viernes, 13 de noviembre de 2015

Cumplir el ciclo




Si la aflicción de haber inadvertido
el presagio en aquella bocacalle
fue creciendo cual polvo que acumula la suela del zapato,
y hoy ensucia el felpudo del vestíbulo
donde la vida es cansancio, paréntesis de tiempo.

Si el estar sin remedio en el trayecto,
sin saber todavía el nombre de la calle,
aturdido y exánime de no encontrar alguna referencia,
letreros familiares, molduras de una casa vieja,
grafitis desgarrados que prueben la verdad
del rumbo que llevamos.

Tendremos que admitir del curso de la vida la maraña,
y hurgar en la congoja, como una fiera herida
desangrada en el páramo enemigo,
con ganas de seguir luchando por las metas del sueño,
siempre con muchas ganas y sin claudicaciones,
hasta cumplir el ciclo natural que a cada uno corresponde,
agradeciendo aquel instante en que una cópula nos hizo.



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