jueves, 3 de noviembre de 2016

Mi mujer ante el espejo




Como en grácil actividad
se desprende del traje fatigado del día,
observa en el espejo su rutina
y mete allí dentro sus ganas de velar.

Observa el largo desprender de su cabellos,
la fatiga expirando de su rostro,
sus pechos fuera del sostén
como una marquesina de la noche.

Me entrega su perfil desnudo, muy segura
de haberse convertido en sugestión,
ofreciéndome confiada su melodía

de amoroso silencio.

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