lunes, 7 de septiembre de 2015

El poema insurrecto


Siempre desciende abstracto sobre la médula del brío,
sobre el clamor del verso inexistente, sobre la súplica del estro,
sobre las teclas del ordenador, sobre el coraje,
deslizándose con el tiempo hacia el recóndito vacío.

En la eventualidad de su germinación
se observan sepultados casi siempre
todo su ritmo, con todas sus verdades,
bajo la yerma sustancia del abismo,
donde casi como la nada se percibe.
 Alguien lejano sufre. Se ahoga en su carencia;
y esa agonía de lo insulso, impone su mensaje de eutanasia
en la quimera del pasado, en la ruina del intento fallido.
Entonces el espíritu ya nada sabe de esplendores
y nada más comprende. Se nutre de codicia
atada a los residuos del talento,
y no logra sino arrear a todos los pájaros de su sueño,
agotarlos en su propia pobreza,
donde cansados van de a uno pereciendo.

No se crea la luz con voluntad,
ni en el fiero combate con las duras palabras,
ni en la exclamación vigorosa de los adjetivos,
ni en el asalto a lo sutil,
ni en la fascinación por la simbología;
menos aún,
en el extravagante grito de las metáforas.

El poema es un galope hacia el miedo de perder la cordura,
es un miedo que escucha lo que no ha dicho todavía,
es un miedo tembloroso que sigue y sigue
hacia el fuego que llama,
hacia la luz que el mismo miedo predestina.

sábado, 5 de septiembre de 2015

Retorno

Retornar a las mismas aguas estancadas,
a la misma llaga que nunca cicatriza,
con la certeza de que el cuerpo
sigue sumado fríamente
a los giros orbitales del planeta.  

Aunque, pensándolo bien,
no se trata, precisamente, de un retorno
sino de una huida abortada.

Para entenderlo mejor:
se trata del despertar
de un sueño que no veía lo distinto. 

Para entenderlo mejor todavía:
se trata del despertar cautivo  
luego de soñar el cautiverio.

Retornar a la insensatez
de buscar en el lugar ya registrado.


viernes, 28 de agosto de 2015

Tu búsqueda es como un taxi

Es tu búsqueda como un taxi,
se nutre de infinitos viajes ,
de conversaciones con cortes súbitos,
de observar con atención los semblantes
para evitar depredadores,
de aprender de memoria los nombres de las calles
para acortar distancias
y ganar tiempo.

La búsqueda se nutre
de humildes metas.

Hasta que el taxi, poco a poco,
se va desvencijando
de tantas vueltas y destinos,
de tanto repetir las experiencias,
de tanto hábito.


sábado, 22 de agosto de 2015

Fragilidad del amor

Mil veces extraviaste en el camino
el rumbo de la dicha; prometiste
amarme en los reveses del destino,
una lluvia de sol me prometiste.

Otras veces, tu piel, en el apego,
abrasaba la loca fantasía,
abrasaba mi gris melancolía
el manto de tu luz y puro fuego.

Hoy veo en el jardín la eterna rosa
sostenerse regada en la frescura
de las noches serenas, la ternura.

Pero persiste en mi ebriedad celosa
el miedo de tenerte y no tenerte,

el miedo a la mañana de perderte.

miércoles, 19 de agosto de 2015

Radio Penitenciaría

¡Buen día, presidiarios!
Os habla el Gran Perverso,
con la misión perpetua
de insuflaros aguante,
ánimo y perspectiva.

Abrid vuestras ventanas
y ved el alto muro
(el gran triste amarillo),
freno de toda dicha
y de toda mirada.

¡Vamos! ¡Vamos! ¡Arriba!
Erguíos, observad
más allá de los muros
el cielo, el sol, los pájaros,
la ansiada libertad.

Tú, marica, el último
de las dos mil ventanas:
saluda a tus cochinos;
exígeles en público
que cumplan las promesas
dadas en el instante
de la gloria al señor
de los cielos eróticos;
que cumplan estos chanchos
la palabra de amarte.

Tú, ciego violador,
muéstrate penitente,
contrito y di “jamás
repetiré mi crimen”.
Ella sigue su vida,
y observa las ochavas
con su temor a ti.
Saluda, da el ejemplo.
Levanta tu oración
con descaro real.

Drogadictos, ladrones,
verdugos de inocentes,
engendros desviados,
envidiosos, lascivos,
psicópatas del canto,
ruinas de la esperanza,
criminales de sueños,
cangrejos de la gloria,
crónicos mentirosos:
¡salid de vuestro encierro!

