sábado, 15 de octubre de 2016

.Razón de nuestro viejo amor

Nuestro maduro amor se ha vuelto racional,
tan meditado que nuestras desavenencias
desaparecen rápidamente
bajo las charlas lógicas.

Nuestra armonía nace de las amenazas
de fuerzas temporales, 
como de aquellos dioses griegos
que forjaban sus reinos de trozos de rutinas
(había dioses para casi todos 
los actos de la vida).

Fue penoso, al principio,
amarte bajo condiciones tan dogmáticas;
pero, más tarde, poco a poco, 
fui consintiendo amarte así,
porque mi corazón ya no soportaría
el ímpetu animal absuelto.





domingo, 9 de octubre de 2016

Más allá de los pasos




¿Advierten estos pasos
el abismo que espera, la fosa cálida,
tras el remate de la marcha?
¿Advierten la negrura y el olvido,
aunque fulgure el sol eternamente,
que reinarán sobre el camino trunco?

La noche pierde su canción de luna,
su inmensidad de estrellas;
y el cielo, ciertamente, retorna a su infinito
en la ausencia de ritmo en los violines.

El estallido del silencio,
el eco mortecino del poema,
sostendrán la caída de los pasos
más allá de los días.



sábado, 1 de octubre de 2016

Noche de pasión desnuda

¡Qué noche aquella de pasión desnuda!
Selene descubría, generosa,
la piel tostada, la inquietud boscosa
del mudo pubis, la belleza muda.

¡Cuánta lascivia y ansiedad aguda!
Jardín nocturno de pagana diosa,
aliento ávido de culmen rosa
floreciente; efusión viril, tozuda.

Noche sublime —indómita viajera—
recogiendo en su cántaro de olvido,
hacia el albor, la eternidad amante.

Púrpura alondra  —exhumada esfera—.
En este otoño de arruinado nido
disipa en el adiós su vuelo errante.

miércoles, 28 de septiembre de 2016

Múltiples destinos

Repitiendo el andar en la memoria,
al sortear siniestros accidentes,
aquellos pasos, corvos e imprudentes,
en único pasaje han hecho historia.



Pudieron, sin embargo, a cada paso, 

mudar su dirección, y otros caminos
haber determinado mil destinos
de igual aurora mas distinto ocaso.

Aquellas existencias no vividas
por causa del azar, nimios detalles,
ahora son intransitadas calles
definitivamente enmudecidas.

De los destinos múltiples que soy,
uno sólo forjó mi ser y el hoy.

lunes, 12 de septiembre de 2016

Tesoro

En la noche te mostraré el suspiro
que suelo transitar sobre tu espalda ausente.

A paso firme
—porfiado buey bajo el ardiente yugo—,
abriré surcos
en tu extensión dormida.

Ni la escasez de briosos aguaceros
impedirá el milagro
de la explosión germinativa.

Con brotes de la sed
dibujaré los mapas del tesoro,
y el aroma del frenesí
los guardará en la isla del recuerdo.

En el cifrado pergamino
—mapa del cofre—,
siempre hallaré la ruta hacia tus ganas
en cada despertar de mi codicia.

domingo, 11 de septiembre de 2016

Llovizna en la tarde


La llovizna
no debiera
confundir a los pájaros:
aferrar
a las ramas la duda del vuelo

ni traer tanto abismo
a la tarde
cuando el ímpetu
encadenado está a la silla.


sábado, 10 de septiembre de 2016

Observándote

Casi amanece.
Tu rostro es una rosa en un jardín aún en sombras,
y estoy mirándolo.

Respiras ese aire ajeno a mí,
aire de gaviota que se distrae en la hondura del mar.

En la almohada viertes mi ansiedad de despertarte,
más tu expresión me dice
que dormirás aún por mucho tiempo.

Y luego te volteas
y ya no sé cuáles lastres has arrojado de tu vuelo.

jueves, 8 de septiembre de 2016

Soledad de hermano


Éramos muy unidos.
En las noches de invierno
dormíamos bajo una misma manta.

Mi hermano —niño todavía— ha muerto
hace ya casi cincuenta años.
Mi corazón sigue latiendo como si nada.


miércoles, 31 de agosto de 2016

Travesía

Discurre el capitán (hábil marino
del noble bergantín en puerto anclado):
—Se encuentra en su bogar depositado
la expectativa de mi hostil destino.

Si la nave encallara, yo sería 
de los muelles un triste vagabundo:
beodo, miserable e iracundo,
agonizando de melancolía.

En un vuelco feliz de la fortuna
(compañera leal de antigua suerte)
ya no acongoja la insidiosa muerte
y hoy surcamos sonriéndole a la luna.

Con tesón y avería reparable
sorteamos la dura tempestad; 
nadie ha muerto (¡divina voluntad!)
en la jornada heroica, memorable.

Paroxismo de angustia es hoy pasado
de aquella dolorosa oscuridad:
fuimos presos de mística humildad
ante el miedo a la muerte y al pecado.

Sin rumbo nuestra nave en ruda hora,
enfrentada a la noche, al mar airado
de furibundas olas, ha sumado
más gloria a la leyenda que atesora.

Gracias a la virtud, la indestructible
nobleza del navío y los azares
homéricos burlados, en los mares
acrece nuestra fama de invencible.

Mientras me llega la salobre brisa
aprecio el mar, feliz en la cubierta,
pues el futuro del andar despierta
ensueños que el espíritu precisa.

Al levantar el ancla y los adioses,
al proseguir la ruta del crepúsculo,
recordaremos el terror mayúsculo.
¡Nunca desdeñaremos a los dioses!

La terrible y diabólica experiencia
nos revelaron las divinas leyes:
en el mundo jamás seremos reyes,
e imploramos ante el final clemencia.