martes, 12 de julio de 2016

Temblor de las palabras




Tu vida siempre fue
acumular las conclusiones de la fantasía,
la riqueza del sueño,
abrir las puertas
de todos los edenes que existieron,
de todas las moradas de los dioses,
y cumplir fielmente sus ordenanzas,
sus veleidades, sus caprichos.

Hoy es el cúmulo dispuesto:
te sientes listo, cultivado como aquél
jardín del último emperador chino.
El desvelo para alistarte consumió muchas noches,
muchas agujas clavadas en tu pecho.
Y hoy es el momento propicio,
la cumbre de la rítmica escalada,
el tiempo que el albur ha establecido para ti.

Sin embargo, a pesar
del soplo puro de la altura,
de los indicios favorables,
¿por qué siguen nadando las palabras
como peces esquivos en tu mente?
(Tus cuerdas vocales vibran insólitas,
casi siempre chirriantes
a pesar de las voces apropiadas.)

¿Por qué sientes el miedo de los navegantes
ante la magnitud y el misterio del mar?
¿Por qué crees saber que si logras hablar
con mucha convicción serás vilipendiado?



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