Al despertar
del hondo sueño encadenado,
esquejes de utopía
reclaman su estallido en la existencia.
Tus manos se insinúan con redes anhelantes
al lúdico batir de mariposas
(¡recolector de alas!)
Búhos están tus ojos a los sutiles aleteos,
al hilo enmadejado de sus ímpetus,
al ayer en el sol de la inocencia.
Con más brío que nunca
tu boca, herida en la mudez,
estalla con la fiesta del torrente,
lavando el verbo,
devolviéndole luz al adjetivo.
Hoy vuelves al placer de vislumbrar
tu rostro en ese espejo: la palabra.
jueves, 14 de abril de 2016
domingo, 3 de abril de 2016
Frío
¿Frío? Sí, mucho frío,
poeta, en las entrañas.
La arrogancia de antaño
su brío derrochaba;
hoy, aludes humildes
la tienen sepultada.
Los gestos se han rendido
en la sonrisa muerta,
acalambrados, duros,
en congelada mueca.
Como frutos carnales
maduran en el hielo,
la languidez del alma,
la soledad, el miedo.
¿Frío? Sí, más que nunca,
poeta, compañero.
sábado, 2 de abril de 2016
Poético fervor
Antes de ti, jamás la luz —sus rayos—
estallaba con ímpetu en mi mente,
ni en la piel de la flor iridiscente
cuando ardían sus pálidos desmayos.
Antes de ti las noches eran lentas,
implacables, sin luna, sin destino,
vano el esfuerzo, duro el desatino,
lluvias sobre planicies cenicientas.
Luego de ti, se embriaga de canciones
mi corazón, mis venas, de emociones
en el mar del vocablo que me nombra.
Su rostro azul se enciende y se propaga
en olas infinitas, y se apaga
lentamente en la herida de mi sombra.
estallaba con ímpetu en mi mente,
ni en la piel de la flor iridiscente
cuando ardían sus pálidos desmayos.
Antes de ti las noches eran lentas,
implacables, sin luna, sin destino,
vano el esfuerzo, duro el desatino,
lluvias sobre planicies cenicientas.
Luego de ti, se embriaga de canciones
mi corazón, mis venas, de emociones
en el mar del vocablo que me nombra.
Su rostro azul se enciende y se propaga
en olas infinitas, y se apaga
lentamente en la herida de mi sombra.
viernes, 25 de marzo de 2016
Es infame este dolor que siento.
Para mi nieto Joaquín
domingo, 20 de marzo de 2016
Primer vuelo en avión
Era yo todavía un escolar
cuando me cupo viajar con mi tía
por primera vez en un avión.
Arrinconado junto a la ventanilla,
observaba con reproche su calma, su relajante
disposición a hojear la revista que había sacado de su bolso,
porque sin duda necesitaba yo su ayuda
para sortear el miedo a mi primera experiencia entre las nubes.
En la fila opuesta, otro niño me observaba con complicidad,
sin abrir nunca la lata de galletitas que llevaba en el regazo,
aunque no dejaba de darle vueltas y vueltas,
dando a entender que su deseo era abrirla, y quizás convidarme.
Al despegar el avión, abandonó su lata,
sus manos sólo atenazaban el posabrazos,
y sus ojos se cerraron con fuerza tras sus gafas de carey.
Entonces comprendí que el coraje, del cual siempre carecí
para conquistar el amor de la pelirroja y sonriente Zully,
dependía únicamente del empeño en el dominio de mí mismo
para no temblar ni cerrar los ojos al caminar a su lado.
lunes, 14 de marzo de 2016
La otra hora
La noche va cayendo
lentamente
en el frío estupor de la
alborada.
Soy el insomne de la
sombra alada,
la aguja del reloj
omnipotente,
el río hacia el océano
infalible,
la distancia que en cada
atroz segundo
se acorta, y nos recuerda
cómo el mundo
se vuelve cada vez más
intangible.
Con presteza el hogar
calcina el leño
mientras espera su final
ceniza.
La conciencia, a pesar de
todo empeño,
no logra desprenderse ni
un instante
de padecer el fuego que
agoniza
en el humo de un pánico
incesante.
jueves, 3 de marzo de 2016
Intimidades
Nadie me
observa,
estoy en
absoluta intimidad,
en el
privilegiado silencio de los insensatos,
y puedo
recrearme en todas las fantasías vedadas,
arrancarme
las alas en los abismos de mi soledad,
sin
aprensión alguna a la indecencia.
sábado, 27 de febrero de 2016
Veracidad de amar
En el mundo frío de mi tristeza
sigo yo esperando que el desaliento
del rencor reponga mi fortaleza
para superar este vil tormento.
Que prorrumpa libre de la memoria
los ardientes ímpetus de tu ser,
y que la desdicha de nuestra historia
muera en el perdón de este anochecer.
Sigo yo esperando la luz divina
que ilumine el rastro de la distancia;
y, en nuestro destino, la fiel constancia
vuelva a reencontrar nuestro viejo amor.
Sigo yo esperando la vespertina
lluvia en que mi sed saciará su ardor.
sábado, 6 de febrero de 2016
Frente al palacio de gobierno
Manifestación popular en Asunción del Paraguay
el 23 de octubre de 1931.
¡Salid! ¡Salid patriotas a las calles!
¡Alzad la voz! ¡Gritad con alma y vida!
Nadie debe callarse ante el agravio.
¿Qué dirán vuestros hijos de vosotros?
¡Salid! ¡Salid patriotas a las calles!
La patria fue ultrajada gravemente.
El ánimo exaltado traspone los zaguanes
y trunca la modorra de la oscura enramada.
Sobresalta al chiquillo que dormía en la hamaca
y enmudece de miedo el alma femenina.
El ánimo exaltado reclama en los jardines:
¡Echad a los intrusos! . . . ¡Muerte al invasor! . . . ¡Guerra!
El palacio de gobierno
fue testigo de aquel grito;
el palacio de gobierno
y la sangre derramada.
Los jardines son testigos
de los cuerpos que cayeron;
los jardines y las balas
y la rugiente metralla.
¡Callad! ¡Callad patriotas en las calles!
Vuestro reclamo es innecesario.
Sangrando en los jardines del palacio,
con fuerza de racimo y en silencio,
los muertos gritarán vuestra protesta,
los muertos en la historia para siempre.
viernes, 29 de enero de 2016
Tarde lluviosa
En esta tarde apática y lluviosa,
mientras se oye el entonar lejano
de un gorrión, un recóndito desgano
me oprime con sus pétalos de rosa.
El espíritu, en gris melancolía,
se abandona a la azul contemplación,
y gana la crucial revelación
del mágico suceso de este día:
la fresca lluvia que la tarde moja,
los jardines inunda lentamente,
y al rosal inmutable la deshoja…,
es en la eternidad irrepetible.
Es mi herida —dolor intermitente—
que sangra por el tiempo irreversible.
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