sábado, 26 de marzo de 2016

Kafka




La puerta ya sin llave y entornada.
Sobre la mesa varios manuscritos:
desgarramiento crónico, y espada
que apunta con destellos infinitos.

Enfermo cuerpo, mente fatigada
que destila vejámenes y gritos;
en lucha con la sangre deshonrada,
halla la luz en los secretos ritos.

En las hondas raíces del sionismo
indaga la respuesta, y avizora
lo indestructible del destino humano.

Y cuán fácil, caer en el abismo
el individuo hombre, cuando aflora
la muerte y hace todo esfuerzo vano.



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