miércoles, 18 de mayo de 2016

Vida gregaria





Llueve, truena,
se desata la tempestad.
Mi espíritu celebra.
Ama la locura del clima,
la intimidad del infinito.

A lo lejos,
en un altoparlante, suena 
una canción chillona de los sábados.
Mi conciencia maldice.
Odia el ritmo ramplón.

La brusquedad del clima
interrumpe la música,
y tras ello,
en el mutismo de la noche,
se escuchan
nuevos retumbos de la atmósfera
y el seductor zureo de la lluvia.

Me zambullo en la brisa fresca.
Amo el estanque hondo de la vida.
La inmensidad de nuevo me descubre.
Regreso feliz a mi Yo.


No hay comentarios: