domingo, 29 de mayo de 2016

Pálidos muros




Qué lejos se encuentran aquellos muros
amarillos, pálidos de tristeza.
Qué rebelde olvido. Días impuros
caminando con la gacha cabeza.

No entiendo por qué el rencor no domina
mi espíritu tanto tiempo ultrajado;
y mi mente cómo hoy no imagina
venganzas atroces, pérfido enfado.

Los recuerdos brotan libres de odios,
aunque llegan con brutos modales,
con risas grotescas, bufas, banales.

Porque son los versos fieles custodios,
encendidos rayos, fausta armadura,
ante aquella triste y larga tortura.


No hay comentarios: