domingo, 10 de diciembre de 2017

La muerte en el caserón

La muerte en el caserón

En un retiro del viejo caserón,
donde el abuelo vive dócilmente
entre cuatro paredes,
va emigrando la vida.
En el gran patio de un día cualquiera
—hoy es un domingo cualquiera—
la resolana del tórrido verano
embiste contra él
y contra el perro bajo el viejo mangal.
Se desvanecen las estancias
como detrás de los recuerdos;
y en los altos rincones bajo techo,
al modo de otro paraíso oscuro,
—reino de las arañas—,
persiste ante sus ojos de anciano vacilante
el infinito constelado de su alma.
La luna matinal
emana fuera de su órbita,
mientras la vida
pende de la razón gravitatoria y última.
Para nuestro guerrero moribundo,
es como si en el cuarto antiguo
acechara la muerte, murmurando:
“es cierto la demora,
pero no cambio ya de parecer”.

No hay comentarios: