domingo, 9 de octubre de 2016

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Razón de nuestro viejo amor


Nuestro maduro amor se ha vuelto racional,
tan meditado, que nuestras desavenencias
desaparecen rápidamente
bajo las charlas lógicas.

Nuestra armonía nace de las amenazas
de fuerzas temporales, 
como de aquellos dioses griegos
que forjaban sus reinos de trozos de rutinas
(habían dioses para casi todos 
los actos de la vida).

Fue penoso, al principio,
amarte bajo condiciones tan dogmáticas;
pero, más tarde, poco a poco, 
fui consintiendo amarte así,
porque mi corazón ya no soportaría
el ímpetu animal absuelto.


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