miércoles, 4 de septiembre de 2019

Perturbación en la noche

Estás sentado frente a la pc
con las ventanas bien cerradas por el frío,
lejos de tus amigos europeos,
lejos del mar.

Es pura noche ya.
El vecindario fue a dormir,
mientras tú sigues inclinado sobre la pantalla
buscando presentir la derrota del tedio.

Vagabundeas por las manchas
de las paredes desgastadas,
y luego te diriges hacia la esquina de tu ser,
para observar los últimos vestigios
de tu aptitud que empieza a devastarse.

Mucho tiempo has vivido en este hogar,
con su jardín pequeño y su enramada,
donde la vida se prolonga en torno a ti,
y las aves y el cielo más que nunca te pertenecen.

Mas, como siempre, a nadie tienes esta noche
para beber contigo,
para vencer la niebla, los oscuros abismos.

Sigues buscando el éxtasis
en el lugar equivocado.

Retráctate, no tienes mucho tiempo.
La noche empieza su agonía
y sigue siendo tácita tu soledad.


martes, 3 de septiembre de 2019

Bajo la bóveda azul


Cuando el cielo asume su reinado enérgico,
cuando se embravecen las aguas del mar,
y sólo sirenas y náufragos pueblan
las frías regiones de la noche atroz,

traslado mi alma, venciendo los piélagos,
a la conjurada manifestación,
donde participo de choques violentos
en el centro mismo de la adversidad.

Quiero ser espíritu de aquellas ráfagas
que en días y noches de eterna labor,
en las duras piedras y al son de las olas,
esculpen el rostro de la eternidad.

Que siempre retumbe en la inmensa bóveda
mi grito instintivo, humano y mortal,
e infinitamente sus ondas sonoras
penetren punzante el enigma azul.

Que oigan los dioses mi clamor efímero,
mi canto impotente de humana pasión;
me cubran de roca, de duro granito,
para la victoria de mi soledad.

Hágase la voz


Conocí a un hombre afable
que un día comenzó a refunfuñar
porque el futuro le quedaba chico
para la gran tarea que le debía al mundo.
¿Quién era el endemoniado profeta?

Pasaba el tiempo
y no lograba revertir su sentimiento:
carecía de exaltación:
se pasaba horas hurgando
en sus bolsillos vacíos.

¿Qué será de su espíritu, de su salud mental,
pues esta noche nuevamente
el insomnio lo envuelve en su vacío,
y el alba no le trae todavía
la lluvia mansa, el cántaro de estrellas
donde beber sus nuevas fantasías?

¿De cuál estratagema
hará uso para encontrar
la puerta al cielo de su infancia,
aquellas risas inocentes del pasado
atascadas en un jardín inolvidable
de la memoria malherida?

¿Regresará a su antigua trasnochada
donde la luna lo mira y lo avergüenza
porque no logra confesar sus emociones?
¿Regresará a la gloria del suplicio,
a la sangre que mana sin tiempo y sin medida?