sábado, 5 de marzo de 2016

La brutalidad del hombre





                                        








   La civilización no suprime la barbarie, la perfecciona.
          Voltaire



En plenas y atestadas urbes
siguen matando como a hormigas.
No lo hacen como a vacas, como a cerdos,
como a pollos, como a los peces
en ultramar,
con pericia y delicadeza
y con sentido e interés humano.
No lo hacen. No lo harán.

Salvajemente lo hacen, políticamente,
tal como lo requiere
la barbarie de nuestra evolución,
nuestro indestructible destino.
Y asentimos en coro leyendo los periódicos,
siguiendo el derrotero
de la crueldad.

De esta manera,
torpe es morir sin causa, sin qué ni para qué;
como astuto, pedir más guerra y muerte.
Aquel que más atrocidad llamara
sería siempre vivo y en la matanza un héroe.
Y es aquí donde lo absurdo se mezcla
en mi mente con la consternación.


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