten
estos pasos
el abismo que espera, la fosa cálida,
tras el remate de la marcha?
¿Advierten la negrura y el olvido,
el abismo que espera, la fosa cálida,
tras el remate de la marcha?
¿Advierten la negrura y el olvido,
aunque
fulgure el sol eternamente,
que reinarán sobre
el camino trunco?
La noche pierde su canción de luna,
su
inmensidad de estrellas;
y
el cielo, ciertamente, retorna a su infinito
en la ausencia de ritmo en los violines.
en la ausencia de ritmo en los violines.
El estallido del silencio,
el eco mortecino del poema,
sostendrán la caída de los pasos
más
allá de los días.
sábado, 1 de octubre de 2016
Noche de pasión desnuda
¡Qué noche aquella de
pasión desnuda!
Selene descubría, generosa,
la piel tostada, la inquietud boscosa
del mudo pubis, la belleza muda.
Selene descubría, generosa,
la piel tostada, la inquietud boscosa
del mudo pubis, la belleza muda.
¡Cuánta lascivia y
ansiedad aguda!
Jardín nocturno de pagana
diosa,
aliento ávido de culmen rosa
floreciente; efusión viril, tozuda.
Noche sublime —indómita viajera—
recogiendo en su cántaro de olvido,
hacia el albor, la eternidad amante.
Púrpura alondra —exhumada esfera—.
En este otoño de arruinado nido
disipa en el adiós su vuelo errante.
aliento ávido de culmen rosa
floreciente; efusión viril, tozuda.
Noche sublime —indómita viajera—
recogiendo en su cántaro de olvido,
hacia el albor, la eternidad amante.
Púrpura alondra —exhumada esfera—.
En este otoño de arruinado nido
disipa en el adiós su vuelo errante.
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