lunes, 14 de marzo de 2016

La otra hora

La noche va cayendo lentamente
en el frío estupor de la alborada.
Soy el insomne de la sombra alada,
la aguja del reloj omnipotente,
el río hacia el océano infalible,
la distancia que en cada atroz segundo
se acorta, y nos recuerda cómo el mundo
se vuelve cada vez más intangible.

Con presteza el hogar calcina el leño
mientras espera su final ceniza.
La conciencia, a pesar de todo empeño,
no logra desprenderse ni un instante
de padecer el fuego que agoniza

en el humo de un pánico incesante.

jueves, 3 de marzo de 2016

Intimidades




Nadie me observa,
estoy en absoluta intimidad,
en el privilegiado silencio de los insensatos,
y puedo recrearme en todas las fantasías vedadas,
arrancarme las alas en los abismos de mi soledad,
sin aprensión alguna a la indecencia.

sábado, 27 de febrero de 2016

Veracidad de amar


En el mundo frío de mi tristeza
sigo yo esperando que el desaliento
del rencor reponga mi fortaleza
para superar este vil tormento.

Que prorrumpa libre de la memoria
los ardientes ímpetus de tu ser,
y que la desdicha de nuestra historia
muera en el perdón de este anochecer.

Sigo yo esperando la luz divina
que ilumine el rastro de la distancia;
y, en nuestro destino, la fiel constancia
vuelva a reencontrar nuestro viejo amor.

Sigo yo esperando la vespertina
lluvia en que mi sed saciará su ardor.


sábado, 6 de febrero de 2016

Frente al palacio de gobierno



Manifestación popular en Asunción del Paraguay
el 23 de octubre de 1931.

¡Salid! ¡Salid patriotas a las calles!
¡Alzad la voz! ¡Gritad con alma y vida!
Nadie debe callarse ante el agravio.
¿Qué dirán vuestros hijos de vosotros?
¡Salid! ¡Salid patriotas a las calles!
La patria fue ultrajada gravemente.

El ánimo exaltado traspone los zaguanes
y trunca la modorra de la oscura enramada.
Sobresalta al chiquillo que dormía en la hamaca
y enmudece de miedo el alma femenina.
El ánimo exaltado reclama en los jardines:
¡Echad a los intrusos! . . . ¡Muerte al invasor! . . . ¡Guerra!


El palacio de gobierno
fue testigo de aquel grito;
el palacio de gobierno
y la sangre derramada.
Los jardines son testigos
de los cuerpos que cayeron;
los jardines y las balas
y la rugiente metralla.

¡Callad! ¡Callad patriotas en las calles!
Vuestro reclamo es innecesario.
Sangrando en los jardines del palacio,
con fuerza de racimo y en silencio,
los muertos gritarán vuestra protesta,
los muertos en la historia para siempre.



viernes, 29 de enero de 2016

Tarde lluviosa

En esta tarde apática y lluviosa,
mientras se oye el entonar lejano
de un gorrión, un recóndito desgano
me oprime con sus pétalos de rosa.
El espíritu, en gris melancolía,
se abandona a la azul contemplación,
y gana la crucial revelación
del mágico suceso de este día:
la fresca lluvia que la tarde moja,
los jardines inunda lentamente,
y al rosal inmutable la deshoja…,
es en la eternidad irrepetible.
Es mi herida —dolor intermitente—

que sangra por el tiempo irreversible. 

miércoles, 27 de enero de 2016

No admites agobio en este día


Muchos están tratando de perder su desdicha
en la blindada bóveda de un banco,
y persiguen a toda costa
pináculos de gloria para sus pies de barro,
amistades amables
que le allanen los surcos del hastío,
encadenarse a la felicidad 

de los metálicos elogios.

Mas tu no admites ansia en esta tarde, 
ni lágrimas de almas confundidas.
Encuentras lucidez y plenitud
en los amantes que se besan
en cada bocacalle de la ciudad urgente,
ángeles en la risa del mendigo,
la levedad del polen queriendo inexistir
en este otoño ocre de corazón sonámbulo.

Hoy colectas contento acumulado
sobre tu pecho amante
donde tu amada huele a primavera.
Hoy recoges nenúfares del agua donde abrevas
lánguidas mariposas besadas por el sol,
algarabía, sólo algarabía gravitante.

Te trepas a los árboles inmensos de la vida
para escuchar los trinos que aprueban tus oídos.