viernes, 23 de octubre de 2015

Quevedo




Preciso es que Góngora y Argote
responda a mi soneto con altura;
pues si el reto lo vence con ventura
hará que la cantera no se agote.

Honro sus versos, oro son, lingote
que irradia como el sol en su alma oscura;
y en mí también, pues, mía es la pura
agua que riega del jardín el brote

que florecen en versos populares,
reinando aquí en Madrid como cantares,
que la gente repite de memoria.

Preciso es que gane yo en la tierra,
para el delirio póstumo, esta guerra,
para mi alma la miel de la victoria.

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