miércoles, 6 de abril de 2016

Viaje sin lamentos




Es insensata la congoja en la partida
cuando estás sentenciado al viaje,
aunque las lágrimas te sigan dando música
en ese instante donde ya no vuelan
pájaros en tus ojos.

Alístate y desgrana tu memoria,
pon los recuerdos en el corazón,
deshabita el futuro, arroja tus valiosos objetivos
con pasión proyectados,
junta todo el arresto que te sea posible 
y acepta que la vía transitoria
forje tu peor suerte.

Desiste a tiempo de tus ene amigos,
no dejes que presencien tu dolor, tu ruina;
en la nostalgia pensarán que fuiste
mejor de lo que eres,
e incluso te amarán como se ama a los muertos.

Aunque tu espíritu se torne oscuro
por el destierro encarnizado, afírmate
en la necesidad del viaje;
el destino no excluye:
te promete cenizas de tu carne
y de la angustia.


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