jueves, 7 de mayo de 2020

Cambio de rumbo

A veces advertimos que las fuertes ventiscas
nos llevan a perder el rumbo de la migración
para arrastrarnos a regiones rudas,
haciéndonos perder
unos meses de gloria en los nutridos pantanales.

Entonces nuestro plan de vida se disloca
bajo ese peso de extraviado presente,
y dejan de existir los sueños de la estación benigna.
Nos abruman los ciclos caóticos de lluvia y tempestad,
y todo el tiempo nos acosan los negros nubarrones,
desesperadamente lejos de las brisas suaves y del sol.

Tus alas, a la fuerza replegadas,
intentan no perder la certitud
de una pronta reparación del clima,
y tu memoria no deja de oír el áspero crujido
de los sustanciosos insectos masticados.

miércoles, 6 de mayo de 2020

Elogio de las cucarachas

Audaces blatodeos que pillan los detritos,
ocultos en la noche;
llegan acumulando en la memoria
pisadas de desprecio, repulsa de los hombres,
la vil persecución.

Llevando la ataraxia, el tozudo designio
en firmes cromosomas,
absorben los diluvios de venenos,
se entregan a la muerte, y surgen más curtidos
en la resurrección.

Tenaces como el virus, avizores, estoicos,
se prenden a la vida;
y en canto de pasmosa realidad,
imponen el empeño, la meta irrevocable
de vencer la extinción.

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Las cucarachas van cargadas de bacterias...
(Ja ja ja); ¿solo eso? Además de asquerosas
son temerarias y peligrosísimas.
Enfermedades e infecciones
que contienen en su pequeño caballo de troya:
Coli, Salmonela, Fiebre Tifoidea, Streptococcus,
Gastroenteritis, Cólera, Disentería, Lepra, y sigue y suma.

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Tres cosas que eternizan a las cucarachas:
restos de comida, lugares húmedos, basura. 
(¿Podríamos desprendernos de ellos?).
Muchos sostienen que es posible
exterminar las cucarachas.
Mas bien expresan un deseo.

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Sería deseable para tu mujer que en tu casa
nunca entraran las cucarachas; tienen mal aspecto,
asustan y dan asco. En verdad siento mucho:
a las cucarachas les importa un rábano tu esposa.

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Las cucarachas, como el resto de los seres vivos,
son fuentes de proteínas para aves,
mamíferos, anfibios y seres humanos;
entre estos, Papillón (le fue gran ayuda en su prisión).

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Se alimentan las cucarachas de materia orgánica
en descomposición, elaborando grandes cantidades de nitrógeno,
que al caer a la tierra la enriquecen de nutrientes, para provecho
de plantas, animales y seres humanos.
Estás a tiempo para retractarte de tu herejía.

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¿Qué pasaría si las cucarachas desaparecieran de la faz de la tierra?
Tal hecho no le deseo al planeta. Estos indeseables bichos
son más fundamentales que la vaca
en la cadena alimenticia.

martes, 5 de mayo de 2020

No te extraño


Escucho un jazz latino que me hace comprender
cuán insondable es tu coartada para dejarme.
¿En qué salón de baile estás danzando?
Estoy aquí en este cuarto alternativo
como un jamón ahumado en la intemperie.
Ya ves que no te extraño,
no deseo siquiera ver un ovni contigo.

Me harté de tu bohemia retractada
y de la falta de alcohol en nuestras charlas.
Mis halagos con énfasis
ahora me los llevo a la cocina,
y tu falsedad se halla en la sartén con huevos fritos
que desayunaré cuando te olvide.

¡Maldita!, ¡cuaánto me cuestan tus rencorosos avispones!
No lloraré cuando me dejes. Solo diré que fuiste
el gigante amor de mi vida. El más grande.
¡Sal de mi mente! ¡Sal!
Me estoy librando de tu posible regreso a mí
para morir matando.

Para nada te extraño. Para nada.

sábado, 2 de mayo de 2020

Metástasis del verso


Te sientes complacido cuando 
surgen palabras silenciosas, nobles y azuladas,
y la belleza llueve desde las imágenes
sobre tu corazón entusiasmado,
y la voz del poema se levanta
con el ritmo candente de la sangre
para cantar con todos sus recursos
el estandarte y la corona.

Ahí la gloria ofrece
las brújulas, las luces de los faros,
el navío que desea transportar
las ambiciones satisfechas.

De aquel sueño de la adolescencia
son tantas tachaduras,
tanta guerra callada, la victoria
de tu aleteo para no caer.

Domingo contigo

Recuerda mi memoria transeúnte
un perro olisqueando mi silencio interior,
una calle rendida bajo la sombra de los pálpitos, 
una playa sin mar.

Nada me incumbieron las puertas, los destinos,
hojear los periódicos, la llovizna cansada
y el olor del ozono.

Observábamos las paredes
del pequeño mundo que urdimos.
Nadie escribió ningún graffiti.

En el crepúsculo
habíamos depuesto a las palomas,
y la luz se perdía vaporosa tras las persianas
hiriendo los clamores de la piel.

Quizá la primavera había llegado 
cuando murió la tarde,
o pasaron las lluvias y el otoño,
o todos los puñales se volvieron rosas,
o nos hicimos cómplices de Dios en las estrellas.

Y no sé en qué momento nos dormimos
mientras el mundo seguía con sus nimiedades.

jueves, 30 de abril de 2020

Mientras duermes a mi lado


En el silencio de la madrugada
aprendo a enumerar
las palabras de amor que nunca te escribí,
las palabras que quiero decírtelas ahora,
aunque creo que me ha mordido
la venenosa víbora del tiempo.
Insomne en nuestra cama
sufro el cielo vacío de tu espalda.

miércoles, 29 de abril de 2020

El viejo león

Verás y sentirás, viejo león,
todo el tiempo de vida que te sobra
cómo juegan las púberes leonas,
cómo se ahonda el pujo del amor.

Vencido y perseguido por insectos
verás pasar siluetas excitantes
lanzando sus efluvios en el aire,
irresistibles en sus contoneos.

Tumbado sobre el prado, sin aliento
para la gloria audaz del apareo,
en tu débil conciencia sufrirás

sanción y migración de la manada,
el ciclo misterioso que adelanta
tu fin en la salvaje soledad.

lunes, 27 de abril de 2020

Argumentar la tregua


—No es que no te quiera,
pero necesito estar sola.
—¿Y qué de nuestros proyectos,
del futuro que soñamos juntos?
—Por ahora deseo estar en el presente.
Reencontrarme. Volver a sonreír.
—Entonces, ve a buscar las fotos nuestras,
desempolvemos nuestras risas del pasado.
—No entiendes: sonreír para mí misma.


jueves, 23 de abril de 2020

La alcoba sagrada

Tendida en el desorden de las sábanas,
bajo la atmósfera sagrada de los templos,
en el abismo de la hermosa oscuridad,
como diosa desnuda en placidez,
duermes ceñida a la almohada.

Anoche fuiste mía, palpitante,
tigresa de la noche entera,
y hoy amo este feriado con tu cuerpo dormido
en la mañana lánguida de otoño,
donde se oyen los pájaros frenéticos
y alejados sonidos rumorosos
de la vida en la calle.

Rodeo las planicies de tus muslos y espalda
mientras, en la penumbra,
se encienden leños en tu piel,
bosques de mi existencia.

De puntillas, recojo el libro y salgo
con el enorme alivio
de haber vencido los obstáculos
de la profanación.