Abandonad por hoy
la reclusión del yo.
¡Todos a idealizar!
¡Todos a sonreír!
¡Todos a la emoción!

La mañana es pura,
la vida aún es vuestra
—el futuro también—,
y es vuestro el cielo, el sol
del hombre que está libre.



martes, 11 de agosto de 2015

La rosa



Radiante está la rosa en una esquina,
como una reina en cuyo trono exhala
halo y fulgor en la apacible sala,
desbordante tersura femenina.

En el jarrón reluce matutina
con rojos pétalos la ardiente gala,
mientras la luz en gradación avala
la majestad de estética divina.

Arrogante en el tronco cercenado
ignora todavía el desconsuelo
de hallarse en los dominios de la muerte.

El sueño de vivir, cuando truncado,
aunque guarde su rojo terciopelo,
repite de la flor la misma suerte.

Del amar la existencia


Como muchos, yo amo la existencia;
es decir, mi vida en la vida,
el enigma rebelde de la realidad,
el paisaje que surge azul en tu pupila,
el amor que apantalla las nubes del hastío,
la sabia plenitud de mi locura
(que no he podido aún mostrar al mundo),
los límites opacos del aprendizaje,
el duro aprendizaje de la opacidad,
las preguntas del niño azorado ante el místico misterio,
la canción de su cuna,
la lámpara que baja a las cavernas de mi espíritu
y sube apagada porque me han visto descubierto,
la harina, el pan, a los que comen con el pan,
el asombro que nace en cada amanecer,
la risa involuntaria, la espontánea
(recuerdo de otra risa con causa poderosa),
la cuerda que te ahorca sin matarte
(que ahorca y se desata),
el intento de comprenderme antes de morir.

viernes, 17 de julio de 2015

Federico García Lorca

I.- Al poeta en su gloria eterna

Esta noche, alma en pena,
aúllas con el aullido
de las balas asesinas,
sin mortaja y sin destino.

Regresas de los celestes
aposentos del olimpo,
como pluma desprendida
de pájaros peregrinos.

Al frío de la intemperie
y a la luna de testigo,
para cantar tus endechas
como un gitano legítimo.

En tus pérgolas morunas,
es culpa de aquel martirio
que los jazmines se duerman
eternos como el olvido.

Ah, poeta de los valles,
verdes valles granadinos:
es tu sudario la gloria
por los siglos de los siglos.



II.- A España en su eterna infamia

Pero..., ¿qué has hecho, España, con tu estirpe,
en noche de mayor melancolía,
de cantes jondos tristes, de poesía,
clavando sin piedad su corazón?

¿Cómo has hecho? y ¡cuán rápido lo hiciste!
La musa hacía rato que lloraba
sobre el cuerpo arrojado que sangraba
con la boca entreabierta en roja flor.

En qué descuido, España, te perdiste.
Las bestias embistieron los poblados,
destruyeron los códices sagrados,
desprovistos de humana compasión.

Hondas señales truncas para siempre.
Sones de viejos patios de Granada,
donde una voz exhuma emocionada
romances de pasión y eternidad.

Andalucía sufre con el mundo,
¡ay!, madre negligente, haber perdido
al hidalgo poeta, al investido,
al único aristócrata español.

lunes, 3 de noviembre de 2014

La llamada

Después de aquella noche inesperada
em que tuve el placer de conocerte,
casi siempre en mis horas desveladas
soñaba cuándo volvería a verte.

No podía yo buscarte. Pensaba
que la llamada de los sentimientos
de la razón no puede ser esclava,
como es de la distancia y de los vientos.

Ansiosamente pasaba los días,
y mi existencia trémula seguía
soñando terca con que ya me amaras.

Anhelaba yo que, secretamente,
te llegara el aullido de mi mente,
hasta que un día (¡que es hoy!) me llamaras.

sábado, 25 de octubre de 2014

Es mi deseo que Dios cambie

Imploro porque Dios cambie su cara
de inhumano rencor y de castigo,
que no pregone amigo ni enemigo
y que nos mida con la misma vara.

Que sus Ojos observen la entereza
del hombre, cómo vive en este mundo
con un dolor eterno y pudibundo,
en este paraíso de incerteza.

Que guarde más piedad de nuestra impura
condición humana envuelta en velos,
de nuestros desvaríos y desvelos,
de su obra plagada de locura.

