lunes, 10 de julio de 2017

Las ganas vacías


Todos los días me despierto
con las ganas vacías de morirme,
y las hojas del tiempo
van llenando mis oídos de murmullos
que agitan la memoria,
y traen las canciones más nostálgicas,
conmovedoras de pretérito.


Sé que un día despertaré
sin luz en mi retina,
sin las ganas vacías de morirme,
echado en la corriente de los días
que ya no reconoce los destinos,
con la voz del agua diciéndome:
“no existe alternativa para el surco”.

Cada mañana debo, entonces, despertar
con las ganas vacías de morirme,
confortado en la idea de que a mi alma
no le espera ni lápida ni tumba.


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