martes, 5 de enero de 2016

Siete días de amor crucificado y la resurrección




30 de noviembre

Sólo con amor se puede ganar la carrera del alma enferma.
Aunque los vientos crujan con sus voces hambrientas,
el espesor de sus muros harán cálidas las noches invernales.
No se puede vivir recordando por qué fue debilitándose
la fuerza avasallante del amor, el porqué de su agonía
que hoy depende de ti curar.
Cúrate ya en el amor.
Aligera tu paso.
Ama.
Sigue amando, mi desfalleciente alma.

Sé que pude mirar atrás,
detenerme en el caos del destierro,
hundirme en el desquite;
¡pero , no!, yo preciso recortar
la cuerda del contacto,
la travesía hasta su aliento.


Primero de diciembre

Nunca podrá
otra fácil pasión
reemplazar el desamor verdadero,
este amor que no sé
en que recuerdo no me duele,
alejándome
a kilómetros de su corazón,
y siempre empujándome al abismo.


2 de diciembre

Es ella
como una estrella del glamour
detrás del mostrador de nuestra empresa.
¿Qué hace tanta luz
alumbrando las sombras
de la comercialización?

Adoro recordarla sonriendo a los clientes,
expediendo las ventas, registrando la caja.
Siempre supo el lugar junto a mí de su dicha.


3 de diciembre

Que los dioses me brinden el sosiego.
La batalla ha sido durísima.
Me he diezmado
cuerpo a cuerpo en la ardua jornada,
y el campo de batalla me presenta
el maltrecho escenario del combate.
Que los dioses se apiaden
de tanta sangre derramada.
Estoy herido y muy cansado
dentro de mi sudorosa armadura.
He batallado todos los recuerdos
que me llegaron de su cuerpo desnudo.
¡Dadme, oh dioses, el merecido reposo!


4 de diciembre

Amor y más amor.
Amar y todo el tiempo
como una lluvia
que no da tregua a la sequía.
Caminar empapado y libre de la sed.
Amar y sólo amar, ante el acoso
del rencor vengativo.
Leeré todos los poemas del mundo,
enteramente,
antes de acariciar su cabello
negro y largo como el invierno,
antes de besarla de nuevo.


5 de diciembre

Ella ha hecho por mí
el sacrificio de arriesgar
su íntegra belleza.
Quizás haya caído
en su propia trampa,
y hoy esté luchando con los recuerdos,
con el aire triste de la ciudad.

Debo salvarla.
Debo encender sus ojos,
y recargar de claridad
mi corazón desesperado.
Debo convertir en amor sus días,
dejar que el tacto aguarde
en las palomas de sus manos,
el trino en las aves del mundo,
y al roce de la brisa las alas del deseo.

Debo escribir
la verdadera historia de su risa.


6 de diciembre

Presiento que la paz puede volver
y envolverme
para cantar los salmos de amor en sus oídos,
sus muslos tersos, sus pechos blancos.
Debo a mi alma el espacio de su cielo,
y que vuelva a volar
por las planicies de la vida,
surcando las alturas de la calma,
del vuelo más feliz.

Que vuelva el canto
a sus íntimos prados,
a la planicie de su vientre,
al bosque de eucaliptos de su pubis.

Amo sus alas femeninas
porque son ellas mi razón de ser,
y porque como a un ave inmortal
yo la construyo.


7 de diciembre (la resurrección)

Ha vuelto a mí, purificada
por mi pasión inclaudicable,
como la luna en el amanecer,
cuya blancura sangra malherida
por los rayos del sol.

Ha vuelto a mí
corriendo del pasado,
negándose a mirar atrás,
como sombra de ave cruzando la arboleda.

Y nuevamente se encuentra conmigo.
Y nuevamente amo como un tigre.



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