lunes, 25 de abril de 2016

Sin rumbo




A nadie le deseo
este percance de mi quilla.

El río está estrujando
el cuello de botella.
Las aguas pasan a empujones,
y el caudal de las voces líquidas
presiona en la garganta cónica.

Rebelde y agresivo va formando bahía
en mis orillas fértiles, inundándolo todo.
Cansado estoy y tengo miedo
de andar y desandar a la deriva.

Fluir es el propósito
y no esta inundación de la esperanza
donde flotan anárquicas las boyas,
perdido el cauce principal de la corriente.


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