sábado, 26 de septiembre de 2015

Poecidio


                       “que me disculpen los poetas, voy a estropear la poesía si es preciso.”
                                                                                                                               E. R. Aristy

Tengo mis dudas: pienso que este texto no debiera salir a luz
en un foro de poemas: en sus líneas he desistido de buscar la belleza
a través de los tantos re_cursos extraídos de los ríos de la retórica;
he desistido, también, de procurarle un ritmo congruente, sin prosaísmo,
algunas gotas de agua de la pila musical que lo bautice, lo cristiane,
para ganar la redención y croar, como un ángel sapo, más allá de la laguna.

Lo escribo así, con tosquedad, tal como me veo cuando me duelen las tripas,
cuando rompo el teclado tratando de ganarme el callo de los dedos,
cuando me atacan las ganas de escribir con apenas diez vocabularios,
cuando ignoro al poeta, a la estrella miserable del poeta.

Mi atrevimiento, mi desvergüenza poética se debe
a un arrebato existencial de estropear la poesía, pues todo el tiempo
mi corazón apenas ya resiste, y sólo resta ir cavando su tumba
porque despiadadamente me va matando su dulce veneno.



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