viernes, 22 de abril de 2016

Leteo en vida



¡Aleluya! Disfruto de mi propio Leteo.
Sentado estoy
en mi viejo sillón de mimbre.
Me dijeron que el río no es tal 
sino la calle. ¡Locos!
Su asfáltica negrura no le quita 
su condición acuática.

Es cierto que las barcas 
semejan humeantes coches
sobre la negra y penosa corriente,
pero son veleros, al fin.
Si así la singladura, sucederán percances,
siniestros, en el incesante curso.

¡A beber, a beber, como toda la vida!
Las gaseosas claras son licores;
las oscuras, vino. ¡Salud!

Con alzheimer y todo, sé mi nombre.
Puedo comentar ciertas herejías
de mi frágil salud,
mas no te extrañe que a mis muertos
los tenga, gracias a los dioses, 
con saludable vida.
No te extrañe que mi visión
perfore este presente
para recuperar, con honda lucidez
y dicha, todo lo pasado fue mejor.

Caronte me cobija ya en su barca
y yo sigo con vida.
¿En qué milagro he caído?
Puedo reír a carcajadas
en la agonía.


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