Imploro porque Dios toque a mi puerta
y se retracte de la rosa muerta.


jueves, 9 de octubre de 2014

Héroes anónimos


¿Adónde fue la envanecida gloria,
tanto arrojo, tanta sangre, tanta guerra
empapando con lágrimas la tierra
y de sangre de héroes la historia?

Hoy el cielo en la lívida memoria,
a mi mirada lánguida se aferra,
y en la neblina muda se destierra
el arrogante grito de victoria.

Ay, despojos del bélico destino,
ruinas de mausoleos y pendones
cuyo esplendor eternizaba el mundo.

Hoy borroso se aleja  el pergamino
de aquellos crueles tiempos; y los dones 
de la pasión, hacia el olvido inmundo.


jueves, 11 de septiembre de 2014

El cofre de la vida

Es amplio cofre de pasión la historia;
guarda joyas de anécdotas perdidas
desde el tiempo ancestral: valientes vidas
e insignes hechos de renombre y gloria.

Ajenas de la luz en la memoria
de la muerte, pasiones presumidas,
sueños de amor y lágrimas vertidas
descansan en la yerta vanagloria.

Percibe el alma el inmortal latido,
teatro vuelto muda resonancia
dormitando en la noche del olvido.

Sé que seré también aquel gemido
aumentando del tiempo la distancia
a todo lo vivido y su arrogancia.


martes, 9 de septiembre de 2014

Te amo desnuda


Nunca hubiese podido amarte
con firme pervivencia
sin tu desnudo cuerpo reposando
en el lecho de mi memoria.

Eran
tus senos temblorosos
ofreciéndose gravitantes,
tu deslizar descalzo
sobre la alfombra de mi dicha,
la profunda quietud
de tu cuerpo dormido en el paréntesis,
algunas de las tórridas alarmas
que resuenan aún irresistibles.

Tu femenina broma
de querer-no querer,
huyendo del delirio y regresando,
retenía invariablemente
mi amarga voluntad de prescindirte;
y como un pájaro de siempre estío,
mis vuelos recorrían órbitas astrales
en torno a tu existencia.

Nunca hubiese podido, por ejemplo,
amarte en las veredas coloniales,
rociado de fragancias del jardín de tu madre,
con la noche negándome tu rosa,
mi loco corazón
latiendo de ansiedad en tus oídos
y saturado de decencia.

Si te amo, así, desnuda,
es porque descubrí las ocultas distancias
de tus zonas erógenas,
y porque al conocer más mujeres desnudas,
un desolado invierno cayó sobre mi cuerpo.

martes, 2 de septiembre de 2014

Te robaré la duda

Espérame en la sombra de tu risa
bajo la parra mustia.
Oscurecido por acorde angustia
recobraré la claridad omisa,

el entrañable cielo
donde los dioses hierven maceradas
hierbas de amor, creando alabeadas
plumas meridionales para el vuelo.

Sueña que me deslizo, cual ladrón
en la noche desnuda,
por tu hendija de blanca evanescencia,

hurtándote la duda,
para que logres presentir mi urgencia
por preparar valija y corazón.


viernes, 29 de agosto de 2014

El emplazado


Buscan acometer contra la mole
de mi feudo muy bien amurallado.
Las ansias del pillaje y la piel tersa
de nuestra reina tientan sus deseos.

Así mismo, vencer la testaruda
negación a los ímpetus tiranos,
pues odian que los simios, en las ramas,
contra el león regente satiricen.  

Me advertirán en vano sus palabras:
«He aquí el hombre que vino a desplazarte»,
señalándome un pobre desdichado
a quien acucian hambre y mil demonios.

Les digo a los que buscan intimarme:
«el hombre que trajeron soy yo mismo,
que vino aquella vez, cuando creyó
que era, del que fue, su reemplazante».

martes, 19 de agosto de 2014

La calle de mi niño


Desplazado por una calle rutinaria,
ni ladridos de perros furiosos tras las verjas
logran interrumpir
la placidez de su paseo.

Camina como si nunca
fuese a conocer las calles oscuras,
las calles implacables
infestadas de prostitutas y borrachos.

La risa pelirroja también se encuentra ahí,
a media cuadra de la bocacalle,
sobre la misma acera, 
para insistir en la coloración de los sucesos.

No intuye el niño que la calle
dejará de ser suya para ser solo mía.
No sabe que las cosas
fijas en sus lugares: el asfalto,
los cables atestados, las verjas
exageradamente altas,
son entes semiahogados por el tiempo
tratando, sin embargo,
de salvar a mi niño del olvido.