sábado, 10 de septiembre de 2016

Observándote




Casi amanece.
Tu rostro es una rosa en un jardín aún en sombras,
y estoy mirándote.

Respiras ese aire ajeno a mí,
aire de gaviota que se distrae en la hondura del mar,
y estoy mirándote.

En la almohada tu rostro me dice
que desea seguir volando,
y estoy mirándote.

Y tu casi imperceptible expresión me dice
que resulta mejor dormir que despertarse,
y estoy mirándote.             

y luego te volteas
y ya no sé cuáles lastres has arrojado de tu vuelo. 
Y yo sólo quiero seguir mirándote.

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