sábado, 21 de junio de 2008

En el laberinto

Doloroso de ti,
doblado estoy sobre tu rostro sepia,
repetido en tus ojos
de los días sin verte.

Y este tiempo que abate
como fiera incansable en su arrebato,
con su garra filosa
me clava soledad en la garganta,
y sangro en agonía
en el páramo triste de tus besos.

Desde el mantel bordado de la noche
la luna alarga su irradiado brazo
hasta mi rostro en sombra
y lo inunda de plata en el espejo.

Las estrellas titilan
en la gula lejana de sus brillos
apáticas a mi futilidad.

Y ahí, en la oscuridad de mis ojos cerrados,
te descubro en la risa,
escondida en el juego del desnudo
en la noche que el alba despedía
con mis ojeras nunca cansadas de mirarte.

Ahí, en el laberinto del descuido.

1 comentario:

Rosalia Linde dijo...

¡Bravo! fantástico poema. Tiene unas metáforas elaboradas y plenas de significado y es muy original. Es el segundo que te leo en tu bitácora y realmente me gusta cómo escribes. Hay cierta tristeza en tus escritos, pero también se puede decir de los míos que hay cierta rebeldía e irreverencia. Todos los poetas tenemos nuestro propio estilo.
Me encantaron los últimos versos. Fue un placer pasarme por tus letras. Un beso muy fuerte.

Rosalía