miércoles, 28 de octubre de 2015

Sumario de lo hecho

  
    

Quisiera perpetuar el letargo del aire que aspiran mis pulmones
como parálisis del sueño o mordedura de serpiente;
así este tiempo último, de buenas fuerzas todavía,
valdrá para destruir aquellas dudas apremiantes.

Este montón de antiguos acordes sofocados de las musas
saldrán en reflexiones íntegras, quizás un tanto crudas,
de la mente que lucha palmo a palmo en su bosque invernal
por el sereno aliento que vuela justo el completar de sus hojas valiosas.

La fecunda frescura del alba en todas mis ventanas
me traerán la inspiración que me rescate del pantano;
y, entonces, sol y brisa solamente, como domados dioses,
serán testigos de aquella elegía lenta que revuelve la paz en el reposo.

Una vez salvaguardadas las lluvias retornando a sus cielos,
ardiente todavía el corazón en su partida,
hablaré de las horas encendidas, de ese rojo imposible de la rosa,
como el vuelo de un pájaro que busca su adecuado final.


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