miércoles, 28 de septiembre de 2016

Múltiples destinos

Repitiendo el andar en la memoria,
al sortear siniestros accidentes,
aquellos pasos, corvos e imprudentes,
en único pasaje han hecho historia.



Pudieron, sin embargo, a cada paso, 

mudar su dirección, y otros caminos
haber determinado mil destinos
de igual aurora mas distinto ocaso.

Aquellas existencias no vividas
por causa del azar, nimios detalles,
ahora son intransitadas calles
definitivamente enmudecidas.

De los destinos múltiples que soy,
uno sólo forjó mi ser y el hoy.

lunes, 12 de septiembre de 2016

Tesoro

En la noche te mostraré el suspiro
que suelo transitar sobre tu espalda ausente.

A paso firme
—porfiado buey bajo el ardiente yugo—,
abriré surcos
en tu extensión dormida.

Ni la escasez de briosos aguaceros
impedirá el milagro
de la explosión germinativa.

Con brotes de la sed
dibujaré los mapas del tesoro,
y el aroma del frenesí
los guardará en la isla del recuerdo.

En el cifrado pergamino
—mapa del cofre—,
siempre hallaré la ruta hacia tus ganas
en cada despertar de mi codicia.

domingo, 11 de septiembre de 2016

Llovizna en la tarde


La llovizna
no debiera
confundir a los pájaros:
aferrar
a las ramas la duda del vuelo

ni traer tanto abismo
a la tarde
cuando el ímpetu
encadenado está a la silla.


sábado, 10 de septiembre de 2016

Observándote

Casi amanece.
Tu rostro es una rosa en un jardín aún en sombras,
y estoy mirándolo.

Respiras ese aire ajeno a mí,
aire de gaviota que se distrae en la hondura del mar.

En la almohada viertes mi ansiedad de despertarte,
más tu expresión me dice
que dormirás aún por mucho tiempo.

Y luego te volteas
y ya no sé cuáles lastres has arrojado de tu vuelo.

jueves, 8 de septiembre de 2016

Soledad de hermano


Éramos muy unidos.
En las noches de invierno
dormíamos bajo una misma manta.

Mi hermano —niño todavía— ha muerto
hace ya casi cincuenta años.
Mi corazón sigue latiendo como si nada.


miércoles, 31 de agosto de 2016

Travesía

Discurre el capitán (hábil marino
del noble bergantín en puerto anclado):
—Se encuentra en su bogar depositado
la expectativa de mi hostil destino.

Si la nave encallara, yo sería 
de los muelles un triste vagabundo:
beodo, miserable e iracundo,
agonizando de melancolía.

En un vuelco feliz de la fortuna
(compañera leal de antigua suerte)
ya no acongoja la insidiosa muerte
y hoy surcamos sonriéndole a la luna.

Con tesón y avería reparable
sorteamos la dura tempestad; 
nadie ha muerto (¡divina voluntad!)
en la jornada heroica, memorable.

Paroxismo de angustia es hoy pasado
de aquella dolorosa oscuridad:
fuimos presos de mística humildad
ante el miedo a la muerte y al pecado.

Sin rumbo nuestra nave en ruda hora,
enfrentada a la noche, al mar airado
de furibundas olas, ha sumado
más gloria a la leyenda que atesora.

Gracias a la virtud, la indestructible
nobleza del navío y los azares
homéricos burlados, en los mares
acrece nuestra fama de invencible.

Mientras me llega la salobre brisa
aprecio el mar, feliz en la cubierta,
pues el futuro del andar despierta
ensueños que el espíritu precisa.

Al levantar el ancla y los adioses,
al proseguir la ruta del crepúsculo,
recordaremos el terror mayúsculo.
¡Nunca desdeñaremos a los dioses!

La terrible y diabólica experiencia
nos revelaron las divinas leyes:
en el mundo jamás seremos reyes,
e imploramos ante el final clemencia.

lunes, 29 de agosto de 2016

Singamia


Esta tarde será la gran victoria
de mi locura libre de engendrarte,
gracias a ti, cascada de la selva,
oh, bulbo de mis lirios,
explosión y fusión,
la luna de Virgilio,
la Beatriz de Dante,
la Laura de Petrarca,
la Penélope de Ulises,
la Julieta de Shakespeare,
la Dafne de Apolo,
¿tal vez, tú, Poesía?

Oh, bella mariposa de mis sueños:
hoy estaré en el polen de mis ansias,
con mi delirio de crepúsculo,
triunfante de esperarte.

miércoles, 24 de agosto de 2016

Muerte camino a la laguna

En la gran comarca, la sequía
se revela en arrebato de los dioses.
Seres vivos ávidos
acuden por sed a la laguna.
Cándidos algunos
encuentran la muerte sin piedad. 

¿Qué será de ti, sediento y trágico,
débil, frágil, tras tu armaje bípedo,
revelado y ciego a la acechanza
del depredador? 

Hace tiempo el pájaro no pía.
Dos palabras son un lujo extremo
para la garganta seca. 
Solo por el páramo, 
hurgas las raíces más profundas
para la humedad que te apacigüe. 

Se agrietan los días,
taja el sol, 
cuecen las heridas supurantes,
mientras vas luchando
con demonios fieros del suicidio
que anhelan oír  
el ansia sumisa de la muerte.

Caminas,
merodeas,
tropiezas y caes, y al final
te interrogas:
“¿Qué me matará primero:
el colmillo en el cogote
o esta sed que quema el brío?”