martes, 1 de marzo de 2016

La mesa vacía




Estás sentado
sobre el ala de la memoria,
y desayunas las frugales historias
de las quimeras,
el pan caliente 
oliendo a niño alborozado,
naranjas libres, 
sandías al alcance de la risa,
y una canción 
modulada por lluvias entre dientes.

Mas hoy, ya no sonríes. La terca realidad
—barco fantasma a la deriva—
se está llevando tu lúcida existencia,
con sus velámenes 
desplegados al cielo,
hacia el breve futuro.

Eres olvido. Desde el puesto vacante
observas mudo la insufrible distancia,
la eternidad ignota de la mesa fría
y el desayuno donde ya no aconteces.



Variación de la mesa vacía

Sentado estabas sobre el ala del día
desayunando las frugales historias
de antiguas primaveras,
el pan caliente oliendo a niño alborozado,
café con leche, jaleas al alcance de la bulla,
y una canción modulada por risas entre dientes.

Hoy estás lejos. La brusca realidad
—barco fantasma a la deriva en la memoria—
se fue llevando tu lúcida existencia
con sus velámenes desplegados al tiempo.

Eres olvido. Desde el puesto vacante,
te aplasta el despotismo de los años,
la imagen inclemente de la mesa servida,
el desayuno donde ya no aconteces.





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